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viernes, 30 de marzo de 2012

Por qué Muray nos falta o la charlatanería de los sabios. Por Pierre André Taguieff.






A Philippe Muray, in memoriam

En el curso de los años noventa se podía creer que el especialista de las fórmulas huecas y de generalidades vacías no era sino un recuerdo o un fenómeno histórico destinado a ser objeto de tesis académicas. El tipo híbrido de intelectual semi literario, semi propagandista, escritor « comprometido », esta excepción francesa desdichadamente globalizada, parecía haber hecho historia. Sus últimos representantes parecen pálidos simulacros o vulgares bufones, que imitan a los grandes ancestros con tanto de torpeza como de arrogancia. Nadie puede más tomar a lo serio esto charlatanes narcisistas celebrando incansablemente les «valores universales» (nunca definidos) o pretendiendo defenderlos en una época como en las que retóricamente triunfantes, eran afirmados y defendidos por múltiples instituciones, nacionales o internacionales, y por todas las instancias oficiales del «El imperio del Bien” (Muray).
El «funcionario de lo universal» caro à Husserl sólo podría sobrevivir volviéndose funcionario de la UNESCO o de cualquier instancia “europea”.
Pero en tanto los «valores universales» sufrían una torsión para metamorfosearse en “respeto por las creencias” y la «diversidad cultural”, «derecho a la diferencia” o “deber de memoria”(etno-comunitaria) o todavía diluirse en el imperativo nunca pasado de moda de «creolizasión», de «mestizaje» o de la '«hibridación» de las culturas.
Se sigue que la absolutización de la diferencia cultural coexiste con su negación presupuesta del ideal « mezcolanza». ¿Contradicción flagrante? ¿Incoherencia chocante? Para los retóricos encargados de celebrar el buen pensamiento, las contradicciones son desatendidas, las incoherencias no tienen importancia.
Cuando el bien pensante formaba parte de la categoría de los autodidactas, podía esperar volverse un editorialista más o menos célebre. La pérdida de aura parecía condenar a la indiferencia o al desprecio esta categoría social en desuso, que se parece a la de quiénes no saben nada pero que saben hablar más o menos brillantemente de todo.
El tipo de intelectual «generalista», especializado en la intervención pública permanente, parecería ser no solamente inútil, sino medianamente ridículo. Todos los candidatos al estatuto de intelectual glorioso (antes bien Sartre, o Camus) han sido “bachellizados”
Y, aquí como en otra parte, el público con rostro humano y las vacas curiosas prefieren el original a la copia.
Con el triunfo del intelectual único, verdadero, «intelectual terminal» (Régis Debray), se ha terminado la historia de los intelectuales. Pero no la post historia de esta categoría con rostro humano.
¿Cómo este generalizador inagotable, ignorando todo, salvo lo que lee en los diarios o escucha en televisión, que reaccionaba el mismo día, podía continuar siendo creíble en las sociedades que se caracterizan por la conciencia de una complejidad creciente, que implica la especialización de los saberes?
La conclusión lógica de este declive de los sostenedores de la “cultura general” ha sido extraída de quienes se han reconvertido al periodismo “cultural”.
O en Internet. Después de todo, mejor vale animar apaciblemente un debate sobre los temas de actualidad o excitarse sobre los sitios propios que agotarse en enseñar materias devaluadas a liceos o estudiantes apáticos o rebeldes. (los «traviesos de Panurgo» sometidos a la ironía humorística del rechazado Philippe Muray).
En la sociedad de la información y de la comunicación, los periodistas bien formados, bastan para cubrir la tarea modesta pero necesaria de difundir informaciones establecidas, seleccionadas y jerarquizadas según las reglas deontológicas del oficio, y de dar esclarecimientos requeridos sobre los acontecimientos.
.
Luego, es un hecho, muy sorprendente, que el tipo de incompetente en todas las cosas, salvo en retórica de obediencia literaria, interviniendo sobre todo lo que llega con su mal humor o con sus buenos sentimientos, transfigurados en juicio autorizado, no ha desaparecido.
El intelectual clásico persiste y firma siempre y se muestra ávido de estar presente en los medios. Híbrido auto-contradictorio: es a la vez soporífero, frase rimbombante y propósito edificante, ultra-moderno agitado, viajero, oscuro y cínico, ávido de comunicación y de visibilidad. Tartufo post-moderno. Debe sin embargo golpear fuerte para forzar las puertas del sistema comunicativo, actuar las imprecaciones o las profecías, denunciar a los poderosos, revelar escandalosas injusticias y designar a los responsables, variar en el género catastrófico anunciando lo peor para mañana. El no existe sino por los terroríficos enemigos que se da o se inventa: es el hombre de la polémica permanente. Su universo es aquél de las abstracciones aproximativas, que opone, asocia y confunde, según sus necesidades. En cuanto a la realidad histórica, con sus guerras sin fin y sus injusticias irremediables, se sitúa en un universo que no frecuenta. Se contenta con formar parte de sus sueños de otro mundo. Sueños convenientes, éticamente correctos. Incluso cuando son ferozmente agitados por un piadoso «nietzschano de izquierda» de espíritu estalino- libertario. Costados « filosóficos » o nuevos maestros de sabiduría, entre aquellos que incitan con la mayor seriedad a beber y comer bien (¿hay que citar al pavo real llamado Onfray?).

Estos heraldos de «la era hiperfestiva» se encuentran en perfecta comunión con los altos responsables políticos bien bronceados, reconocibles a la cabeza de todas las manifestaciones «festivas» de « las minorías discriminadas». Estos personajes son a menudo políticos neo socialistas de la edad de la «videopolítica», cuya existencia se reduce a apariciones mediáticas con efectos cuidadosamente calculados. Pero los «bronceados» con sonrisa afable, minoría ultra-visible de cielo político, sometido a una doble disciplina del régimen «bajas calorías» y footing, se reencuentran de más en más en la derecha, rivalidad mimética obliga.
Estas divagaciones «alter-alguna cosa» tienen por principal efecto aburrir a los miembros más despiertos del auditorio universal, no sin asegurar a los otros, encantados de ver bendecidos los eslogans de época, aquellos que hacen las veces de pensamiento.
Las gruesas evidencias morales forman parte de las ideas muertas. Ellas no elevan más las almas. Elles no se desgranan menos plegarias laicas recitadas en rosario. Pues los infieles tampoco escapan a la cuestión de ¿cómo vivir? La Iglesia abstracta de los «buenos sentimientos” es la flor estéril salida del ecumenismo y del «diálogo inter- religioso». La vulgata nacida de una concepción edulcorada de los «derechos del hombre» y de un antiracismo de bien pensantes se ha globalizado. Los «truismocrates» (Muray) son los grandes comunicadores.. Lo religioso disuelto en la moral y aquella diluida en el moralismo.
.Se hace política «impolítica» con este sentimentalismo hipermoral. Una moral minimalista que no compromete a nada, una política sentimental sin anclaje en lo real. Nadie puede estar en contra, pero nadie se siente obligado por las prescripciones vagas y dulces. ¿Quién estaría, por ejemplo, contra el dulce mensaje de ¿Paz y Justicia en el mundo ? ¿Quién rechazaría la cariñosa afirmación «Nosotros somos todos hermanos» o el tierno imperativo: «Seamos todos hermanos» ? Quién osaría recusar el “vivir –juntos”, el “reparto » y el “diálogo”? ¿Cómo no estar en comunión festivamente en la “lucha contra las discriminaciones”? Hay “jornadas”, “semanas” o “quincenas” para eso. Con los stands a veces sostenidos por grotescas damas patrocinadoras de un nuevo género, suministrando peroratas confusas del tipo «¡ Socialezemos nuestras diferencias!» (¿Quién no conoce sin embargo a esta gran profesional de la «com» que es Madame Benbassa ?) (1) Los malignos que poseen la boutique de los buenos sentimientos esloganizados, por insípidos que sean, se pavonean sobre la plaza pública.
Las canillas de agua tibia no tienen enemigos.
Este tipo de intelectual «literario», salido en Francia de la tradición dreyfusista (¿todas las grandes cosas tendrían un fin piadoso?), coexiste a menudo con un temible rival, el tipo de experto en ciencias sociales cuya lengua se aproxima a la de los ciudadanos ordinarios, pero que sabe sacar de su sombrero en tal momento, las cifras que asientan son autoridad en el mundo mediático. Los insulsos sub-Péguy de los actuales boulevards de la información se encuentran una vez más, pero en la insignificancia, confrontados con sus enemigos y rivales: los especialistas fríos, los expertos perentorios, aquellos que son supuestos saber. Ilustración: los «moralistas» a la Edwy Plenel frente a los Nicolas Baverez de todas las obediencias y de diversos niveles. El experto comunicador puede permanecer neutro y contentarse en hacer puntualizaciones en su dominio de competencia, pero también hacerse el porta palabra de un movimiento o de una causa hasta transformarse en propagandista. En este último caso se ve proliferar un nuevo tipo de intelectual militante que entra en concurrencia con el intelectual clásico: el experto consultado, comprometido, a menudo consejero de El Príncipe (los ministerios hormiguean de tales personajes).


Los porta palabra de lengua florida, vestigio de un mundo desaparecido, deben hacer frente al consultado armado de sus cifras y sus datos, movido por la voluntad de imponer sus tesis o sus modos de inteligibilidad.
.En la « lucha de los lugares”, fuera del campo de las ciencias duras, los más ambiciosos se hacen estrategias. Los apremiados sub-Braudel saben sin embargo como contornear los obstáculos del sistema. El deseo desenfrenado de empleo justifica los medios, pero no favorece el compromiso en el largo trabajo de los sabios. Numerosos universitarios al principio de su carrera se afirman así, en el espacio mediático, por la demagogia o la provocación calculada, sobre cuestiones juzgadas sulforosas, volcadas a crear polémica en razón de sus lazos (justificados o no) con los debates políticos de la hora. Hoy, por ejemplo: la historia de la esclavitud o de la colonización, puestas en relación con los problemas planteados por la inmigración y los delirios de identidad en rivalidad mimética. El pensamiento -MRAP hace estragos. Las «víctimas» imaginarias se reproducen miméticamente, en el mundo protegido de los funcionarios. Los universitarios están en primera línea. En el mundo gris de los clones de Bordieu, de Touraine y algunos otros, existir es distinguirse. Poder participar del espectáculo político cultural. Los Claude Ribbe (el «nazificador» de Napoléon) y otros. El Patio Grandmaison (el maestro de conferencias que se toma por un «indígena de la República») saben cómo, por la provocación, no hacerse olvidar.
¡Para un buscador ejemplar- amenazado e insultado por malos periodistas -, cuántos Dieudonné travestidos en universitarios!
Para estar presente en la actualidad, hay que comentar la actualidad, incansablemente, con la
agitación requerida. Los amantes distinguidos de «bellas frases» reconfortantes como les expertos – militantes un poco frustrados lo saben.
.Para intervenir con la suficiencia y el ardor que impresiona al advenedizo los primeros («filósofos »
«psicoanalistas » o «escritores») deben olvidar su ignorancia o su saber aproximativo, los segundos («sociólogos», «politólogos», «economistas» o «demógrafos», retomados por les «historiadores del presente» y asimismo los «geógrafos», transfigurados en especialistas de «geopolítica») el hecho que ellos intervienen más allá de los límites de su minúsculo dominio de competencia. Para los directores
del conformismo intelectual, los pensamientos todos hechos, prudentemente censurados, deben bastar, tanto las de los charlatanes elegantes como aquellas de las pesadas “cifras de apoyo”.
Pero, en estas condiciones una pregunta tan cruel como inevitable se plantea: ¿para qué tales intelectuales en un espacio de debates que ellos contribuyen a volver oscuros, amargos e interminables? :

La época odia el pensamiento libre. Odian aquellos que hacen parecer cómicas las charlatanerías de los dadores de lecciones y grotesco el espíritu serio de los expertos arrogantes. Si Muray nos falta, es porque el solo encarnaba una de las vías posibles del pensamiento libre, de un verdadero pensamiento odiado por todos los conformismos, inseparable del estilo sobre el cual se extiende siempre su singularidad. La República tiene necesidad de verdaderos sabios y de buenos profesores. Ella no tiene nada que hacer con retóricos o gurúes.
Elle puede dejar a los embaucadores sacar pecho sobre la pequeña pantalla. Pero no podría prescindir de artistas, poetas y pensadores críticos.

1) Porqué no «socializar» el fanatismo, la necedad, las faltas de sintaxis o la gripe aviar que, como las «diferencias», son parte de lo real ?.
Pierre André Taguieff
(Traducción : Luis Thonis)

sábado, 17 de marzo de 2012

Un mundo de simulacros y la indignación ultraselectiva. Por Luis Thonis


El domingo en Perfil el agudo Pepe Eliaschev, uno de los periodistas que está al tanto de lo que sucede en el mundo, publicó una interesante, titulada “La DAIA en caída libre” señalando que a partir de 2003 responde cada vez más a la agenda del gobierno actual como si se tratara de obediencia debida. Suena en eco a lo que ocurrió sobre los entes reguladores: al otro día de la asunción del nuevo gobierno cada uno de ellos, desde la Sindicatura General de la Nación hasta ENARGAS había un santacruceño como zorro en el gallinero y los innumerables casos de corrupción no tardaron en salir a la luz pública con los oyarbides que los encubrieron y blanquearon.

Julio Nudler criticó esto en Página 12 refiriéndose al ex menemista Claudio Moroni, que introdujo en la Sindicatura el ahora angélico Alberto Fernández, que estaba envuelto en casos de corrupción. Nudler, conocido investigador de los orígenes de la marcha peronista, fue censurado y al poco tiempo falleció. Sin ponerse colorados, Mario Wainfeld y Bernardo Verbitsky afirmaron que este hombre que hasta entonces tenía un pasado intachable decía cosas plagadas de errores. Este breve escándalo ya anunciaba la segunda parte- la primera fue presentarlos con la complicidad de periodistas e intelectuales como si no fueran parte de una casta delictiva que ya tenía que estar entre rejas- de lo que sería el relato K: el encubrimiento a toda costa para los que participen de la gesta, la descalificación y hasta la infamia para quienes- incluso como Nudler que apoyaba el gobierno- tuvieran una actitud crítica, algo que ocurre en todos los partidos políticos- de ahí que la competencia sea entre distintos impresentables- pero que en el kirchnerismo se ha transformado en una cultura de servidumbre voluntaria como jamás se ha visto. El gran logro de los millonarios K, acostumbrados a comprar voluntades como forma exclusiva de hacer política, fue descubrir que el intelectual- o pseudo- medio argentino “progre” es un Víctor Hugo Morales que cambia de un día para otro su discurso ciento ochenta grados y que su voluntad de servidumbre no tiene límites.


Sin embargo, es posible que el Pepe no se percate si de debe a razones estratégicas que no era el caso revelar a los mortales y que los K tenían como objetivo una lucha sin tregua contra el nacional socialismo representado por Clarín y La Nación. Aunque esto suene extravagante, al menos, puede decir el abogado del diablo, reconocen la existencia del genocidio más sistemático que conoció la humanidad.
Lo que sigue pertenece al terreno de la conjetura y al pasaje de un mundo de sensaciones a un mundo de simulacros.
Cualquiera podría recordarles a los K su alianza con Hugo Chávez, practicante antisemita y la sospechada componenda con Irán acusado de dos atentados- ayer se cumplieron veinte años del primero donde se comprobó la mano de Hezbollah que también hizo lo suyo en el de la AMIA- y el cese del reclamo ante los tribunales internacionales y del que se sospecha un pacto para obviar el tema. ¿Habrán olvidado eso, tal vez como ese general chino que obsesionaba a Kafka, menos interesado en la batalla que estaba a punto de comenzar que en el combate de dos grillos? Es imposible que todo sea tan burdo y miserable, conjeturo, tiene que haber otra cosa, no hay que olvidar que los genios siempre son incomprendidos por sus contemporáneos.



Tal vez haya una estrategia superior que supere nuestro entendimiento y estemos comentando simulacros de simulacros y Chávez, Irán- que apoya a Siria que masacra a su propia población sin que nadie diga una palabra aunque las víctimas civiles llegan a ocho mil-, Hezbollah y sus hermanos del Hamas palestino, practicantes de la limpieza étnica, Hebe de Bonafini, D´Elía y Quebracho- todos presentes cuando se entregó el premio a Chávez en la universidad de La Plata- estén en realidad realizando una cruzada contra el racismo y sean los verdaderos campeones de la modernidad y la libertad.



Cualquiera que tuviese un mínimo de sentido común advertiría un contraste en la indignación ultraselectiva de la Presidente cuando la OTAN intervino militarmente- hasta ahora no se conoce otro modo- para detener el crimen de masa del "compañero" Kadafi contra su población y la total indiferencia por lo que está haciendo Siria asesinando niños y mujeres a la luz del día y Estados Unidos y Europa no pueden intervenir ya que China y Rusia han votado a favor de Siria en el Consejo de Seguridad, que los países que luchan por la libertad hace tiempo debían abandonar a las dictaduras creando una nueva fuerza internacional donde los bomberos actúen antes del fuego, es decir, del genocidio.

La afinidad con Chávez da cuenta del siniestro apoyo de gobierno a Al Bashir ante el pedido de captura de Moreno Ocampo en 2009 por orden de Chávez lo que convierte a la Argentina no en el país que ha recuperado la dignidad respecto al genocidio según el lacaniano Jorge Jinkis- que pasa por alto los cientos de asesinatos de las Tres A y los montoneros que no conocen justicia- sino en cómplice del mayor genocidio del siglo XXI hasta la fecha y que acaba de recomenzar.


Triste perfomance de la Operación Massota en la Argentina: ayer se prefería a través de sofismas justificar la aventura de Galtieri en Malvinas en vez de hablar de los crímenes de la dictadura; hoy, rescritura de la historia mediante, se piensa que con descolgar el cuadro de Videla se sale del fresco de la ideología argentina cuando el sujeto "cuestionado"- diría Mariano Dupont que abre un operativo que no deja títere de esa religión sin cabeza- está totalmente fusionado a ella con el resto de una buena conciencia. El antónimo del olvido no puede ser la justicia selectiva que pasa por la misma justicia y que culmina un mundo de simulacros.
¿La DAIA no dice nada de cosas tan obvias? ¿Y los intelectuales aguafiestas que plantean dialogar con lo isleños en el tema Malvinas? Algunos de ellos, como Beatriz Sarlo, que demostró no tener la menor idea del tema ante la refutación de Pablo Jakovkis, firmaron en su momento la acusación de genocidio contra Israel por defenderse, ahora es la propia población la que está siendo atacada y las víctimas no son ochocientos sino ocho mil.
Los intelectuales ahora presentados como "vendepatrias"- como ayer Julio Nudler era visto como contrario al gobierno popular- entre los que se cuentan hombres de la talla de Daniel Sabsay o Sebreli han dicho con todas las letras que no abdican de la soberanía sobre las islas aunque se les haga decir lo contrario. Lo que dejan de lado es la estupidez y el tono épico galtierista con que se aborda el tema. Apuntan a una política a largo plazo, la única posible luego de una guerra perdida.

Todavía España está en tratativas sobre el Peñón de Gibraltar- también podía ser reclamado por los moros, los bereberes que lo ocuparon en el año 711 y que organizaciones como Alqueda piensan reconquistar - y no se utiliza el tema para hacer demagogia y ocultar los problemas de política interna: no conozco nada de este gobierno que no esté marcado por la demagogia, aun si es la inauguración de una pileta.
El “Che, gringo, devolveme las islas” es un argumento infantil y tomado a la letra supone que Argentina debería devolverle a Paraguay a Formosa y parte de Misiones tomados por el Tratado de la Triple Alianza-, 1865, condenado por los revisionistas y la Presidente en la inauguración de la planta de Yaciretá, febrero de 2011, incluso bajo la acusación de genocidio, algo que no hicieron los ingleses- y gran parte de la Patagonia a Chile, incluyendo el Calafate. Se condena a Mitre y a Roca pero se conserva el botín. Del mismo modo, se convierte a Cavallo en un demonio pero se sigue aplicando el delirante impuesto al cheque, una de las claves del devastador modo que tiene de financiarse el famoso modelo, que no es sino la continuación de las políticas expropiatorias de las mayorías iniciadas en los años setenta.
Difiero de los intelectuales mencionados en un punto específico: el de seguir la agenda del gobierno en vez de cambiarles el juego – en política la invención no está prohibida- introduciendo el tema Irán, que se cansó de mojarle la oreja a la Argentina y ahora por orden de Chávez se ha entrado en tratos comerciales a cambio, parece, de no llevarlo ante los tribunales internacionales: esto sí sería lisa y llana traición a la patria porque aquí no hay una guerra ni una causa perdida. También por no decir una palabra la masacre del régimen Sirio y poner en escena el sistema de alianzas de dictaduras y terroristas del que Irán es el mayor financista.
¿Será por temor a otro atentado? Si fuera así, bastaría que el terrorismo internacional haga algunos de sus ensayos criminales en el país para tener al pueblo de rodillas y a los funcionarios tratando de decir que Perón fue en realidad un pensador musulmán, fundador de un justicialismo del desierto, algo que no sé si contentaría a los ayatolas que son persas. Creo que el tema Malvinas pertenece al Circo K porque lejos de romperse relaciones con Inglaterra el comercio con ella se ha acentuado, lo mismo que la operación Gringo- Gaucho con Estados Unidos que desconcierta a los idólatras del relato luego de tantas chicanas antiimperialistas. Desconocen que para la moral K toda indignación cesa cuando comienza a paladearse un botín.



En cambio, pese a los desaires humillantes de Irán con éstos “no se jode”. No hay impronta de indignación sino la simultánea abdicación de toda soberbia y soberanía.



Reactivar el conflicto coloca a la Argentina en un contexto mundial marcado por la guerra entre la civilización y el nihilismo hitlero islamita, algo rabiosamente negado por los ideólogos que como Atilio Borón participan del cada vez más evidente negocio de los pueblos oprimidos y que defiende a los peores dictadores tipo emperadores Castros haciendo con los alienados coros de izquierdas pasar por demócratas a los asesinos de miles de Marianos Ferreyras. Lamentablemente la oposición en líneas generales no tiene la menor idea de lo que ocurre en el mundo, particularmente en Medio Oriente y compra el relato negacionista que el pro chavista y antisemita Pedro Brieguer predica con impunidad en la TV pública.
Vuelvo a mi conjetura de inicio.
Tal vez yo viva en un mundo de simulacros de simulacros- que sustituyó al de sensaciones del recordado Sandro- y esto que parece repugnante, bochornoso y “cipayo” para el sentido común sea parte de una movida que me escapa, un designio inextricable como el de una justicia que se niega todavía a considerar el atentado a la embajada de Israel- el más grave antes del de la AMIA en la historia argentina- como crimen contra la humanidad.
.

domingo, 15 de enero de 2012

Al pan pan y al vino vino. Por Luis Thonis.


A distancia me vuelvo para mirar





los restos de este abigarrado grupo,





esas almas que odian la fuerza que la mía tiene





templada en la escuela del viejo Aquino.





Allí donde ellos se han arrastrado, encogido y orado





yo permanezo firme, sin amigos y solo





indiferente como la raspa del arenque,





firme como los riscos de la montaña





en cuyo aire agito mi cornamenta de ciervo.





Que continúen como está convenido





para adecuar la hora del balance.










Aunque laboren hasta la sepultura





jamás tendrán mi espíritu





ni unirán mi alma a la suya





hasta que llegue el Mahamanvantara





Y aunque a patadas me rechacen de su puerta





más a patadas los rechazará mi alma.




































James Joyce, El Santo Oficio, 1904, fragmento final, traducción Andrés Bosch.






En este poema de título irónico, que es también una carta de despedida antes de su exilio, Joyce, nombrándose a sí mismo Catarsis Purgativa, satiriza a los popes del nacionalismo irlandés que por cierto no le son indiferentes: consideraba que Irlanda era “un país aristocrático sin aristocracia” cuyos barones se pasaron peleando por siglos en guerras instestinas mientras que “al otro lado del Canal de San Jorge, obligaban al Rey Juan a firmar la Carta Magna( primer capítulo de las libertades modernas) en el campo de Runnymede” (Irlanda, Isla de santos y sabios, 1907) En esta conferencia- Trieste-, Joyce demuestra que conocía en detalle la historia política, religiosa y económica de su país, hasta se detiene en la industria de la lana. Para él esa cultura ya había cumplido su ciclo y se movía, ahogaba en las aguas empantanadas de la impostura y del mito.











A propósito de las reacciones a un poema de Leónidas Lamborghini.

Es imposible controlar los efectos de lo que uno escribe y lo que dicen los otros y lo que dicen que dicen y así, hay que limitarse a lo que firma cada uno. Cuando hay mucha confusión, hay que llamar al pan pan y al vino vino. Introduzco así a cierto tipo de reacciones que generó el poema de Leónidas Lamborghini- de Suad- publicado en la Risa Canalla. Dejo de lado los elogios o las lecturas inteligentes. Me interesaron algunas opiniones como "documentos" de tipo arqueológico. Me limito a reacciones unilaterales en las que oigo nítidamente un llamado desesperado a la afasia, a que no se hable más de ese tema, hasta el punto que no están lejos de pedir que el mismo poema sea suprimido del libro.






Hay que dejar de lado la indignación selectiva, lo único que se puede hacer es cruzarse con ellos en una bifurcación de caminos, en las líneas de transmisión de la escritura, y punto. No me place aplastar a los demás y este u otro señor, por ahora, no entran como otros en la línea de fuego, no tienen armas ni poder, no puedo constituirlos como enemigos porque no tienen peso. Hay un club de “borgeanos” que han hecho un modelo de Borges, que no tiene la culpa de que lo hayan reducido a un estecitismo paralizante. Llegado el momento se vuelven parte de una jauría ensimismada como la que en el poema de Leónidas persigue a Souad. Se trata de un escritor al que nadie puede reprocharle haber sido pro yanqui, pertenecer al "movimiento sionista internacional"- la fantasmal sinarquía que maneja todo desde las sombras según Hugo Wats- o haberse pronunciado sobre temas de la región.






Mi hipótesis es al pan pan y al vino vino: vio que incineraban a una mujer y se le salieron los ojos de madre.
Hay un cierto insulto en considerar a Rabelais rabelesiano, a Kafka kafkiano y a Borges borgeano sin que se les pase por la cabeza que escribieron para no ser eso precisamente. Hay algunos que piensan que Leónidas Lamborghini es el poeta oficial y luego derrumbarlo de ese supuesto pedestal para proponer a Borges. Es una pelea de salón, fuera del campo de batalla, ahí yo no peleo porque aun ganando pierdo. Leónidas y Osvaldo Lamborghini leyeron a Borges mejor que los que lo parafrasean religiosamente.
Así que digo textualmente:“el Leónidas que presento no tiene nada que ver con el supuestamente oficial”, el que imaginan. Les reconozco el derecho de que participar en la inevitable guerra del gusto. Que ladren nomás.
Si a Fulano el poema le pareció “execrable”es porque hace saltar la mierda hasta el techo y llueve sobre sus cabezas, ensucia el salón y el jardin se llena de olores de sangre podrida, de decenas de miles de muertas mal enterradas. Execrable: condenar o maldecir con autoridad sacerdotal o en nombre de cosas sagradas.”(Diccionario de la lengua española). Es un término sacerdotal. Maldijo- es decir, dijo mal- porque el poema tocó algo sagrado, intocable, puro…un crimen cometido en común y silenciado por bienpensantes no sólo borgeanos…se lleva puesta a toda la ideología argentina y a sus sacerdocios- lo sagrado actual- si lo examinamos detenidamente.
Lo que dije no fue para borgeanos o nacional populares sino contra esa forma de leer la literatura que la hace transitar del salón al jardín- nunca se bifurca- y viceversa. Yo introduzco el poema en la guerra de los mundos, eso sí se me puede reprochar, creo que es lo que angustia a muchos, ya que nadie quiere hablar o saber de eso, trabajan día y noche para pintar un mundo que ya no existe, eco de otras décadas.
Algunas señoras también reaccionaron: la vida para mí no es esto, quiero otro mundo, etc. Son madres que tienen hijas, más sinceras que las que dicen que la política no viene a cuento: es como si se hablara de un desaparecido en la época de la dictadura sin referirse a ella. Hay que escuchar esa demanda, su verdad: quiero otro mundo. Ahí aparecen los ideólogos y falsifican los doblajes de la guerra y la paz. De no existir Israel, todo iría mejor, ofertan sin invertir nada, cuidándose el trasero y esa demanda va adquiriendo la coloración suicida de los viejos pacificadores. Israel ocupa el mismo lugar que la literatura cuya solución los obsesiona. Jorge Jinkis tuvo que esperar casi tres décadas para "odiar a Astiz", pero en 1982 no se le notaba un pimiento de odio: apoyaba la amnistía de Luder para los militares, aliado a los sindicalistas. Tienen adelante al abominable Hombre de las Nieves y piensan a qué bloque pertenece.






Los que atribuían a Hitler las mejores intenciones, basta leer a los corresponsales de el New York Times que trabajaban en Berlín. El negacionismo actual es directamente alucinatorio. Es el caso de Alejandro Kaufman que escribe en la revista Confines: “Autodefinirse como de derecha requiere deslindarse del horror radical, tarea ingrata y punto de partida perdidoso para quien sea. Esta sola circunstancia nominativa define una diferencia: no es vergonzoso autodenominarse de izquierda porque no resulta difícil aclarar que los horrores de Camboya o de Stalin son más deudores de las derechas que de las izquierdas. En todo caso, un razonamiento que vincule el corazón del pensamiento de las izquierdas con las violencias o con el horror deberá admitir que hay una contradicción insalvable entre los fundamentos históricos y teóricos del pensamiento emancipatorio y algunas de sus derivaciones inaceptables.” Tesis nueve. Revista pensamiento de los confines. Nº 15, diciembre 2004. Págs. 71 y sgts.






Esto supone que tanto Stalin como Pol Pot eran de derecha, que el primero no escribió los Fundamentos del Leninismo- teoría del imperialismo que nada tiene que ver con Marx- o Pol Polt no tuvo influencias de Ho Chi Min en su estadía en París y luego de Mao, cuya revolución cultural aplicó en Camboya, quemando etapas y asesinando a un cuarto de la población. El mismo Lenin- el verdadero- también sería de derecha, porque masacró, a más de un millón de personas de Kronstand en adelante y liquidó a todas las facciones de izquierda desde el momento en que tomó el poder. Más simple sería decir al pan pan y a vino vino como Cornelius Castoriadis que el marxismo leninismo fue la ideología más criminal en número de víctimas de la historia de la humanidad. Que las primeras hayan sido las facciones de izquierda cuando llegan al poder no significa que sean de derecha sino que ejercen el terrorismo de Estado que se puede leer con todas las letras en Lenin: exterminar todo lo que sea contrario al Partido. ¿Qué libros leyó Kaufman sobre el siglo veinte? Ni a Furet, ni a Lefort, ni a Poliakov…supongo que al negacionista Hosbwaum que la TV pública sigue citando pese a que negó la masacre de Katin, reconocida recientemente por Rusia.

Han llegado a decir que quienes apoyan como yo el petitorio para evitar como el año pasado la lapidación de Sanihek Ahstiani le apuntan al petróleo de Irán. Esa mujer es, luego, un barril de petróleo, que en todo caso sirve para quemarlas vivas. Aluden al diablo norteamericano, reactivan desesperadamente el discuso de la guerra fría, encallan en un puerto fantasmal de amarre. Un modo de no pronunciarse mientras la lapidación u el ahorcamiento se aproximan. Niall Ferguson, cuestionando el poder del promocionado BRIC de Golman Sachs- Brasil, India, China, Rusia-, afirma que Estados Unidos tiene inmensas reservas en América del Norte y está a punto de convertirse en exportador neto de sus productos derivados.¿ Qué ocurrió con las licitaciones del petróleo en Irak?





Hay una escencialización heidegerriana de la guerra por parte de los filósofos del estado universitario global que lo leen en clave antimperialista: el polemos sólo muestra en Heigegger la aparición de "los Dioses y los Hombres, los Libres y los Esclavos" ý en comparación con eso " las guerras mundiales permanecen superficiales". Por eso, Heidegeer lee la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial como signo de "decadencia".
En Francia, más informada que en estos pagos sobre las licitaciones de petróleo en Irak, hubo un debate donde se preguntaban para qué se había hecho la guerra y que pone en evidencia el desconocimiento global de la guerra que está en curso por parte de los habitantes del Kindergarten.






Juan José Sebreli está trabajando en Marx y con el objetivo de integrarlo a la democracia y a la globalización. Pero hoy ni una ni otra cosa están aseguradas. Hay un renacimiento del nazismo y el fascismo y nuevas combinatorias. Lo único seguro es el antijudaísmo como porvenir de la Humanidad. Para mí el nudo más arduo de la cuestión se da en poner de manifiesto los efectos combinados de Mein Kampf y Heidegger. Las nuevas vueltas de tuerca del revisionismo más elemental: en la Argentina no basta con hace un análisis favorable a las posiciones de Manuel Dorrego, hay que cantar un himno a su martirio. No por la política sino por la metapolitización que producen continuamente con el lenguaje gratificante del "princeps juventutis", como dice Meschonnic.






Es la metapolítica la que lleva la delantera. Aplicando los métodos de Mein Kampf, Ahmanidejad que parecía un loco al llegar al poder, poco a poco ha convencido al mundo zombi progresista que Israel es un estado genocida y él es un defensor de los débiles.






Si se busca por el lado del tema, el poema es un atentado al terrorismo de la pseudo universalidad, trata de la ESTUPIDEZ HUMANA- en algunas partes es más consistente que en otras- y coincide con mi ensayo sobre la estructuración actual del sujeto como zombi terminal, por si sólo derrumba miles de libracos sobre el tema a cuyo término resuena con un encanto que encubre su sonido y su furia la flauta de Hamelin que atenta contra el silencio de las sirenas que tan bien escuchó Kafka.

Gabriel Roel me puso esta cita: ""Dios bendiga los campos de concentración para homosexuales de Fidel Castro y los veinte mil desaparecidos de Argentina y la jeta perpleja de Videla y la sonrisa de macho anciano de Perón que se proyecta en el cielo y a los asesinos de niños de Río de Janeiro y el castellano que utiliza Hugo Chávez, que huele a mierda y es mierda" Roberto Bolaño; Los mitos de Cthulhu; 2003). Esta frase me parece una pequeña obra de arte de la injuria que fija una posición ahorrando palabras. No leí a Bolaños, sólo sé que dijo que los chilenos no se merecían a Enrique Lihn. Escribí una nota sobre Enrique Lihn y la elogió mucho, está en la web. Me escribíó varias veces, me enviaba libros, le dije que no iba a contestarle porque temía que capturaran la correspondencia bajo la dictadura. No tenía tampoco mucho que decirle. Nunca intimé con los que admiraba. Debía pensar que tampoco me merecía a Linh.










La política cultural de Macri aplica al tango los mismos parámetros de la soja. Es sólo una mercancía de exportación según los viejos criterios de la patria libremercadista- contratista que piensa que los creadores son secundarios y sólo aceptan productos terminados. Hay nuevos grupos como la Astilleros y la Guardia Hereje que merecerían apoyo y difusión. Los intendentes populistas hacen su contribución, destinando la plata a la murga en vez de formas experimentales de teatro. Destruyen como en Victoria la plaza sólo para ganar en sobreprecios, que pierde su encanto anterior y queda a medio terminar como un minúsculo Yaciretá. Además deja cesantes a unos doscientos empleados para sustituirlos por punteros propios. Parece que esto sucede en varios municipios. Nunca se sabe lo que una forma en proceso puede llegar a dar. El tango y el teatro son prácticas aptas para desfilosofar. La murga, por el componente populista, está más cerca de los filósofos, el diablo se acerca a ella, pero para imitarla mejor para otro tipo de negocios. Curiosamente puse como foto de perfil la escultura donde Teseo ataca a Procusto cuyo lecho es sinónimo de intolerancia a lo que no encaje a un una hipótesis previa. Teseo escucha de Ariadna decirle soy tu laberinto y sin embargo la abandona, ella termina con Dionisios, tema para un tango que ya Nietzche no escribiría.


Esta navidad fue doblemente amarga para el diablo. En primer término porque en cuanto ángel caído, él pertenece a la familia y a su manera participa de la fiesta: nadie más católico que el diablo escribió Baudelaire. Con el paso de los siglos en la mayoría de las catástrofes ha manifestado su neutralidad. No hay que olvidar que su objetivo fue siempre espiritual: apropiarse del alma de los otros, no de sus bienes, aunque no ha habido como él para hacer un arte del fetichismo siempre lo hizo para su causa- buena para él- y nunca como un fin en sí mismo: no es noticia que filosóficamente esté más cerca de Kant que de Sade.




La Argentina actual lo dejó sin trabajo y con pocas almas que subyugar, sus técnicas lo superaron. Anoche hizo una excusión por un supermercado en Victoria. Daba pena ver al diablo disfrazado de murguista- pese a que se puso espuelas nazarenas para no ser uno más- que no se bancó la sidra de tres mangos de Moreno y se convirtió en un pequeño aprendiz de ladronzuelo más.











Arturo Jauretche, citando a Bentham, diferencia entre el error, simple opinión falsa- que puede ser bienintencionada- y sofisma, “con que designa la introducción en el razonamiento de una premisa extraña a la cuestión, que lo falsea” Y continúa diciendo que Bentham nunca sospechó que tendría tantos discípulos rioplatenses que superaban lo que se proponía combatir. Acuerdo con él, añadiendo que los sofismas se han incrementado de modo inflacionario hasta convertirse en enunciados zombis.







Jauretche escribe: “Porque cuando un zonzo analiza la zoncera- como se ha dicho- deja de ser zonzo.” ¿Colorín colorado? No. También se puede afirmar que los discípulos nacional populares de Jauretche hubieran infartado a su maestro. La Argentina se pobló de enunciados zombis que ahora son la base de su cultura. No vaya a creerse que me refiero sólo al oficialismo, la oposición no piensa diferente, le molesta la corrupción oficial pero no piensa distinto, tanto es así que toma- tanto ella como sus adherentes- a Beatriz Sarlo como si su ignorancia sin límites fuera equivalente a la inteligencia de un Sebreli. Sarlo pasó el papelón de su vida luego de las refutaciones de Pablo Jacovkis. Los medios lo silenciaron, finalmente, Orlando Barone casi se prestó para reivindicar a Sarlo como una intelectual complementaria de Sandra Russo. Aplausos.






El verdadero intelectual va contra la corriente general. Sebreli fue el primero que leyó al Stalin de Boris Souvarine. La mayoría del progresismo todavía está en pañales y todavía no ha abandonado la teoría leninista del imperialismo: el mitómano Chomsky anuncia una invasión de Estados Unidos a América Latina y le creen. Incluso hacen suyos los argumentos de videos truchos de la TV pública que abundan en delirios ecológicos presentando a un mundo arcádico invadido por los OGM de Monsanto, obsesionados con el glifosato y olvidando el Riachuelo.






Si no fuera por los transgénicos, Argentina nunca habría tenido el mayor crecimiento de su historia. En el fondo, le apuntan a los derechos de patentes que son la única manera de evitar el monopolio. Hay que gobernar las multinacionales, clamaba Noaemí Klein. Monsanto no tiene la culpa que la Argentina dependa para subsitir casi con exclusividad de la soja. También se presenta como argumento que los campesionos en Hungría quemaron miles de hectáreas, pero se olvida el resurgimiento en este país del nacionalismo exacerbado y el fascismo que destruye los cultivos como lo hizo el Che en Cuba como con la industria azucarera.






Sebreli en su reciente reportaje de La Gaceta, dice: “No nos olvidemos de que el Partido Comunista apoyó a Videla, no nos olvidemos de que los maoístas del PCR apoyaron nada menos que a López Rega, no nos olvidemos de que todos los partidos de izquierda sin excepción apoyaron a Galtieri.”
Y si da un paso más encontrará a los fascistas del grupo Quebracho aliados a D´Elía y a los hitlero islamitas atacando la embajada de Israel al grito de “todos somos Hezbollah- en la guerra de 2006 mediante la combinación de Hezbollah, Siria y Hamas. ¿Qué dijo Sarlo de todo esto? Tal vez espere veinte años para que sea correctamente político pronunciarse. Hoy el régimen sirio masacra la población de por miles y no se ven manifiestos ni manifestaciones ni “flotillas humanitarias”.







Cuando Moyano afirmó que la inflación “favorece la movilidad social” creí haber escuchado una de las frases más impopulares de la historia argentina. Sin embargo, pronto fue superado por Boudou para el cual “la inflación es un problema de los ricos”. El que está en la vanguardia de todos es Guillermo Moreno, empeñado día y noche en refutar la ley de Jean B. Say para el cual no puede haber demanda sin oferta. Cada frase que emite es un atentado a las leyes elementales de la economía como en la que dice que “los costos determinan los precios y no los precios los costos” o que cuando hace unos meses decía que todo producto que ingresa al país desde ese mismo momento es “argentino” y él puede disponer a su antojo de éste, pasando por alto los contratos que hayan hecho. Bien: aplicándole su propia teoría Moreno sería un apátrida que suspende las importaciones de productos que aspiran a ser "argentinos", decisivos para la economía de un país que vive de un 80% de las mismas. Que se cuide Moreno: hay gente de izquierda que está de acuerdo con sus políticas aislacionistas pero es capaz de hacer finalmente la revolución si no cuentan con la última novedad de Apple.








También Adrián Suar ha dicho que Cristina es una “gran actriz” ignorando que muchos que actúan muy bien en público con un escenario adecuado y sostenidos por la identificación con el público o la masa no soportarían una prueba en las tablas. No es lo mismo ser histrión que actor. Decir que Cristina es actriz equivale a decir que Luis D´Elía es filósofo, Aníbal Fernández escritor o Sandra Russo o Beatriz Sarlo intelectuales. Pobre Don Arturo: Hannibal es la mejor prueba que las zonceras analizadas por semejante personaje se vuelven más enunciados zombis que zonceras.






Cuando el psicoanalista lacaniano obsesionado por la literatura dijo que Nabokob era un “imbécil” me di cuenta que las cosas no iban ir bien en esa revista de sonados nombres: ¿qué nos quedaba a nosotros? Las cosas se agravaron cuando en el escritorio de recepción alguien que no conocía, Hugo Savino, trajo una traducción de Mallarmé y la me pasó nombrándome “especialista”. Todo consiste en reparar en los detalles. Vino la guerra de Malvinas y todo se fue al diablo. A la reunión había llevado un ejemplar de Folisofía para desfilosofar como punto de partida estratégico para iniciar la resistencia al delirio colectivo que prometía el nuevo contexto. No captaron. Se metieron en el delirio de cabeza. Considerar imbécil a Nabokob o pasar por alto a Folosofía se pagó caro. Todavía están blanqueando esa historia, ahora combaten a la dictadura militar.





Hice mi discurso- si se ganaba la guerra qué pasaría con los desaparecidos, pero la guerra estaba perdida ya que Inglaterra era parte de la OTAN que no iba a tolerar guapos que tiraban gente de los aviones en el Atlántico Norte, etc- y a la salida me crucé con la cara casi sonriente de Savino: “yo estoy con el mundo libre”, dije, casi con reflejo pavloviano y en ese contexto de angustia- la angustia que los psicoanalistas empujaban hacia los estafadores de la masividad, algo que se volvería rito – resonó una carcajada homérica. Yo sólo había dicho lo que pensaba y la palabra traidor ya zumbaba en el aire. La misma película de Literal, ampliada y a la luz de todos. Para qué se hicieron los amigos sino para traicionar, ésta era de Cabrera, y otra risa. Ramón Alcalde lo lamentó de veras. Teníamos todo armado y estos histéricos arruinaron todo, comentó el novelista "asesorado" de aspecto de sepulturero que no te acompaña ni a la puerta del cementerio.



Al pan pan y al vino vino: lacrimatorios y botas. Otra guerra había comenzado.





























































miércoles, 27 de julio de 2011

La nueva victoria al revés del Frente para la Derrota. Por Luis Thonis













El Frente para la Victoria y su peculiar dialéctica tiene una original lectura de la historia y los datos: cuando en 2009 perdió las elecciones por un setenta por ciento contra treinta lo interpretó como victoria mediante sus medios basados en el miente, miente, miente tipo 6,7,8, que como matasellos que viene de un entierro, aseguró que Rossi perdió por poquito. Pero no se puede mentir a todo el mundo todo el tiempo. Lo único que le queda es leer las elecciones porteñas y santafecinas como una victoria al revés y como anticipo su fulminante y autoproclamado triunfo en Octubre. Cristina fue la gran mariscal de la derrota: se votó más contra ella que contra Filmus o Rossi pero según la lógica K esto prueba que ya tiene asegurado el triunfo en la primera vuelta. Así razonan los muchachos.
Lo que no se entiende es porqué esta euforia al revés se vive como depresión, las guitarras de sus payadores dialécticos, ayer soberbios y hoy llorones, están cansadas y piden a gritos al ropero al ver los resultados de sus intérpretes. Amado Boudou es el único encandilado de felicidad, sigue de gira artística, como si fuera parte del festilindo macrista. La mayoría se ha aburrido literalmente de compases que apelando a una supuesta causa ejemplar con grandes palabras encubren a Ali Baba y una mafia de más de cuarenta don corleones. Desde el primer momento dije que el kircherismo no planteaba problemas ideológicos sino estrictamente penales. Carece de todo pudor: en las elecciones anteriores le inventó inexistentes cuentas a Enrique Olivera y Elisa Carrió. Ahora ni siquiera el último acto de la AMIA escapó a sus garras manipuladoras que lo transformaron en una bochornosa plataforma para la elección porteña. Y parece que quieren destruir las jerarquías en el fútbol hasta llegar a casados contra solteros.
El modelo K se basa en el concubinato de la Elite- oligarquía concentrada de Estado- y el populacho, lo que supone igualar para abajo, es decir, la destrucción de la clase media porque en ella hay signos de autonomía. Ahora bien: parece que los sectores populares no quieren ser eternamente subsidiados, le han perdido el gusto a los choripanes y aspiran a pertenecer a la clase media que obviamente no quiere suicidarse, esto es lo que da cuenta del voto abrumador a la gestión del ingeniero boquense.
El lenguaje K, tardíamente criticado por sus intelectuales que lo siguen oficiando se dispara con expresiones huecas y puramente ideológicas, construidas en el centro del mundo autista donde viven como oligarcas aunque se piensan como Sabios. Es la irrealidad de una ideología que pretende explicarlo todo y ni siquiera puede dar cuenta de por qué los porteños de todos los sectores sociales prefirieron las bicisendas a sus grandes palabras, las que tanto daño nos hacen, decía Joyce a los nacionalistas de su época. No escuchan a los empresarios de las pymes que me dicen que quieren irse del país si el gobierno gana porque temen que hasta les expropien los CD, ni a los obreros a los que hay que negrearles el sueldo para que puedan acceder al subsidio por hijo ni a los que no quieren ganar más porque el delirante sistema impositivo les hace ganar menos pagando más. La palabra "ahorro"- que permite un diseño de futuro a los que menos tienen- ha desaparecido del vocabulario por la expansión del gasto y la inflación. Los K se atribuyeron un crecimiento que sólo fue posible por el ascenso de los precios internacionales y no escucharon al ex presidente chileno Ricardo Lagos en 2003 cuando aconsejaba acordar con los organismos de crédito internacional- demonizados - para la entrada de capitales genuinos que van a parar a países vecinos, no escucharon a los especialistas que advirtieron sobre una política energética suicida, ni a los medios de la “corpo” que reiteradamente advirtieron sobre la grave salud de Kirchner en sucesivos partes de especialistas que se tomaron en solfa ensimismados en la teoría del complot. El canciller Timerman declaró gracioso: “Fue menos grave que sacarse una muela”.

Hermes Binner ha demostrado que puede cumplirse una gestión de cuatro años- a los que hay que sumar los que tuvo como diputado- sin un solo caso de corrupción. Les ha dado el 82% a los jubilados que el gobierno nacional considera imposible y ha invertido el cuarenta por ciento del presupuesto en la educación. Ha demostrado que el tema de la corrupción depende de la voluntad política como se lo puede ver en la tolerancia cero de Dilma Roussef en Brasil para con los funcionarios del propio partido.








Esto que debería ser algo común y un punto de partida se vuelve algo excepcional en relación a las habituales prácticas mafiosas que se han naturalizado en un sistema de mutuos encubrimientos. Ricardo Jaime sigue disfrutando de la varia belleza de los paisajes de la patria.
Binner no ha intentado manejar la prensa, hacerse una biografía a medida comprando periodistas y tanto él como Bonfatti son ajenos por completo a lo mediático. Ha dado un ejemplo de transparencia y calidad institucional, lo que la mayoría quiere, un país más normal que respete la constitución. Aclaro que Binner no es mi candidato, pero no es el momento de tratar ese tema sino de notar que la mayoría hoy está atenta a lo que pueden ofrecerle políticos que no han robado- Carrió, Alfonsín entre ellos- antes que una falsa cruzada contra la “corpo”, los medios, el campo, que pueden pasar a de ser amigos a enemigos según la conveniencia cuyo objetivo es la acumulación del poder en el PE como lo muestra al negación del federalismo.
Así, si Clarín ostenta predominio en el mercado de cable fue por las concesiones que Kirchner les dio en 2007 cuando cenaba con Magneto o pueden ser otra vez amigos como con Techint, empresa a la que de entrada, antes de pelearse por su alcahuetería con Chávez, dieron todo tipo de prebendas como lo analizó Claudio Lozano.
Si alguien puede llevarnos a un nuevo 2001 es el kirchnerismo actual que tuvo mucha más presencia en los noventa que Binner o Carrió, considerada loca por decir más de una vez la verdad descarnada en la cara de la Mafia, como cuando le hizo juicio al juez estrella del menemismo, Norberto Oyarbide, que fue salvado por un voto del patriótico PJ que volvió a alquilarlo tras un nuevo cambio de vestimentas. O de entrada advirtió sobre la insostenible declaración jurada de los santacruceños, que luego siguió trepando a cifras astronómicas desde que asumieron el gobierno y que Oyarbide aprobó en un santiamén.
Esto es lo que hay que erradicar, que haya jueces que actúen para encubrir los delitos de los funcionarios del Estado y que ni bien comienza un gobierno los ejecutivos de medios o corporaciones se sienten a negociar con el PE como Pancho en el patio de su casa sin que medie el Congreso como manda la constitución sino en prácticas comunes al corporativismo fascista.
La mayoría no quiere vivir todos los días preguntándose si es de derecha o de izquierda, si es gorila o no, no quiere saber nada con la jerga zombi xenófoba de un Jauretche o delirios chavistas que empujen al país al borde de una absurda guerra civil para que veamos actuar en todo su potencial a La Campora.







Un país que vive dependiente de la ideología termina haciéndole la guerra al principio de realidad y combatiendo espectros desde el Palacio.
Mientras se vacila en probar la Mac Rossi, la nueva hamburguesa antiimperialista según humoristas Anti K producida con los restos de cierto cadáver político por la jurásica Tecnópolis, una vana y costosa cartografía que tiene como objeto privar de un día de vacaciones a los chicos con apologías de Chávez, que es ejemplo de la negación de la tecnología, las formas inmateriales y la sociedad del conocimiento y donde sólo falta el Pulqui I para completar una muestra el actual atraso del llamado capital intensivo- intelectual- de un país que vive de la soja en función del modelo industrialista de los cincuenta. No es necesario ser científico para confirmar que hace tiempo el gobierno nacional perdió la noción del principio de realidad, empezando por la Presidente que al ver ideología hasta en la sopa nos dejó sin carne y sin combustible Sobran los ejemplos de este extravío.







El primero lo tomo de Roberto Cachanovsky : “Si uno entra al sitio de la Casa Rosada se encontrará con un discurso de Cristina Fernández destacando la inversión de una empresa para fabricar cámaras de fotos digitales en Tierra del Fuego. La presidente trató el tema como todo un acontecimiento. ¡Un logro del modelo productivo! Ahora bien, si uno lee en detalle la información, la inversión comprometida es de 12 millones de PESOS. La palabra pesos la puse en mayúsculas para que el lector no se confunda con dólares. Si esa inversión la pasamos a dólares, estamos hablando de una inversión de algo menos de 3 millones. Es decir, una gota de agua en el océano. Para que tengamos una idea de la desproporción de hacer un discurso por una inversión de menos de 3 millones de dólares, las estimaciones dan que en el primer semestre de este año la fuga de capitales llegó a los U$S 10.000 millones. Esta cifra da un promedio diario de fuga de capitales de U$S 76 millones”. En síntesis: mientras la presidente propone para el bronce una inversión tipo maxiquiosko el modelo inclusivo fuga 24 fábricas diarias.
La Argentina K con su corrupción desbocada y su política económica delirante de gasto público selectivo- me refiero a los millones destinados a cosas ridículas como Futbol para Todos mientras en Misiones los niños mueren de desnutrición- no es para nada ajena a ese contexto que parece un calco de los que decían que había que votar a Menem en 1994 o se volvía el caos del alfonsinismo de 1989.






Se insiste en recordar el 2001, sin duda la peor etapa de la historia argentina, pero con el objeto de olvidar a quienes lo produjeron, los mismos personajes que nos están gobernando y se clonaron como ex combatientes, todavía a algunos les resuena el elogio de Kirchner a Menem como el mejor presidente argentino, el trabajo como constitucionalista de Cristina para la reelección y que sin la entusiasta aprobación y firma de los K, Menem no hubiera podido privatizar YPF- pedido de rodillas por Cristina en el Congreso, porque la provincia estaba en rojo- que dio lugar a los desaparecidos fondos de Santa Cruz, uno de los delitos más vergonzantes de la historia argentina y que todavía está por investigarse.
Sin embargo, Kirchner, sin ponerse colorado llegó a decir en marzo de 2007, en el Salón Sur de la Rosada: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.
También el "relato" omite el apoyo de todo el PJ - y los Kirchner- a Italo Luder en las elecciones de 1982 que mediante el pacto sindical militar planteaba la amnistía para los militares. No hubo por parte del matrimonio una sola denuncia sobre violación de los derechos humanos y sí una militancia menemista a toda prueba. Hoy los viejos amigos vuelven a encontrarse.




Conozco algo a Filmus y lo tengo por una buena persona, estudiosa de los temas que trata, casi un intruso en el elenco K, pero hizo lo mismo con su pasado: parece que la manía K de negar los hechos devora a los mejores y los convierte en espectros de lo que fueron. ¿Cuál es el pecado de equivocarse en política, me pregunto, si nos ha sido dada para que nos equivoquemos pero de buena fe?
Los Kirchner como representantes del PJ santacruceño no fueron para nada ajenos a la crisis del 2001, así recibieron información privilegiada del entonces amigo Duhalde y depositaron en el Deustches Bank antes de la pesificación asimétrica contra jubilados y pequeños ahorristas, luego del golpe de estado a De la Rúa e incendio del Congreso los cambiaron por dólares. El actual desastre, evidente en el campo fiscal- por el tuvieron que apropiarse de las jubilaciones y las reservas del Central presentadas como cuenta corriente para ocultar el inmenso déficit- y energético o el de los alimentos que afecta a los productores de trigo o de leche a quienes no les queda otro remedio que pasarse a la soja donde reside la única fuente de recursos de un país bananero, del cual la mayoría de los empresarios quiere huir, me refiero a los que no son amigos del Estado que obra solo en función de los Cristóbal López y los Lazaro Báez y otros que constituyen una nueva oligarquía, entre ellos industriales amigos del poder que compran tierras convirtiéndose en novedosos terratenientes- como ayer colocaban la plata afuera los préstamos del Fondo y luego quebraban en busca del licuador de turno- y los Moyano, por ejemplo, que llaman oligarcas a chacareros que tienen doscientas hectáreas y trabajan día y noche mientras ellos tienen más de cuatro mil.
El relato K hizo regresar a la Argentina a la década de los cincuenta a través de la absurda oposición de peronismo- antiperonismo. Ahora bien: no todos los peronistas son cristinistas y gran parte de los votos que obtuvo Del Sel vienen de ahí. Ni hombres como Binner pueden ser calificados de gorilas como hizo La Cámpora transformando el Día de la Bandera en un trasnochado acto montonero ganándole gran cantidad de votos.
Si hay un buzón en la Argentina es el mentado modelo K. Pasada la devaluación de Duhalde y el dólar barato el engendro termina con la renuncia de Lavagna y de Prat Gay que vieron la que se venía. En vez de aprovechar el crecimiento para modificar el contexto institucional y propiciar inversiones genuinas, colocaron en todos los entes reguladores funcionarios santacruceños que llevaron a cabo una epopeya de corrupción pocas veces vista. A partir de ese momento la economía argentina se convierte en el reflejo de la patología de Kirchner que se convirtió en ministro de economía. Lo sigue siendo, la economía refleja sus sortilegios. En los cables de Wikileaks, Gonzales Fraga dijo: no sabe de economía y lo peor es que cree que sabe.
Kirchner intervino el INDEC- una burla a la población, un índice para espantar inversiones- y apeló a prácticas bien conocidas en la historia argentina como el control de precios que nos hicieron perder los mercados internacionales- carne, trigo- prohibió exportar arruinando a pequeños chacareros, produjo una expansión monetaria en el Central- a diferencia de los países vecinos que controlan la inflación- para financiar el déficit y como no fue suficiente tuvo que apropiarse de las jubilaciones privadas para financiar el clientelismo y a diferencia de todos los gobiernos destruyó los stocks de capital de la energía, del gas y la injustificada compra de más de ochocientos millones de dólares anuales de fuel oil a Venezuela, más caro que el que se produce aquí y de paupérrima y contaminante calidad, sistema de corrupción continuado con el gas comprado a Qatar al doble del precio del mercado internacional. Se produce entonces una escena dadaísta: los mismos barcos que exportan nuestro fuel oil de calidad traen el venezolano más caro y contaminado de azufre y no hay que ser muy perspicaz para saber que el único objetivo es hacer negocios privados con PDVSA sin licitación pública y en clandestinidad.
La indiscutible originalidad del kirchnerismo fue llevar a extremos impensados los desastres que se hicieron en el pasado donde todavía no se sabía de las consecuencias dramáticas que supone la fiesta del populismo- y todos los gobiernos lo han sido, incluyendo la dictadura- y si no hubo un estallido todavía es porque los precios internacionales de la soja permiten una ilusión de falsa prosperidad, basado en la relamida fórmula, mil veces fracasada, de incrementar el consumo por encima de las posibilidades de la economía, algo todavía más fantástico que la convertibilidad durante el menemismo que al menos sirvió para renovar la infraestructura del campo y que la mayoría pudiera acceder a una vivienda.
Aun si en el 2007 el pueblo cometió el grave error de votar a un gobierno que manejaba con superpoderes y sin Congreso- hasta la crisis con el campo- no parece adherir hoy a una política que tiende a concentrar todo el poder posible en el Ejecutivo y nada nos dice como ha mostrado Martín Onetto del monopolio de las telefónicas, del monopolio fascista de la representación sindical que niega el fallo de la Corte Suprema y que no se cumple, de los monopolios del monocultivo asociados y el de la extracción minera por limosnas de regalías, del monopolio de los medios públicos tratados como bienes propios, de la flota de aviones oficiales y de los gobernadores feudales que vuelven irrisoria la Ferrari de Menem, del monopolio mafioso de los barones del conurbano que se han vuelto nuevos millonarios, de monopolio del juego cedido por años a Cristóbal López, del monopolio de los medios en Santa Cruz donde todavía no se repone al procurador que investigaba la desaparición de los fondos y donde las Madres estuvieron prohibidas antes de ser cooptadas para lo que Julio César Strassera llamó el uso político de los derechos humanos que culminó destruyendo una de las pocas políticas de Estado logradas en la democracia y sólo faltó que a los hijos de Noble, tratados como reos, le inyectaran el ADN que andaban buscando, y finalmente el monopolio del no pensamiento único y la mentira de Estado convertida en la única política de una casta delictiva que pocos se atreven a llamar por su nombre y hasta ahora nuestra cultura, capturada por lo que llamo ideología argentina, se ha empeñado patológica y desesperadamente en blanquear y perpetuar como si su fin fuera la muerte misma del corazón de la vida.
















Fuente: Luis Thonis, en facebook, Lunes 25 de julio de 2011 a las 10: 01 hs.














viernes, 13 de mayo de 2011

Lecturas del Museo. Por Luis Thonis







"¿Recuperar algún deseo? Retroceder a esa época donde aún había deseos. Hambre al menos. Pero ningún hambre concreta lo empujaba. Bajó por Pueyrredón desde Las Heras al Museo ¿fingiendo engañarse? con la visión de un cuadro. O una serie de cuadros. Por qué los recordaba ahora no importaba. Habían venido en su ayuda y era justo lo que había estado pidiendo. Gritos mentales. Pidiendo a gritos.




Desear algo, repitió con los dientes apretados y pateó más fuerte sus pasos. La idea de los cuadros lo empujaba: volver a verlos, casi reencontrar algún recuerdo propio, aun más escondido, más remoto aún."




Claudia Schwartz, Tránsito es nombre, Leviatán.








¿Por qué todas las revoluciones, empezando por la francesa, han tenido miedo de sus escritores y artistas? Se trata de un temor que está en la base de todos los sistemas, y que en momentos de excepción suele desencadenarse justificándose en nombre de la salud colectiva. Esta lógica engulle hasta los mejores: ¿qué pudo haber creído Picasso al hacer del dibujo de Stalin? ¿Cómo es posible que un Sartre haya negado el Gulag sabiendo que existía? Nombrar a Reynaldo Arenas, su increíble aventura, es partir en dos el mito de la revolución cubana y sin embargo por décadas gracias a los oficios de los intelectuales Cuba por décadas fue el único estado del mundo sutraído a la menor crítica. No entramos aquí en un Museo sino en un tren fantasma, embobados por una bella camarera, siempre dispuesta. ¿A todo? No a leer Le Cavalier du Louvre de Phillipe Sollers. Ahí el Museo tiene algo que decir sobre la historia de las revoluciones. Y de la lectura. (I)




Las mayores masacres de la historia tuvieron la inspiración o el visto bueno de los intelectuales, que, incluso después de haberlo hecho, se ofenden porque los mortales no los respetan, es decir, idolatran lo suficiente. En la Argentina el nacional vanguardismo en boga nos obliga a ganar la batalla de Obligado todos los días y por toda eternidad no para la Patria sino para su Majestad, el Señor Mediático.




La batalla de Obligado está en centro de la política del obligar a decir del nacionavanguardismo que apunta a la servidumbre voluntaria como objetivo. Van sumando puntos laboriosamente y se pavonean: tienen que convocar a los espectros todos los días. Así, la llegada autorizada por el gobierno de dos barcos noruegos en Ensenada, contratados por YPF para tareas en la plataforma continental argentina y con tripulantes nativos, desencadenaron una virulenta respuesta "antimperialista" por grupos de choque pensando que los barcos eran ingleses y cargaban combustible para irse a Malvinas.




Este hecho nos entera que hay algo que no funciona bien en las cabezas de las autoridades y a lo que no es ajena una cultura basada en la paraonia. El intendente que dio la orden de ataque- pensando que estábamos en 1806- nos dice que los que describía Roberto Payró, donde su fe patriótica coexiste con la corrupción y las ideas delirantes, están vivos y coleando. Concebida con las categorías mentales de Pago Chico la historia se convierte en un reflejo de su museo por la repetición compulsiva de la ideología argentina que piensa que todos los fracasos del país se deben a complots urdidos desde el exterior.




Marina Tsvietáieva decía que sólo se podía decir la verdad en un baile de disfraces. Hacerlo en un baile de muertos vivientes también tiene su dificultad. Tomó en solfa la ideología desde adolescente, la política nunca. No le temblaba el pulso para nombrar - y no aludir- a los impresentables de su época. Aquí la verdad es que el enemigo es el principio de realidad: pueden ser un fantasmal ataque imperialista, los medios de comunicación, o los tobas asesinados en Formosa, nunca el país que hizo dos atentados terroristas al Estado nacional. La ideología hace las veces de un museo de arcaísmos vivientes que van en sentido contrario a lo arcaico que sorprende la lengua.




Que se lea El Día del Populacho de Joyce, escritor que pasa por mares de lo arcaico, dirigido a los nacionalistas irlandeses, para que la utopía caníbal de su día perpetuo, sin principio ni fin, sufra una indigestión. Lo propongo como texto de cabecera para alguien que quiera una fuga acelerada de la ideología argentina para al menos saber de qué se trata. El "nunca tendrán mi alma, fundada en la escuela del viejo Aquino" dirigido al nacionalismo irlandés es un enunciado político.
Como Mozart o Rimbaud, Joyce es prematuramente arcaico. Desde su primera obra, hoy perdida, que según Richard Ellmann compuso a los nueve años hasta el Shem de Finnegans Wake, acusado por su hermano de elaborar una tinta con sus excrementos: resuena caca, esa palabra arcaica pronunciada por el niño polifmoro freudiano. Nos dice que el único modo de ser moderno es hacer eco en lo arcaico que en su caso comprende todo el pasado irlandés. Lo moderno que es solamente moderno deriva en el arcaísmo como estratificación de lo arcaico y en los demomatriarcados.



No es necesario ser Joyce para no digerir la depresión inyectada con entusiasmo por el espectáculo. Los fascismos suelen organizar el entusiasmo. La crítica vinculada a la verdad es siempre pura y dura. El único modo de salir de ahí es compartir algunas victorias singulares del género humano que éste, astuto, se empeña de calificar como derrotas. Una teoría del Museo es pensable en la Argentina después de Macedonio Fernández que opuso a La Eterna como ausente a la Mujer del mismo modo en que el catolicismo lo hizo con la Virgen.




No me refiero a museos del horror del tipo de Auschwitz que exponen una condena imprescriptible ante lo que es capaz el género humano ni al menos conocido Museo del Gulag. O a los museos fabricados para la exportación. Tampoco con el Museo del Bicentenario, pensado como un jardín de infantes nacional y popular donde sólo falta el caballo blanco de San Martín. Ilustra, sin embargo, mucho del pensamiento actual.




El de Macedonio no es un museo de historia o de figuras artísticas que dan testimonio de lo que debe ser salvado. Es un museo personal, un bel arte en sus palabras, es decir, el velar a una muerta que se ha convertido en ausente. He aquí un desplazamiento subversivo del Origen. La palabra teoría - como suele recordar Henry Meschonnic- despierta recelos, se la confunde con la ideología de tipo tercermundista que pese a sus aberraciones y disparates, como la "invasión" a Ensenada, se sigue tomando en serio.




El Museo en Macedonio es complementario en favor de lo anglosajón, Gran Bretaña y Estados Unidos porque, dice, son países con la Argentina han "adherido al máximo de individuo" y sin los cuales no habría sombra de libertad en el mundo.




Hay que ver a quiénes tenía delante: al fascismo, al nazismo y a las formas extremas del socialismo que llamaba maximalismo. Sin sus habituales giros barrocos dice que habrá "que hacer frente mental y materialmente al maximalismo, en retomar su camino hacia la Libertad, que es lo único que hace histórica e historiable a la Humanidad". La Libertad, esa que Alberdi en su alegoría de su novela Luz del día, presenta encarcelada por los mismos que dicen defenderla, vaticiando la tradición de los golpes de estado.







El populismo, monopolio de los buenos sentimientos, es hoy la ideología de los nuevos ricos, millonarios que se sacan la camisa afuera mientras consuman su mafioso programa de carne para todos- el asado se vuelve imposible- cuando suena el cámara acción. Macedonio percibió algo: "Admitamos que nos damos tropezones con las palabras fascismo y comunismo porque todos los estados son actualmente comunistas- fascistas".




Macedonio está en las antípodas del jurista alemán Carl Schmitt que concentra, anula la división de poderes en el Soberano que no es otro que el mismo Hitler. Es impensable fuera de los valores de la Kultur - la cultura espiritual alemana cuyo fondo son los ídolos de la sangre y la tierra que culmina en las camisas pardas de Rohm- que reivindica contra la civilización anglosajona. La Kultur, que retorna a los orígenes de la raza y la nación alemanas es un discurso del mito que nace a partir del fracaso político de la revolución liberal de 1848 que hace de Alemania una excepción respecto a las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa, muy inferior a éstas según el célebre libro de Arendt por no poder darse- como el caso argentino- instituciones que deben esperar décadas para asentarse. El increíble prestigio que ha cobrado Schmitt entre filósofos, psicoanalistas y sociólogos no se debe a un ataque de juricidad sino a la estrategia K de modificar la constitución de ganar las elecciones para concentrar el poder en la Matriarca que hace las veces de Soberano.




También es contraste es evidente con el nacionalismo de café de Arturo Jauretche. Si fuera por el no hubiera habido árboles ni vacas ni caballos en la Argentina, ni asado para escupir siquiera, además de mocasines y bikinis. Que se haya puesto de moda muestra el descerebramiento en curso. Afortunadamente, la obra de Leónidas y Osvaldo Lamborghini, dos escritores vinculados al peronismo aunque no asimilables al populismo escolar y maniqueo va en contra de ese paradigma nacional popular.

Se debe al militarismo prusiano y a Bismark la creación de la Alemania moderna. Bismark estableció las condiciones del primer estado de Bienestar social europeo pero como afirma Paul Jhonson en Tiempos Modernos pero veía a Alemania rodeada de amenazas, conspiraciones y "cercamientos" por lo cual el país vivió en un permanente estado de sitio. La constitución republicana de Weimar nació amenazada desde el primer día. La paranoia nacionalista culpó a sus hacedores de haber vendido a Alemania en el Tratado de Versalles y esto irá creciendo hasta acusar a la república de ser una Judenrepublik, de estar dominada por los judíos.




En el mundo de Weimar, Berlín era la capital artística del mundo, el teatro desde los años veinte había comenzado con Max Reinhardt y su Deustche Theater, estaban Wolf, Toller, el Teatro proletario de Piscator y en 1928, Brecht presentaba su Opera de dos centavos que batió records de público. Había autores de inclinación liberal como George Kaiser, Arthur Schnitzler, Ferdinand Brucker y Ferenc Molnar. También Gerard Hauptmann y Carl Zuckmayer que escribió el libreto de El Angel Azul. Los nacionalistas afirmaban que había que liquidar esas tendencias. También Berlin era vanguardia cosmopolita en la ópera y el cine con productores de primera clase: Joseph Von Sternberg- el Angel azul-, Billy Wilder-Emil y los detectives-, Fritz Lang- Metrópolis- y muchos otros.




Wozzec, compuesta por el discípulo de Schoenberg, Alban Berg, fue estrenada en Berlín en 1925
y en el campo de las artes visuales, Walter Gropius ensayó la teoría de la Gesamtkunsstwerk, el arte como obra total, tomando analogías de las catedrales medievales combinando la pintura, la arquitectura, el mueble, textiles y joyerías que irían creando la atmósfera del Bauhaus. Klee, Kandisky, Bartok, Mises van der Roe, Stravinsky visitaron y adhirieron al movimento. Los museos alemanes comenzaron a comprar cuadros modernos y se incrementó el intercambio con otros centros culturales del mundo. Klee era profesor de arte en Berlín y Kokoscka en Dresde.




La reacción de la Kultur estuvo en la obra filosófica de Heidegger y su vuelta a lo originario y lo sagrado- que Meschonnic nos ha enseñado a leer en toda su comicidad- y la del jurista antiliberal Carl Schmitt.




La constitución estaba fundada en la norteamericana pero tenía una cláusula antirepublicana que será aprovechada por Hitler para disolver el parlamento. Carl Schmitt, enemigo del estado liberal de derecho al que considera inferior al fascista de Mussolini en el Devenir del estado fascista, le da el golpe jurídico final, 1934 en El Fuher disuelve el derecho. Final de la política basada en la sociedad civil y el consenso.







Significa el fin de las garantías individuales, del derecho de reunión, asociación, libertad de prensa establecidos por Alberdi. La Gestapo es el porvenir de la ilusión de toda Kultur de la que Hitler y Schmitt son efectos.







Ahora bien: ¿qué tiene esto que ver con la Argentina actual donde no sólo los ideólogos nacionalistas sino hasta los psicoanalistas parecen haber olvidado a Freud por Carl Schmitt que aparece referido hasta para tomar sopa, algo que traté detenidamente en Una generación de granito? Tiene que ver que gobierna un partido de derecha en términos de poder- dominio del Estado y manejo arbitrario del presupuesto- aunque utilice una jerga progresista y cite a Deleuze o a Debord, hay para todos los gustos. Pero los intentendes del conurbano, los gobernadores feudales, el sindicalismo puertomaderista ha sido reforzado en sus puestos. Mariano Ferreyra era de izquierda en serio y lo asesinaron con el estilo de otras épocas.







Estamos en ese punto en regresión a la década de los cuarenta con un setentismo transfigurado según la ensalada del Astrólogo de Los Siete Locos.







El populismo apela a Schmitt para instituir una oligarquía de Estado donde, tomado a la letra, el poder ni siquiera reside en unos pocos- aunque sí la riqueza- sino en el poder del Uno, pasaje inevitable a estado totalitario. Agamben, uno de sus intérpretes, se las ingenia para- tomando leyes aisladas fuera de contexto- volver indistintas a las democracias liberales- basadas en las garantías individuales- de los estados de excepción- donde las garantías se suspenden temporariamente ante circustancias específicas- y blanquea el estado totalitario que se define por dominar todas las instancias de la vida y por el poder absoluto sobre la vida y la muerte de los habitantes. Luego Estados Unidos o Francia pueden ser Estados más totalitarios que Corea del Norte y otros dinosaurios ya que ésta no existe en su gran Kirdergarten para patanes.








A Macedonio, contrario a la expansión del Estado, no podía gustarle la guerra, hacer la guerra por la guerra misma. Pero en el universo donde la junga es ley el pacifismo es la mayor impostura. Su posición pro anglosajona es adversa a los apaciguadores muniquenses- que le hacen la guerra a la guerra negándola- y ha sido encubierta por los ideólogos y disimulada por los estetas. Quisieron hacerlo populista o deleuziano. La guerra es algo muy literal aunque en Macedonio pertenezca al orden de los medios, el espionaje, los códigos de Turing y las informaciones.







Macedonio escribió contra los mitómanos que hoy son signo de la "salud" nacional y popular, los simpatizantes del Eje liderado por el nazismo como Scalabrini Ortiz- que sin embargo difundió su obra- y de un supuesto Ser Nacional en un país donde se cree que el fútbol - pronto pasará con el rock nacional- es un invento argentino y carece de la tradición legendaria y heróica de un Japón que sea posible añorar e idealizar. Nuestra "kultur" es un conjunto de cachivaches si se descarta las mezclas con lo europeo propios de una civilización cosmopolita. Los aborígenes que yo sepa no quieren imponer el culto de la Pachamana: quieren derechos elementales, que no se los asesine como en Formosa ni les den malón al revés con las topadoras a manos de los Insfrán- que no necesita juristas nazis para practicar su feudalismo salvaje- con el visto bueno del gobierno nacional. (2)







En país donde los gobernantes pagan para que les hagan una biografía, exactamente contraria de lo que fueron, contigua a la estatua que reclaman en vida y pongan su nombre en las calles, el Estado convoca a que la vida exista sólo en montajes fetiches y los sujetos sean reflejos de la mercancía espectáculo. De ahí que los anuncios de necrológicas sean más apasionados que las tímidas noticias de casamientos. Héctor Libertella fue el único que hizo una lectura del Museo de corte cosmopolita, es irrecuperable por el nacional vanguardismo en curso: estaban Reynaldo Arenas y Enrique Lihn entre otros.








Hoy Rafael Chipollini juega en esa escena, desconcertando tirios y troyanos. Contagiosa Paranoia es un volumen de ensayos insólitos ya que se considera como el libro más informado sobre el corrido de los últimos cuarenta años sobre el arte, el rock y la literatura pero esta es al mismo tiempo un exceso de conocimiento y al mismo tiempo un don, un potlach, un que se vuelve un sinsentido por un derroche de sentidos que se interrumpen, suspenden, recomienzan como en la lectura dedicada a la aventura de un grupo de porteños para traducir ese libro de los secuestros que es Ferdydurke o la irrupción de una vanguardia activa en Arturo vía Gyula Kosice. El potlach no es salvaje o tribal sino que responde a la economía inmaterial aunque en el caso de los productos del mercado la fórmula de la Coca Cola se mantenga en secreto pero exista en tanto que en este caso la fórmula no está a la dada aunque está concretarmente a la vista. Es uno de los primeros libros que toma a la letra la sociedad del conocimiento y la información para experimentar sus primeros balbuceos, sus primeros diálogos con la pintura y las artes plásticas. No se trata del simplemente del progreso sino de algo más complejo: el lugar de un sujeto que va saliendo del modelo industrialista y entra en la sociedad postindustrial. Una mutación que los ideólogos han resuelto aboliendo el sujeto y regresando al industrialismo trasnochado.








Considera que desde 2003 la Argentina es Matrix. Un buen punto de partida. Hay que partir de ahí porque hacerlo desde 1976 nos remonta al Arca de Noé, diría Esteban Echeverría, a indagar si, por ejemplo, el terrorismo de Estado no comenzó con el Brujo. Retornó llena de entusiasmo y furia la "ideología argentina", la misma que Perón había enterrado hacia 1950, en fusión con una reescritura de los setenta que Osvaldo Lamborghini había puesto en crisis antes de los "maravillosos" setenta." (3)







Hay sujetos culturales que son museos vivientes, mejor dicho, clones defectuosos ya que son productos eugenésicos de nuestro capitalismo nacional, sin las técnicas adecuadas. Sin héroes pero tampoco sin políticos en 2003 luego del "que se vayan todos" hubo que remover el lodo y directamente pasar a clonar.













Los K han sido su primer modelo, bastante frankesteniano por cierto ya que su primer movimiento fue volverse contra su creador que pasó de artífice a Padrino. Matrix resulta grotesco porque no se hizo con recursos inmateriales sino que se produjo a medida de la cabeza del Padrino, el verdadero padre de la criatura: con una matriz fordista en la que nada es verdadero si no se suda gota gorda y si no acontece en fábricas, si tienen chimeneas mejor por malos recuerdos que traigan. Una película de terror- murieron miles de personas devaluadas por ataques cardíacos y otras enfermedades- vista por todos y no contada por nadie. Si las actuales empresas subsidiadas no se globalizan el Estado depredador volverá a meterles más la mano a las mayorías que lo que hace ahora. Hasta la próxima, dijo el señor Gasto Público, defaulteador serial, no precisamente un caballero.








En El Caballero del Louvre, Phillipe Sollers hace una lectura del Museo- nada menos que el Louvre- sorteando el estereotipo que supone que todo lo que habita ahí está bien muerto. En cierto modo lo está, pero tratándose del arte las figuras que nos interpelan son algo más que naturalezas muertas.



A veces basta con un bon vivant como Vivant Denon- 1747-1825- que se resiste a hacer del arte un pretexto para la pedagogía moralista. Este punto de partida puede llevar al vértigo.
Algunos de estos interrogantes subyacen en la notable biografía que Phillipe Sollers ha escrito sobre el fundador del museo- de moseion que significa en griego Templo de las Musas- del Louvre, novelando la Historia en su faz ingeniosa desde la vida de un guardían que sabrá que los imperios pasan, pero los museos quedan, si no hay talibanes en oficio.



En el relato Expropiación del Museo -Cuerpos Inéditos- deslizo que un museo sin guardián nos convierte a todos en museos vivientes, en templo, listos para sumarse a la construcción colectiva del zombi terminal que propone la actual cultura nacional vanguardista que no tiene otra memoria que el olvido del museo y de Macedonio Fernández en primer término.
El libro de Germán García sobre- habría que decir "con" Macedonio- uno de los más insólitos de la crítica argentina, un tratado interminable que pudo soñar Chuang Tsé, despertando en una cultura donde "la extinción del deseo es un ideal y la búsqueda de satisfacción una condena"- retornará siempre sobre los abusos ideológicos: no hay un primer genitor sino una retroacción del padre que en la escritura va constituyendo a la Eterna como ausente. Una ausencia impensable.




La conversión de amor en odio es, dice, una ilusión psicologista. El odio no es un negativo del amor, tiene su propio origen. El amor no tiene origen, lo funda un nombre- el que le falta desde su nacimiento a quien se crió sin figura paterna- y en eco responde a una multiplicidad de orígenes: "las mujeres que hacen girar las gallinas sobre sus cogotes, horrorizarán a los hombres", escribe Germán Garcia, sugiriendo que la crueldad es femenina en tanto toma literalmente al origen. Tanto más femenino el hombre que da veinte puñaladas a la indefensa muchacha. La violencia de la Eterna reside en "extirpar el futuro", pero sin futuro tampoco hay pasado, luego Macedonio trata de instituir el hoy como un trascurrir de la eternidad. Del mismo modo que su ironía postuló un partido político para que Nadie gobierne, Macedonio habla de una ciudad donde todas las calles deberían llamarse Hoy. Tal vez, conjeturo, para que la Eternidad sustituya la ilusión del almanaque y de un fluir temporal. Una ciudad museo donde cada uno podría ejercer su "metáfora sin contexto" como Denon quería del acto de dibujar.(5)



Una de las causas de la caída de los imperios son la soberbia y el orgullo: el museo puede narrar no el apogeo o la caída sino el pasaje mismo cuando las musas han dejado de ser como en la época de Denon una institución y ya no es posible ser, como el poeta de los versos alcáicos, su sacerdote. Las musas necesitan de un templo que las cobije, en esos refugios que pueden ser la tela o la piedra. Tarde o temprano Voluptas vendrá a felicitarte.
La palabra secreto tiene una resonancia fuerte en la obra de Sollers. Los verdaderos secretos no necesitan vigilancias. Sollers...tachado de burócrata cultural por quienes no pueden sin bostezo hilar dos frases. Sugiere que un entre dos durable y secreto entre un hombre y una mujer es lo más subversivo que pueda imaginarse ante el canibalismo comunitario.



La Sociedad nunca deja de hablarnos para que sepamos bien el libreto. Ayer nomás, desde los setenta hacia los ochenta la orden era: hay que adherir al compromiso y a la lucha de los pueblos por su liberación. En los noventa muchos de los conversos de temporada amonestaban a los "caracúlicos" que hicieran críticas precisas sobre la insostenible proporción entre gasto público y endeudamiento que tenía como destino el default. Pavadas. Dicho de otra manera: siempre fueron oficialistas. Pataleaban por no formar parte de la oligarquía de Estado. Hoy, bajan la orden "no hay que hablar de política y menos contra el gobierno" cuando el nacionalvanguardismo cultiva en reiteradas filípicas la "primacía de la política" de Carl Schmitt y su reducción de ella al amigo-enemigo que alcanza hasta las payadas y tiende a lo indiferenciado. Tanto que los ayer camioneros amigos por ocho años apuntan contra La Rosada que poniendo cara inocente simula no haber tenido nada que ver pese que durante ocho años de concubinato donde un plazoducto millonario iba directamente al líder que dijo una de las frases más antipopulares de la historia: que la inflación "favorece la movilidad social". Hay que mostraste angélicos, ya entregados a la servidumbre voluntaria donde más que censurar se obliga a decir.



Pero el que quiere hacer de ángel hará de bestia, recuerda Pascal. Sollers de pronto, orwelliano, irrumpe como escritor político y un maestro en el arte del ridículo: "Número de la NRF titulado: Los menos que nada. ¿Por qué no Los por encima de todo? o Los no gran cosa? Retorno del populismo dieciochesco sobre el fondo de la devastación técnica? Repliegue provinciano, desarrollo identitario, literatura para desocupados”, escribe en El Año del Tigre, su diario de 1998.



Sollers resalta el planteo de Pascal Quignard sobre la televisión:"Todos aquellos que hablan, sintiéndose observados por el ojo en directo de la cámara, son incapaces de abrir verdaderamente la boca porque están bajo la mirada de otro…nunca es útil escuchar a personas que se saben vistas. Ellas no hablan. Quienes las ven hablan en el interior de ellos y ellos las obedecen.” En la Argentina si un enunciado no pasa por el espectáculo no se oye, y lo mismo sucede con los hechos. No existen para los profesionales de la indiscreción. Si la globalización es una gran provincia patológica e ineludible, el provincialismo argentino tiene la extraña cualidad de poner por las nubes lo que no le interesa pero que reproduce el dispositivo.
Sollers practica un cosmopolitismo puntual y actual. El escritor cosmopolita hoy- subrayo- no puede pasar por alto de las masacres que ocurren en el mundo. Todo El Año del Tigre está sacudido por ellas: “Escándalo en los Países Bajos: los cascos azules holandeses habrían colaborado con los Serbios en las masacres de purificación étnica” contra los musulmanes de Sebrenica. Los Holandeses tan buenos, tantos “derechos del hombre…”. Falta agregar que no sólo colaboraron sino que los holandeses compartieron cerveza con los serbios antes de pasar a la limpieza étnica. Esto es ético. No etílico. A fines de los noventa se olfatea algo, por ejemplo, un 11 de septiembre. Y el autor no se angustia. Cita a Revel en sus variadas frases contra el negacionismo de izquierda que reapareció vivito y coleando luego de los atentados. Ya el interés por Heidegger anticipaba el desembarco de Carl Schmitt en nuestros pagos: muchos estudios eruditos para justificar los superpoderes, para que sin control se grave la obra pública un 300% y los millones se inviertan en tragamonedas o el fútbol y del resto no se sepa nada. Es lo que escamotea tal interés. El "enemigo" del Estado finalmente es la propia población que no se ha convertido al engendro del nacional vanguardismo.
Sollers sabe que habla para nadie, salvo para otros escritores que no actúan el personaje que demanda el espectáculo que hoy desprecia como un ataque a Orwell hablar de política, - salvo que no sea el del populismo tipo NRF- reducida a algo de mal gusto cuando en realidad se trata acatar la intimidación de los controles sociales.




Sollers está condenado a las Delfine Roux, el personaje de La Mancha Humana de otro Phillipe, Roth, la joven y bella profesora de griego y devota de Georges Bataille, el escritor del erotismo y el exceso, que organiza una caza de brujas en la Universidad de Yale con un viejo profesor que cuando era decano ridiculizó su idea de leer desde la teoría del género a Eurípides. Basa sus argumentos en la opinión de una alumna - que para ella representa la verdad del pueblo bajo la opresión de un académico machista- cuyas obras considera degradantes para las mujeres.



Francesa, Delphine ha pasado por todas las vanguardias y vive en “la superficie estética de la vida”, ha visto las películas de Kurosawa, Tarkowsky, Fellini, Antonioni, Wim Wenders, Rohmer, y todo lo que la iglesia del cine exige para estar al tanto que los precarios y muy acomodados alumnos de Yale- marxistas o antimarxistas pero todos antinorteamericanos- no conocen ni de nombre.
A todo gran escritor de alguna manera le toca una Delfine. Una prueba. No hay que subestimar. Lo que ocurre es que aquí es demasiado visible y un profe de griego está más desarmado que un Kundera, otro posible objetivo libidinal de Delfine. Pero da pelea aunque morirá en la batalla. Es un ex boxeador. Pero pelear con Tyson ofrece más posibilidades que hacerlo con la novia, la cosa es demasiado desigual para esta joven y típica neomatriarca universitaria que ya está en funciones antes de haber haber hecho camino. Gana los primeros rounds, está acostumbrada a que mostrar las faldas le abran puertas. Sucede que por bella que sea ella es para quien sabe escuchar la Sociedad, algo así como Durkheim con faldas citando a Bataille. Roth transforma la Universidad en un capítulo más de la comedia humana, mucho saber y mucha cultura, algunos profesores admirables como Coleman, con sus pasiones intactas, pero también están ahí los formadores de los incurables del mundo que hablan respecto a un libro o cualquier hecho el mismo esperanto universal.



A Delphine le encanta Yale. La regocija que los estudiantes carezcan de ideología: son una tierra virgen para sembrar y fascinar. No han heredado las pasiones vindicativas de los padres. Pero no todas son flores, está acostumbrada a tratar con personas que hablan el mismo lenguaje intelectual pero los norteamericanos tienen la misma idea de los laureles de una normalienne afín a las películas de Godard, tal vez no Le Meprís porque no hubiera soportado el dramatismo que supone para una mujer el pasaje de la meprise- equivocación- al meprís, es decir al desprecio que se vuelve hiperbólico por un detalle, un casi nada. No hubiera experimentado poco a poco ese desprecio antes inexistente por la inquisición de su marido por un casi nada que termina por abrazarlo todo. Brigitte Bardot- el personaje que encarna la despreciada despreciadora- no sabe nada y ella lo sabe todo. No hay nada que ella ignore de los saberes contemporáneos. Interpreta la ironía de Coleman a sus precarios argumentos como un desprecio personal.



Se sabe todas las teorías textuales pero sólo puede leer lo mismo, vivir en una teoría del complot permanente que le impide cualquier entre dos, llega a Estados Unidos huyendo de una historia de amor.
Afirma que el sexo es maravilloso, pero “con metafísica”, está en esa búsqueda. Termina escribiendo avisos, busca para no encontrar el hombre que supuestamente quiere.
Coleman le pregunta con franqueza a Delfine y sus argumentos del género:
“-¿Qué hago entonces para complacer a la señorita Mitnick? ¿Elimino a Eurípides de la lista de lecturas?
-De ninguna manera. Es evidente que todo depende de cómo enseñe usted a Eurípides”.
La polémica continúa posteriormente, no se llega a un armisticio siquiera, no hay encuentro entre la normalienne vanguardista y el clásico profesor:
“- Mire, Coleman, usted ha estado mucho tiempo fuera del aula.
--Y usted no ha estado nunca fuera de ella, querida- replicó él despacio y con una sonrisa irritante a propósito-. He leído esas obras y reflexionado sobre ellas durante toda mi vida.
--Pero nunca desde la perspectiva feminista de Elena.
--Nunca desde la perspectiva judía de Moisés. Nunca desde la elegante perspectiva nietzchiana sobre la perspectiva”
Coleman no la toma en serio por la debilidad de sus argumentos. A diferencia del nuevo decano posmoderno que tomará partido por Delfine no da el brazo a torcer y ella advierte: “Si insiste en enseñar literatura a la tediosa manera que tiene usted por constumbre, si insiste en el llamado enfoque humanista de la tragedia griega que ha tomado usted desde los años cincuenta, esta clase de conflictos va a surgir continuamente.
--Muy bien, pues que surjan - replicó él, y salió del despacho.”
Ahí esta la clave en potencia del drama que va a desencadenarse y la gota que lo rebasa sucede cuando Delfine se entera de que Coleman de 71 años vive una historia de pasión con una empleada de la universidad, joven y analfabeta. Concluye que encontró la mujer ideal a la que oprimir y que todo eso fue una ofensa contra ella digna de figurar en la historia universal de la infamia. Ella que en la entrevista abrió su falda escocesa como la histérica de los textos que sabe hacer desear pero que no sabe qué desea.
Un entre dos apasionado no es una mera convención, su tercero no es el estado o la universidad sino un juego de fantasmas que excluyen este montaje a menudo equilibrado por el fetiche. Ella no pide nada, el tampoco y se dan con todo. Insoportable. Saben que dependen del secreto. Cuando un hecho oculto se revela en EEUU suele haber escándalo. Cuando se trata de un secreto se puede llegar al canibalismo. CuandoDelfine hurga y al final encuentra, se mete entre ambos, sin ahorrarse ninguna ruindad hasta provocar el descrédito total de Coleman y la muerte de la muchacha que no deja de compararse con un grajo en monólogos incomparables.




¿No habrá sido eso, lo inhumano que había en ella lo que atrajo tanto a Coleman a la que Delfine con consiguió moverle un pelo?



La historia de esa mujer con los grajos constituye por sí sólo un capítulo apasionante. Faunia no sabe leer y capta todo de una mirada. Delfine no puede leer ni escuchar nada porque ha leído todo de entrada, vive al estado universitario global como una nueva iglesia, la catedral de la santa sordera. Y encuentra en un bar a un hombre leyendo a Phillipe Sollers mientras ella está hojeando un libro de Julia Kristeva, su mujer de siempre aun separados: “Hoy está leyendo un libro de Julia Kristeva en francés, un tratado tan maravilloso como el que jamás se haya escrito sobre la melancolía y frente a ella está sentado un hombre que lee, precisamente, un libro en francés de Phillipe Sollers, el marido de la Kristeva." Si hubiera considerado a Sollers a través de sus novelas o su biografía de Denon tal vez...pero no, es el marido de la Kristeva. Coleman deja también de ser profesor de griego para convertirse en un racista empedernido- sacando brutalmente de contexto una alusión a las figuras homéricas del "negro humo"que es la punta de un complot que se completa al enterarse que es amante de Faunia.



Esta serie de asociaciones, casualidades y analogías no llega a constituir una figura que cree le tiene reservada el destino. No llega nunca, tampoco el Kundera que busca a través de avisos. En vez se sexo con metafísica su destino será hacer el mal de la peor manera posible, pensando que tal vez Bataille autoriza eso...
En cierto modo, Coleman es un caballero de Yale.
También en Yale ofició la Princesa de Macondo- que en pleno 2001 citaba a Lenin para consolar a los jubilados, sin decir palabra de la megaexpropiación duhaldista para salvar a nuestros patrióticos capitalistas, encubierta por los que enseguida mutaron, que mira el mundo más con los ojos del pintor jacobino David que el ingeno realismo mágico- que les privó de ayuda, a Osvaldo Lamborghini y sacó corriendo a Néstor Sánchez cuando gestionaba una beca - de esto último sobran los testigos- cuando estaban muertos de hambre para cederlas a los olfas del nacional vanguardismo. Hoy la Princesa de Macondo escribe prólogos a las escritoras líquidas a medida de Chomskylandia, hay que saludar su amplitud de criterio.



Y la nueva crítica exalta a la vieja matriarca cambiando e invirtiendo la historia: el enemigo de Lamboghini era yo, ella casi un hada madrina.



La misma historia se repite, favorecida por la no lectura de las obras o las revistas. Todo se imagina pero en función de la matriarca. El lumpen, ahora, será liviano, sumiso, políticamente correcto, nunca una palabra política que ofenda al Pueblo, ni una objeción a la trasmisión de una nada que culmina en el fetichismo. Un falso museo.





La enormidad silenciada por todos que hicieron con Néstor Sánchez...¿que habría pasado si hubieran hecho la revo pop china como ese sujeto lumpen que habla con tanta poesía como Faunia, expulsado antes de haber entrado como los personajes de Beckett? En cierto modo, fue justo: no necesitaba nada, ningún saber ofertado, el escándalo era a quien le había robado ese frase o de que injusticia divina recibió ese don. Increíble: encabezaba la lista de los réprobos no por la supuesta ideología por la que era juzgado sino en virtud misma de ese don que vivía con el más bajo de los perfiles. La hermenéutica, a su vez, supone que de algún lugar Faunia tuvo que haber sacado sus historias de grajos como Sánchez esa frase única, muchos tiempos en un solo ritmo que involuntariamente nos abuena con el cosmos porque viene con cita de Moisés de un antimundo. Hoy la mafia se presenta como progresista en política y "subversiva" en cultura: el vaciamiento del lenguaje via los nombres indistintos está en plena acción con el objetivo de volver indistintas dictadura y democracia.

A a lo sumo es muy ingenuo creer que el fascismo y el estalinismo hayan muerto. Y es parte del nuevo academicismo hablar hoy del Gulag como ayer de Auschwitz y al mismo tiempo mirar para otro lado cuando surge la mugre política. Una nueva estrategia para ubicarse de las Delfine Roux. Existen las metamorfosis. No hay que imaginar camisas negras o agentes modelo KGB. Aquí basta el lumpen políticamente correcto, amaestrado y envilecido con las mismas nobles aspiraciones de los sindicalistas millonarios de Puerto Madero que no vacilan en asesinar cuando su poder- ser brazos de una CGT al servicio de un solo partido según la vieja idea del fascismo- se ve amenazado.



En otros lugares, donde hay más dinero, en Yale, no sucede nada diferente. Están las faldas escocesas, entreabiertas de Delphine Roux, ajustadas tal como lo pide el placer del texto de Barthes, pasando a toda la cultura occidental por la teoría del género.
De culón a olla popular sólo hay un paso, decía Osvaldo Lamborghini, ante la inminencia de un eterno día del populacho a punto de institucionalizarse en nuestros pagos. Del placer barthesiano del texto al lecho de Procusto de la teoría del género no hay siquiera que mover los pies, vienen como las mariposas coronas a estrellarse en los parabrisas de los autos.
De lo contrario se es fascista o racista, hay variedad de anatemas en el menú. A Delphine no le gusta Sollers porque no cree en la octava maravilla del “sexo con metafísica” que sí atribuye a Kundera, con quien querría hacerlo. Delphine no puede captar el entre dos entre Coleman y Faunia, tampoco entre Kristeva y Sollers.



El estado universitario aborrece el entre dos. Auschiwtz y el Gulag, negado por los nuevos redentores del comunismo han dado lugar a un discurso que oficia para un dios gnóstico



Pueden aplaudir la orgía, pero las historias de amor, legales o ilegales, que no caen bajo su control lo ponen al borde del ataque de nervios y hasta pueden enloquecerlo. El sexo en ella ha sido violentado por la hermenéutica: se cree dueña de un saber sobre el sexo, del suyo y para colmo de los otros. Transformado en culto y no en crítica, el saber es un cristal claro en demasía. Si se rompiera no lo haría según sus líneas de fractura. Se restauraría inmediatamente en forma de granito. Delfine está entrando en el medio del camino de la vida sin haber pasado por Dante y creyendo haberlo leído todo. Está en vía directa hacia la inhibición final. Ya parece tarde para dar vuelta la página: pobre el hombre que intente redimirla por amor, pagará todas las facturas, la sed de venganza en nombre del Arte se renueva, aun después de humillado a Coleman y que Faunia y éste murieran por un accidente causado por otro perseguidor, el ex marido de ella, un loco de la guerra.
En esa estación no es a Kristeva a quien tiene que leer sino a Margarita Duras que escribe para sujetos como ella. En la superficie de sus lucubraciones y juegos fantasmáticos, aparece siempre Valerie Solanas disparando contra Andy Warhol, condenado a muerte por no haber creído, tenido los mismos "sentimientos" que programa el espectáculo. Sollers pone en escena una enfermera, que cuida a Andy Wharhol a punto de morir, leyendo toda la noche La Biblia, descuidando al paciente, como si la leyera para no practicarla.
En otro siglo, Denon tiene la mirada de un hombre de la Enciclopedia. Estudia la organización de las piedras de los templos que hablan de la creencia en los poderes. Devuelve los templos a la mirada a través de su lectura del espacio, de los bajorrelieves y las alegorías. Anticipa el ritmo de un Chautebriand pero sin su nostalgia ni la identificación de las ruinas a la nada. Desde unos vasos griegos verá el “carnaval romano” que asola a los franceses bajo el Terror. Denon afirma que sin vida social los hombres se vuelven sombríos y devotos. Esto empalma de maravillas con Phillipe Sollers : sus novelas son artes de vivir los placeres bajo el cálculo de una guerra inminente. Sollers desenvuelve en este libro una afirmación: el puritanismo es el antimuseo, porque en el museo uno se desliza en el vértigo de una representación a otra. No es posible permanecer incólume, dejar experimentar cierta pérdida al recibir el golpe de un Rembrandt y luego encontrarse con un Velázquez.
El Museo es impensable para la lógica puritana, que no puede sino conjurarlo desde su rechazo de esa serie de grados y modulaciones, esas excepciones, “esos nombres (aunque no tengan firma, que señalan lo que podría llamarse los logros de la individuación. Los artistas no se deben al conjunto humano, ellos salen de él. ¿Es eso lo que produce un rechazo de fondo? Por supuesto”.
El Puritano es ante todo alguno(o alguna) a quien repugna esta concepción de los “golpes felices” de la historia humana. Quiere lo colectivo. El socialista se suma, compite, incluso a veces lo sobrepasa. Luego entramos en una historia falsa. Una ‘Historia del Arte’. Por lo mismo, él se asegura diciéndose que hay una separación bien marcada entre escribir y vivir, entre trabajo y vida disoluta, entre sexualidad y pensamiento. Para él, tiene que ser una cosa u otra. El Puritano es clerical (o clericala) en cuanto quiere creer que los ‘artistas’ ineptos para vivir (la realidad, el o ella) son, a pesar de todo, sacrificados útiles. Redentores rentables: “El artista debe terminar mal, su existencia no puede sino ser un pozo de infierno, el ha experimentado cosas peligrosas para nosotros...”
Es el que se vuelve loco en nuestro lugar, siempre seguro. Engranaje de una máquina de guerra, candidato a martirio o santo laico, siempre se trata de la redención comunitaria y en cuanto a eso hay consenso generalizado: “el religioso de otrora, el burgués, el progresista, el militante, el universitario, el mediático, el político. Sobre este punto preciso, todos están de acuerdo. Verificad. “
Podrían invertirse las secuencias de la trama y decir: pobre el artista que no acepte y tome en burla esa imagen de petrificada seriedad, que atenta contra el repertorio que barajan los funcionarios de una época. Denon puede ofrecer algunas enseñanzas en su actitud con David, el comisario cultural jacobino, predecesor de los actuales promotores de lo peor.




David lo tenía en la mira a Denon por su pasado monárquico. Se sabe poco o no se quiere saber nada de las actitudes policiales del jacobinismo en cuanto a la pintura, por ejemplo, el haber considerado obscenas muchas obras renacentistas, como las de Boticelli, en temáticas como la Virgen y el Niño. Superaron holgadamente en virulencia y ridículo las de la “alienación burguesa” de la que son la contracara sombría. Al revés de lo que postula Gramsci que ve en el jacobino el límite progresista de la burguesía, se puede afirmar que el jacobino es el burgués en su expresión más decrépita y más siniestra, el burgués que quiere apoderarse y encaminar la Historia que nos preparaba algo peor que el Burgués de Flaubert y León Bloy.



El jacobinismo en estética es el antimuseo en acto. Sólo falta sustituir el comité de Salud Pública por los Comités de Defensa de la Revolución- parapoliciales castristas o chavistas- para encontrar la clave del pasado siglo- extensión del XIX- que quiere vivir aunque sea en la vida vegetativa del pensamiento que ofrece el negacionismo. El despotismo pequeño burgués de los Lenin, los Stalin, los Castro y los Hoxa será termodinámico en el siglo XX.
Si hoy no resulta difícil demostrar que lo que se sueña a los manotazos en un siglo suele realizarse en otro como pesadilla sistemática, si lo que en uno es utopía en otro es realización siniestra, entenderemos lo que Sollers llama un programa antipolicial: liberar al siglo de Denon, el XVIII del XIX - el siglo de la religión del progreso y de la melancolía - cuyo peso todavía padecemos : no se trata de su cultura, de Balzac o de Flaubert, sino de sus letanías. En el libro de Sollers, la historia del arte ocupa un lugar secundario ante el enigmático personaje, mundano y exquisito, que pasa a la posteridad con una imagen de anciano epicúreo y frívolo.



Sollers es un maestro en el arte de citar y de inmantar los textos ; basta leer los pasajes seleccionados, de cartas y de textos de Voltaire, Diderot - las dos referencias del Denon adolescente- y Chateaubriand.
“Se toma la dulzura de mi carácter por una profunda filosofía, todo lo que he visto por erudición”, escribe este buen católico, pero con una audacia propia de un espíritu libre en el sentido de Nietzsche, adoptando la forma de la discreción para alguien a quien lo le gustaba la idea de que rodarse su cabeza. En el siglo donde la muerte comienza su reinado legal con el pretexto del Bien colectivo no está del todo mal llamarse Vivant.
Era grabador y dibujante : sus osadas imágenes- como la de Adán penetrado por Eva por detrás, sorprendidos por un ángel que patea sus traseros - son de una elocuencia suficiente.
El mismo se presenta a la posteridad en un autoretrato en aguafuerte donde emerge su cara grácil y redonda, sus ojos verdes y claros, con un sombrero de plumas y un pañuelo de seda. No era un artista voluntariamente “transgresivo” en el sentido moderno, que suele creer más en la Ley que sus oficiantes; era más bien un reservado libertino. No existen, y mejor, serían exterminados y más en la Argentina que idolatra la ineficiente "cultura del trabajo" como si estuviésemos en pleno fordismo.
Estaba dotado para el dibujo, “escuela de la medida de sí, de silencio activo, pero no será un gran artista, lo cual “puede explicar su pasión por las artes y los maestros de todas las épocas, aunque él será mucho más que un amateur”
La línea de separación entre lo antiguo y lo nuevo, entre la reacción y el progreso no está clara, tratándose de este gentilhombre oficial del rey que recorrió varios regímenes : el de Luis XV, el de Luis XVI, la Revolución, el Terror, el Consulado, el Imperio, la Restauración. Cómo un hombre pudo sobrevivir a tan distintos regímenes salvando - a veces por un pelo - la cabeza?
La biografía de Sollers, una de cuyas claves es el espionaje, nos lleva a pensar que no hubiera ocurrido lo mismo de suceder en el siglo XX que alcanza un grado máximo de intolerancia en los totalitarismos. Las intrigas con los inquisidores venecianos, con Casanova y con él mismo, parecen juegos de niños si los comparamos a la cruedad, brutal y refinada de los crímenes organizados por los estados del siglo XX, y esas “zonas liberadas” que son parte del paisaje de la realidad actual. La mano de los servicios en la cultura, desde el siglo XIX insiste bajo diversas ideologías. Denon escribió sobre la corte de Nápoles algo que vale para todos los poderes : “La verdad no es adminsible, sino donde ella es soportable. Se la conoce muy bien aquí, pero no se la quiere de ningún modo ; la mala voluntad es positiva, constante e inherente. No será sino el abuso que se hará de ella el que podrá destruirla “
Esta fórmula tiene algo de teológico: es necesario que el mal se destruya a sí mismo mediante sus abusos. A Sollers esto le suena a San Juan. Otro podría ver en esta idea un derivado de las Luces. ¿Por qué en ellas- deja entrever, antes de que el agua llegue a la fuente- no puede haber algo de San Juan? Su misión a Nápoles tiene lugar diez años antes que la Revolución. Al contemplar el Vesubio y el Etna vislumbra que Europa está sobre un volcán.
La idea de museo no es la misma en todas las épocas; la del Templo del Gusto y del Amor era común en el siglo XVIII en contraste con el actual, como una suerte de depósito pasivo, reverso de la vanguardia o el mercado.
La sabiduría de Denon no residió en combatir la censura, sino en jugar con ella, hasta llegar hasta ese punto inevitable en el que se vuelve ridícula. Un juego sin duda peligroso, donde tampoco hay riesgo cero.
Denon no es sólo un funcionario, ni mucho menos un operador tecnocrático-político que abunda en nuestros días. Es por sobre todo un artista, “alguien que se ocupa de cosas que ellos no comprenden y que no comprenderán nunca”. Cada vez hay menos artistas en la dirección de las instituciones: sin duda es mejor un burócrata modesto y más o menos neutros que alguien que quiso serlo. Pasará facturas.
Denon comienza a vivir culturalmente cuando los grandes- Diderot, Voltaire, Rousseau- están muertos y son reemplazados por funcionarios que todo lo reducen al conformismo, la prudencia y las prédicas virtuosas.
Está situado en la disyuntiva de un mundo que muere y otro que se niega a nacer, salvo a través de la violencia que sustituye a la ausencia de pensamiento. Pero no es la guerra la que se lleva el capital de la violencia.
Denon va por la vía clásica que es la de Maquiavelo y la de Hobbes. La guerra sí, la crueldad no, es la fórmula casi erótica a la que se podría completar con la divisa que los ingleses urdieron en Egipto: no quejarse, no explicarse. A Denon se le reprochará que no haya escrito sus memorias, es decir, su justificación. Se supone que la verdad de un hombre está en su última palabra, en su testamento. Se olvida con facilidad que pudo haber dicho algo en sus colecciones.
Entre Denon y Napoleón hay una mujer : Josefina de Beauharnais, fascinada por el conocimiento que tuvo de Luis XV, y de mujeres como María Carolina de Nápoles o Catalina de Rusia. No tarda en caer en sus redes. Hay un general con porvenir que hizo proezas en Italia y necesita casarse. Denon participa de la presentación de Josefina y Napoleón que se enamora de ella, seducido por su conversación.
El siglo en que nace Denon es el de los padres buenos que están en la base de la manía educativa francesa que va desde los áulicos gigantes de Rabelais hasta el Emilio de Rousseau. Denon no participa de ella, como su contemporáneo Sade, que escribe el reverso de las virtudes de esa buena madre que es la diosa Razón y ese padre tan recto que se vuelve terrorista y que es el Ser Supremo de la revolución. Sollers mismo fue uno de los que experimentó ese sentimiento oceánico. En 1974 viajó a China con Barthes y Kristeva y no vieron nada de lo que Simón Leys había escrito en 1971 mostrando los hábitos del presidente Mao. Abrevio. En los setenta todo lo que sonara a ético era considerado burgués. Kristeva declaró que "Mao había liberado a la mujer china" y Bartes se detuvo a gozar de los ideogramas en una ciudad poblada de carteles de Stalin y de Mao, al que sostenían como no estanilista. No es que fueran ciegos o sordos. Gozaban de la violencia revolucionaria, Guy Sorman supo leer bien esto al historiar el imaginario francés sobre China: ayer patria de la revolución cultural, hoy como paraíso del libre mercado. Hoy Sollers no deja de referirse a Leys como uno de los grandes escritores franceses contemporáneos. Un escritor político en la tradición de Montesquieu. No se traduce porque el mercado intelectual se asimila a los autores del estado universitario y no se lo conoce porque no hay deseo de leer fuera del Kindergarten que vuelve indistintos a Freud o Marx con Carl Schmitt para que el Leviatán depredador siga avanzando. El Kindergarten populista ya demanda una Eterna pero no tiene un Macedonio que le escriba esa imposibilidad que en Schmitt es impotencia.




Ayer la palabra del orden era decir "Sartre"- poco importa si se lo hubiera leído-, hoy es no hablar de política y orar con Carl Schmitt que puede legitimar la relección indefinida que ya existe en Santa Cruz y otros feudos. Sartre y él son nombres indistintos. Pero el último es el rentable. La gilada, dicen los colegas, tarda siempre en avivarse.

En sus sombras chinas más allá de los crímenes en masa, de los setenta millones de muertos - sólo en China- no queda ni el espectro del museo: la reescritura de la historia alcanza hasta el modo de mirar la luna. Sollers comentando su último libro- Le voyage et le naufrage du Batavia- recuerda la más clásica de las frases, el todo lo que hay que hacer para que el mal triunfe es que las buenas personas no hagan nada, inconcebible en la vanguardia setentista. Es que ahí aparecen los adamitas- esos que Bosh pintó en El jardín de las delicias-que niegan el pecado original y la ciencia del bien y del mal. Simón Leys se asombra que sean las personas que no creen en el Infierno las que parecen más inclinadas en fabricar buenas réplicas aquí abajo. Pienso que el bien no es definible o que sus definiciones sobran, en cambio, el mal a pesar de sus máscaras y metamorfosis no deja de informarnos que está ahí, vivito y actuando y es el goce el que nos empuja a hacernos los distraídos. Si no se entiende poco que década décadas nuevas generaciones levanten la bandera del negacionismo. Extraño fenómeno: se sigue amando a los dictadores y a los pensadores que llevan en vía directa hacia ellos. Argentina no es Argenzuela, pero las filípicas apuntan para ahí más que, por ejemplo, Uruguay donde se ha pensado algo que tiene que ver con el mundo actual y no la restauración de otras décadas que deberían pertenecer a un museo del espanto. Quieren repetirlas y restaurarlas de nuevo en una fiesta popular donde cada vez hay menos carne para el asado.



Robespierre ha sido el primer teórico del matriarcado universal al proponer sustraer al niño a la madre a los tres años- hoy el venezolano Chávez baraja ese proyecto- y convertirlo en propiedad de la Diosa Razón.
La idea- y la política- del museo viene actualmente del siglo XIX. Sartre la ha narrado en La Náusea al descubrir mediante su personaje que todos los habitantes de una ciudad de provincia hablan exactamente hacia 1932 como los que habitan la comedia humana de Balzac. Los burgueses son eternos: masacres, genocidios, la muestra de lo peor que hay en el género humano y ellos siempre reaparecen, incluso trasmutados en protagonistas, compran sus biografías como nuestra oligarquía lo hacía con árboles genealógicos. ¿No es ésta una náusea más insufrible que el supuesto lenguaje que el existencialismo fuerza en las cosas mismas?



Escribe Sollers : “Grado cero del arte : el museo de Bouville está lleno de crudezas realistas y académicas, que celebran los sucios burgueses, conformistas, ‘humanistas’, o pseudo- socialistas.”
Esta crudeza realista puede coexistir perfectamente con lo gótico, que en vez de ser su antípoda es su complemento: “Un siglo XVIII recubierto e inaccesible, un siglo XIX hundido, melancólico, proplongado por esos abuelos de bronce y las ‘damas de negro’...la Náusea...”
La Náusea se traslada del siglo diecinueve al veinte hasta derivar en el etilismo actual. No en la ética sino en el etilismo.
Esta sensibilidad donde los grandes padres de bronce piensan lo mismo que esas damas etéreas y frígidas anuncian las carnicerías de 1914 y 1920. Flaubert es el único que descubre la esfigie de la Estupidez para constatar que no puede ser objeto de escultura debido a cómo se la intrincado con la inteligencia.
Denon tiene como aspiración en la vida, después de los cuarenta años, no hacer nada, salvo dibujar o grabar y de ahí que ame a Venecia más que cualquier otra ciudad. No tiene la menor idea de la idolatría del Trabajador del primer industrialismo. Parte del misterio de Venecia es que esta ciudad no va a ninguna parte y eso le escapa a un Sartre ávido de sentido que prefiere a Roma. Sartre en su condena de la ostentación cultural y el decorado reitera todos los clisés del puritanismo. Venecia tiene que ser un paréntesis de silencio o nada. O el lugar de la muerte depresiva de Thomas Mann o el agua sucia de Antonioni. La ciudad de un Casanova triste, casi melancólico, hecho a la medida de un patético Fellini.
En suma : a Denon y a Casanova tienden a expropiarles la alegría, esa que no se deja programar por decreto. Quien no predica su obseno amor por la humanidad es considerado un cínico. ¿Cómo, aparte de escribir esas obras la pasaste tan bien? Sos un cretino. Hasta al mismo Kafka le hubiera alcanzado el san benito. Hay que presentarlo siempre angustiado en lugar de nosotros, como si Milena no fuera varios mundos. Es tiempo de poner a estos tipor raros en vereda: si no hay una Seguridad del Estado como en Cuba hagamos un “campo intelectual” a lo Bordieu, y no seas profeta del odio.
Las novelas de Sollers El corazón Absoluto o Fiesta en Venecia van en sentido contrario a esa tradición, aferrada a lo más sacrificial del siglo diecinueve. Sollers demuestra que se puede sortear ese estilo que supone el culto eufórico de la depresión. Sollers indaga en las sociedades secretas con Denon y Watteu como referencias.
El carácter de Denon, por otra parte, no es ajeno a la fundación del Louvre : “Este hombre es la reserva misma : no es extraño que el haya tenido la idea del más grande museo del mundo. En su vida privada, retraido. Ser, por ejemplo, célibe a ese extremo, he aquí lo queha podido atraer la interpretación más o menos maledicente. Y bien no. Nada. Todo el mundo acuerda otorgarle el máximo de aventuras femeninas. Pero ¿cuáles? Misterio. Ninguna traza, ninguna correspondencia, salvo aquélla con la condesa( pero ella queda en el registro tierno, irónico, auto-irónico, y, para terminar, paternal)".
Denon hace suya una palabra que a fines del siglo XVIII recorre Europa como una buena nueva, la dicha : “Volver a ver la primavera era para mí resucitar en paraíso”, escribió.
Sollers rastrea la vida de Denon en una serie de conexiones entre culturas, viajes y personas, en las cuales se destacan las mujeres, basándose en la autobiografía breve del propio Denon : Point de lendemain.
Esta obra que el Larousse califica de “pequeño cuento libertino”, conocerá el agrio rechazo de moralistas de distinto signo. Pero dejará su marca en Laclós, será transcripta por Balzac en su Fisiología del Matrimonio, no sin aclarar que suprime las partes más ardientes- ¿tú también, querido Honoré?- , fascinará a Stendhal y llegará a un filme de Louis de Malle, en el cual Sollers ve una vuelta de tuerca del nuevo moralismo.
El arte no la saca barata ni con la moral espartana y rígida de los jacobinos ni con Napoleón que lo considera un medio de propaganda y de formación cívica y moral de los ciudadanos. Esta idea ha tenido consecuencias nefastas. Sollers trata la relación Denon- Diderot, la de Denon- Voltaire y los revolucionarios y con Napoleón, la de Diderot con Catalina de Rusia. El libro evoca pasajes de Le Secret : una novela de espionaje del autor que es a la vez efecto de sensibilidades y lecturas, que la novela policial convencional rechazaría por un exceso, too french, de sensualidad.
Denon fue el primero en descubrir y expotar la escuela italiana de pintura y en situar el arte egipcio en un lugar de preeminencia en el Louvre. No llegará a reconocer al Goya que figuró en brasas de pesadilla las atrocidades de la invasión napoleónica.
Se debe a Anatole France que Denon aparezca como “viejo”, ignorando que la juventud no se encuentra precisamente en los jóvenes según Nietzche, pero hasta el fin de sus días, no cesarán sus pasiones y los dibujos que las celebran en distintas mujeres. Sollers piensa a Denon como a un jugador, como a un artista, nunca como filósofo. ¿El motivo? La ingenuidad sexual que observa en los pensadores más lúcidos: en las relaciones Diderot- Sofía Volland o en las de Rousseau y su amante. No es necesario llegar a esa tragedia llamada Althusser.
Denon viaja mucho: en Nápoles aboga por un bandolero generoso; la revolución lo sorprende en Venecia donde tiene la premonición del Louvre. Siguiendo hasta Egipto la sinuosa aventura de su personaje, junto a maneras y agudezas del siglo XVIII, Sollers las contrasta con las “religiones” madres del siglo XIX - positivismo, esoterismo, socialismo- que encarnaron en pesadillas en el actual, hacedoras de libertos más que de espíritus libres y de ahí que una de sus conclusiones, tan coherente como desconcertante, resuene en eco con su personaje : “Que todo el mundo, las mujeres comprendidas, sepa leer y dibujar libremente : he aquí la revolución.”
Los malos pintores, para un Cézanne, son aquéllos que “ven el árbol, el rostro, el perro, nunca este árbol, este rostro, este perro”.
Denon descubre en Egipto un silencio que afecta a su pasión de grabador: “Es este silencio que ha siempre interesado a Vivant. Este mutismo masivo, reencontrado, por fin, en Egipto. Esta discreción de la acumulación en pleno desierto”
Este libro de Sollers, obra de un escritor que va descubriendo pasiones y gustos cuando escribe más que de un especialista en historia del arte, puede pasar desapercibido en el universo del Señor Mediático- gran hermano y amigo- que sugieren el antídoto propuesto por Gautier: “prohibir cierto estilo de crítica aplicada a algunos nombres". Gautier tenía demasiadas esperanzas. Pide respeto para un Flaubert. Sollers es más escéptico. Introduce el secreto, que sobrevive el trabajo de la historia de la infamia y retorna sobre ella. Es un escritor que ha hecho del estilo una forma de guerra más que de ornamento.



Sollers tiene enemigos jurados en el estado universitario global, empezando por Pierre Bordieu, ese “viejo estanilista” y con él El Mundo Diplo, que en la Argentina se lee con las manos apoyadas en las sienes y actitud de orante. Con Bordieu hay un problema una larga fila que alcanza a Ignacio Ramonet, editor del diario negacionista, físico, que encontró nada menos que en Venezuela- parece que ya se despegó- y en la Argentina- tenía que ser así- el único lugar donde experimentar sus ideas: hay varios funcionarios diplos en el gobierno K que recuerdan la época cuando Cuba estaba poblada de instructores soviéticos, muy molestos por las salidas inesperadas del Che: "De nuevo, un poco por todos lados, muchas páginas sobre Bordieu. Sin embargo es una star. Tanto mejor: sobrevaluación quiere decir devaluación en curso”.
Hugo Savino desplaza La Comedia Humana de Balzac del clisé realista. Es el novelista del reverso de la historia. Hace historiable la historia de la Humanidad escribiendo reversos mediante sujetos que tratan de reconstruir sus vidas luego de haberlo perdido todo. Escena que por reiterada no hay que extraviar. Hasta las porteras tienen genio. Los ángeles no existen, claro, pero no dejan de urdir venganzas.



Las Leyes de la Noche de Murena fueron calificadas en masa de "naturalismo". Una mordaza para lo que digan los personajes. La campaña del desierto tiene que ser lo que los profesores dicen de la campaña del desierto. La historia no es un capítulo de la literatura fantástica sino una inflexión hacia lo sagrado. Si hay un esbozo de museo en Savino éste es el poema. Es el comienzo del poema y de la novela. El reverso no es el negativo del anverso como el odio no lo es del amor. En la Argentina el reverso de la historia como escritura está todavía en ciernes. Están las experiencias singulares. Savino es una de ellas. Atravesar el infierno consiste en que a uno no le doblen el brazo, no le tapen la boca, no le dicten lo que hay que decir para existir. Desde el vamos su origen es múltiple: la condición misma del infinito. Kerouak encuentra a Balzac para explorar los Estados Unidos. Claudel se convierte al catolicismo al leer a Rimbaud. La lectura produce encuentros que ni el cielo ni las universidades sospechan. A diferencia de Delfine Roux las escenas de lectura no son interpretadas por la transgresión ilustrada sino interpeladas por la caridad más descarnada. Savino no va como ella a ofrendarse a la Sociedad, se detiene en la decencia ordinaria- que habita el genio de porteras y verduleras, en la Faunia de Roth pero también en el empleado bancario- según Orwell y sin lo cual el mundo ya no sería respirable. Imaginen un mundo de ramonetes y delfinas, que a medida que pasan los años van afinando sus pezuñas... en última instancia apuntan a estos seres anónimos que suelen no comer vidrio y les queda un resto de autonomía del que la mayoría de esta clase de intelectuales carecen.



Savino, lector de primera hora de Murena y Néstor Sánchez, siempre está comenzando pero no donde se lo espera, en el primer día del génesis, en distintas direcciones que se vuelven sinuosas, sorteando el trote de moro a salto de mata. Entre las líneas de Salto de mata se hace apenas audible una carcajada homérica. Quienes la oyen pueden experimentar una risotada, los otros se pondrán sulfurosos. Libera a Troilo y Raúl Berón de la sordera de la ideología argentina para proponer su escucha. Un seco adiós a Verdi y a la ópera sensiblera que monopoliza los buenos sentimientos. Y nos da su lectura de una poeta que de entrada captó que el comunismo siempre sería lenino estalinista: "Corro a un café a leer a Marina Tsvetáieva. Dos horas libres de ese terremoto". Epoca en que los sujetos van a psicoanalizarse porque ya no pueden leer. Progresistas de buen vivir que creen poder hacer un nido gratis en un agujero del setenta. Savino entró a la escena literaria presentándose modestamente como "traductor". ¿Qué pensaba? Pasaban por alto que cada traducción suya era un acto político. No necesitó siquiera liberarse del peso de la ideología-es un trabajo lento, supone intimidaciones y obstáculos- del obligar a decir de los educados sartreanamente. Ayer creían, dijo, que Marina era una bailarina del Bolshoi. Ahora, enterados, dicen haberla amado toda la vida, a ella también le llegó la hora: puede coexistir con Dolores Ibaurri o Elsa Triolet. Siempre nombres indistintos. Y no: "Se estableció el socialismo. Noventa y dos millones de muertos. Se estableció tanto que no paró hasta que Tsvetáieva se colgó. El socialismo no pudo con Ajmátova, con Tsvetáieva, con Maldestam, con Bulgakov. Ganaron en el tiempo. Es mi adagio Ingres".



Marina Tsvietáieva a diferencia de Delfine quería ser amada por Casanova. Su recuerdo infantil es la Tatiana de Puskhin. A diferencia del cholulismo de Delfine- que busca un Kundera aunque este autor esté vivo- Marina quiere un hombre que no la hostigue con celos, que haya leído a Casanova. Pero "pedirle a un hombre que haya leído a Casanova, hay que estar loca, casi no hay Casanova, sabía lo fundamental: una mujer quiere que le hablen al oído. Para ellas va por la oreja". En esta época los hombres creen que el oído se satisface con cualquier dicho y las mujeres, especialmente las liberadas, se desentienden de él, piensan si no son suficientemente bellas. Cuando alcanzan la ilusión de completud descubren que están sin deseos. Hombres y mujeres son rehenes de la estética del espectáculo. Savino anota: "Marina Tsvietáieva me enseña a seguir odiando a los estetas. Esteta y estanilista son la misma cosa. Reescriben la historia". Indistintos ellos también.

En una atenuada lírica- lenta en Mastronardi, acelerada en Sánchez- la lectura adquiere una faz cómica, inevitable en quien sabe como Moliére capta los hombres temen más el ridículo que la condenación. (6)



Quien no perciba de entrada el acoso del estanilista- que ya no se muestra sino en formas de sugerencia y apriete- vivirá con dramatismo el ejercicio de la literatura. Beria hoy no se presenta como verdugo paranoico. Más bien propone la inclusión. Más: puede declarase antiestanilista para conservar su corazoncito que volverá a latir cuando sea el momento. Lo he comprobado. Alguien me difamó días y noches por no publicar en su editorial, cuna de la vanguardia. Nadie entendía nada. Debió pensar que era soberbia. El motivo era que no me gustaba cómo trataba a la gente. Nada más. Había ahí un pichón colaborador de Beria, que prometía aparecer pero no vino aunque había ya una cultura de comisarios, había que apartarse antes de que creciera. Hoy veo los efectos. Inenarrables. Néstor Sánchez y Murena no dejaron de percibirlo. Se nota a la letra. Son evasiones felices de la Sociedad que en sus voceros- atornillados en sus lugares- llaman deserción y traición. Casanova enseñó que hay un arte en perder mujeres: ni engaño, ni abandono, ni traición. Perderlas con la mayor delicadeza posible en el momento que el deseo comienza a transformarse en demanda, recordando que ellas son más apasionadas en la venganza que en el mismo amor. Es cierto que es posible cruzarse en el camino con una Marianne Harpillón que, en algunas secuencias, coloca a Casanova ante el suicidio. ¿Qué tenía esta Marianne para producir esa desesperación a quien en sus Memorias desconoce las idealizaciones del romanticismo que terminan en vindicación, virulencia? Podría decirse que nada. A lo sumo: ella era un mantra al revés. Ni un instante de alivio. Una nueva forma de la angustia, desde el peluquero con quien la encuentra en el sofá hasta la sociedad de las mujeres. Casanova, desacreditado como escritor y sobrevaluado como personaje, fue el primero en verlo y captarlo a media voz: Marianne hubiera sido imposible sin el Matriarcado que lo lleva a querer quitarse una vida que ya no le pertenece por una meprise. Esto llega a nuestros días y se lo lee en Margarita Duras: el final de la historia es el pacto entre la Mujer y el Homosexual, no se entienda por esto Reynando Arenas cuya moral es "viril", tampoco Rimbaud, que más que un hombre para otro hombre era un adolescente que enloquecía como mujer a los hombres hasta crear en ellos pasiones femeninas.



Volvamos a Marianne: cuando la belleza excesiva tiene relación con la nada hay que preparar un repliegue más o menos honroso. De lo contrario te pisotea como la tórtola de los libros de los biologistas. Es una especie muy distinta a las Delfine. No es letal por inhibición sino por literalismo: el fundamentalismo sexual nos engaña al tratar de hacernos creer que el sexo reposa en algún sagrado fundamento. De Marianne a la Gran Madre hay sólo un paso. Por eso Casanova decide suicidarse, hundirse en el Todo: en tal mundo estoy de más. Lo salva en el puente un distraído que pasa, alguien, un rostro que dice la vida sigue, suele suceder. Es la prueba por la cual todo amante, guerrero y artista- Casanova no fue sino eso, pese a la tonta marioneta que urdió Fellini- debe pasar.
Sollers aprecia esta frase de Claudel: “La aparición del genio es acogida por un silencio reprobador”. Las novelas de Sollers, sus escritos, pero también ciertos caprichos, sus autores publicados- que incluso lo atacan como “veneciano”- sortean los alambres que el estado universitario va extendiendo como tentáculos. Los mortifica con una alegría no programada mediante la programación colectiva. Pepe Eliaschev recuerda que hacia los años treinta Hitler se propuso contruir la fábrica de automóviles más grande de Europa con el objeto de fabricar el automóvil del pueblo, el Volkswagen que al principio quiso bautizar como Kraft durch Freude (KdF) wagen (“fuerza a través de la alegría”). A Hitler le interesaba la alegría como operación de la psicología de masas que pasan de la exaltación a la depresión. Savino parte siempre de un detalle casi siempre caprichoso y no del todo arbitrario, crea un suspenso que suele resolverse en moral o en grandes unidades colectivas. Pero nada de eso ocurre: contra la psicología de masas y la unificación de sentimientos y pasiones practica- importante palabrita- un arte de la interrupción. Consecuencia: algunos se quedan afuera de la lectura, decepcionados o irritados, otros siguen captando nuevas alianzas, ecos y conexiones inesperadas. Me parece que Savino es de los que defienden a la democracia contra el totalitarismo- palabra que ahora suena incorrecta pero se trata de eso cuando se refiere al Gulag- no por un deber ético sino porque permite mayor cantidad de aventuras. Algo que no entienden los que practican chistes verdes burgueses y juran ser indigenistas- obreristas- siguiendo los preceptos cartabiertistas por los cuales el Estado mismo escribe sus ficciones. Sensación de irrrealidad total. Los sindicalistas narcos son excluídos de la realidad que producen por poco literarios.



Los Bordieu y los Ramonet explotan la depresión después de producirla: la humanidad no es historiable, lo dice la misma Historia, es decir, el discurso del mito, después de Espartaco no hubo nada nuevo bajo el sol. Esa depresión no funda sociedades secretas. Busca soluciones finales. Es la inevitable compañera de ruta de la cultura stalino-maoísta- sartreana- castrotercermundista, que Macedonio exorcisó de entrada prometiéndole un destino de derecha estatista : todavía exportan las mixtificaciones y categorías de lo que otrora fuera un modelo que estaba fuera de toda discusión, ese “marxismo” y que por cierto nunca quisieran ver en París. Sollers, sin querer persuadirnos, nos invita a una sonrisa. Nos cuenta que en el siglo de Denon se anticipa la muerte de Dios; en el actual, es la “muerte la que se ha vuelto el único Dios”. Y el analfabetismo “superior” que se promueve no es ajeno a todo esto y hay una clientela que lo sostiene.
Al final de La Biblioteca de Babel de Borges, nos encontramos con lectores curiosos. Son a la vez idólatras de los libros y ágrafos : “Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie sus páginas, pero no saben descifrar una sola letra”.



No ha sido ciertamente el hacedor del Louvre quien favorece a este tipo de lectores, que parece anticipar el final tribalizado del actual siglo donde el exceso en el campo de la técnica, lugar de todas las invenciones, contrasta con el lugar de la palabra, que abdica de toda verdad y atrevimiento y sin excelencia posible es afectada por lo que Sollers llama “repetición por nada” y “la rotación por sí misma” y que permitiría hablar de un postbabelismo que en vez de un caos de lenguas, que puede ser fértil en un Joyce, responde a “una organización mundial del iletrismo y la anmesia” .



Pregunta: ¿la teoría del Texto con sus dimes y diretes no nació cuando los hombres comenzaron a ofrendar al poder todas las palabras sin guardarse un silencio o a extraviarlas en devociones silenciosas, en el espectáculo? ¿Qué sería una teoría del texto cuando no haya sujeto que no pueda enunciar sino la nada, que sólo lo diga lo que hay que decir, algo ya implicado en un discurso que es el dictado del Soberano cuya única propuesta es el lento, muy lento suicidio de todos, comenzando por sus bufones e idólatras?



odo el etilismo- que sustituye la ética- contemporáneo está concentrado en ese círculo vicioso cuyo afuera son las experiencias irreductibles, singulares, esos nombres que son “errores” donde sin embargo resuena la creación, la guerra de lo divino contra lo sagrado en términos de Henry Meschonnic.
El libro de Sollers en este punto plantea una interrogación fuerte: ¿no es, el mismo Louvre, historia mediante, un aspecto impensado de la Revolución y la declaración de los derechos del Hombre que facilita los períodos del Terror cuyos oficiantes, siempre solemnes humanistas profesionales no quieren saber nada en tanto su materia misma escapa al género humano?



El espectáculo Siglo XXI parece montado para un gran apocalipsis que se paga en cuotas. Razón de más para emprender la vía del Paraíso que testimonian algunas improntas de Museo.

(1) Le Cavalier du Louvre, por Phillipe Sollers, Gallimard, 1995. Mi comentario fue publicado en la revista El Banquete y ampliado en la presente versión.

















(2) Demagogia y código de silencio, Luis Thonis, librospeligrosos.blogspot.com, diciembre de 2010. Esta actitud del gobierno sobre los tobas- que algunos acusan de etnocidio- ha sido confirmada por Nora Cortiñas, una madre de Plaza de Mayo que se salió de la obediencia debida que tiene como aliados no sólo a los Insfrán, sino a los Alperovich, los Saadi, los Gioia que entre otras celebridades completan el cuadro siniestro de una Argentina "progresista" cuando en realidad se trata de un gobierno de derecha, basta ver quiénes lo componen. Está hecho a la medida del votante argentino: quiere votar a la derecha pero que ésta se invista de izquierda, le basta eso para echarse a dormir con una tranquilidad que envidiaría el burgués de Flaubert.

3) Macedonio Fernández, Máximo de individuo y Mínimo de Estado, Luis Thonis, Tokonoma, 2003. Escribí este texto cuando luego del atentado a las Torres gemelas se desencadenó- contrariamente a lo esperable- una fobia antinorteamericana que hubiera sorprendido a los mismos soviéticos. Y para colmo, en pleno auge de la vuelta de un máximo de Estado en la Argentina liderado por el mismo partido, el infalible PJ, que lideró el noventismo privatista o neoliberalismo que nada tiene que ver con la ortodoxia que plantea Macedonio. Ridículo al menos para quien piensa que el peronismo- el primero, el recordado- murió en 1959 enterrado por su Líder y el resto fue mala literatura- vandorismo, menemismo, kirchnerismo- por parte de un Estado que se financia con las mayorías y del cual los falsos liberales- ya señalados por Alberdi- han sido concubinos desde Ricardo Zinn a Boudou, pasando por una larga lista. La clase dirigente ya no tenía políticos creíbles y decidió con el apoyo de intelectuales mitificadores clonar a dos millonarios santacruceños, fingiendo desconocerlos, aunque todos sabían que habían esfumado los fondos de su provincia y expulsado al procurador que quiso investigarlos. La clonación se extendió: ñoquis del Estado fueron elevados a grandes escritores y Freud- y el mismo Marx- fue sustituido por las mezclas nacional populistas para instaurar la servidumbre voluntaria como forma de vida y continuar la pesadilla de la historia.



4) Sekkupu, Osvaldo Lamborghini y Yukio Mishima, Luis Thonis, Tokonoma, 2010. Publicado en totalidad en Analecta Literaria. Tanto en El Fiord como en La Causa Justa se escenifica la autodestrucción de la ideología argentina que en términos políticos sería la del capitalismo mafioso y prebendario y en lo ideológico el populismo que es su fachada bienechora. Un día le pregunté a Lamborghini cual era el fantasma fundamental de la ideología argentina, término que me había convalidado aunque a duras penas porque significaba reconocer que el peronismo del 45 había muerto en los ismos que él había hecho estallar. Y me dijo: el fantasma fundamental son Monzón y Bonavena cojiendo con garfios. Nótese el carácter industrial que recorre su economía de goce. Los garfios están desde inicio, otros instrumentos los sustituyen y aluden. Y el fantasma participa de la cultura industrial: el box y su cuerpo a cuerpo era frecuentado por los trabajadores de fábricas que ya son obsoletas. "Detrás" del boxeador está el Trabajador y el niño proletario. Tal vez eso valga para una época pero en la actual reinan - insisten en los textos- el Homosexual y la Mujer, ambos despojados de sus singularidad sexual, que niegan como a la informática en que se pasan el día. Los boxeadores se estrellan- Monzón- o se suicidan-:Bonavena se metió con la mujer del Sr Mafia creyendo que era el gallego de la esquina, en cambio, estos personajes ya reclaman, demandan lo ilimitado a la Ciencia.



Es algo que se constata en los discursos. Tal vez eso que Lamborghini exploraba, desesperó a Mishima que retornó al arcaísmo militarista como forma extrema de recuperar la identidad nacional. La vuelta al fascismo y al industrialismo no es el mejor modo de tratar estos fantasmas nacidos en pleno post industrialismo y la economía inmaterial y que la literatura- Sollers y Roth son ejemplos- tiende a convocar y descifrar un goce del que sabemos poco pero cuyo entre dos letal y como la droga aspira a cubrir totalmente el campo del inconsciente como si con su abolición pudieramos entrar en un mundo absolutamente pacificado y letal donde el terrorismo en los muniquenses actuales aparece como una ilusión o una invención de los medios.




(5) Macedonio Fernández, la escritura en objeto, Germán García, Siglo veintiuno editores, 1975.

(6) Salto de Mata, Hugo Savino, Letra nómada editora, 2010.