domingo, 15 de enero de 2012

Al pan pan y al vino vino. Por Luis Thonis.


A distancia me vuelvo para mirar





los restos de este abigarrado grupo,





esas almas que odian la fuerza que la mía tiene





templada en la escuela del viejo Aquino.





Allí donde ellos se han arrastrado, encogido y orado





yo permanezo firme, sin amigos y solo





indiferente como la raspa del arenque,





firme como los riscos de la montaña





en cuyo aire agito mi cornamenta de ciervo.





Que continúen como está convenido





para adecuar la hora del balance.










Aunque laboren hasta la sepultura





jamás tendrán mi espíritu





ni unirán mi alma a la suya





hasta que llegue el Mahamanvantara





Y aunque a patadas me rechacen de su puerta





más a patadas los rechazará mi alma.




































James Joyce, El Santo Oficio, 1904, fragmento final, traducción Andrés Bosch.






En este poema de título irónico, que es también una carta de despedida antes de su exilio, Joyce, nombrándose a sí mismo Catarsis Purgativa, satiriza a los popes del nacionalismo irlandés que por cierto no le son indiferentes: consideraba que Irlanda era “un país aristocrático sin aristocracia” cuyos barones se pasaron peleando por siglos en guerras instestinas mientras que “al otro lado del Canal de San Jorge, obligaban al Rey Juan a firmar la Carta Magna( primer capítulo de las libertades modernas) en el campo de Runnymede” (Irlanda, Isla de santos y sabios, 1907) En esta conferencia- Trieste-, Joyce demuestra que conocía en detalle la historia política, religiosa y económica de su país, hasta se detiene en la industria de la lana. Para él esa cultura ya había cumplido su ciclo y se movía, ahogaba en las aguas empantanadas de la impostura y del mito.











A propósito de las reacciones a un poema de Leónidas Lamborghini.

Es imposible controlar los efectos de lo que uno escribe y lo que dicen los otros y lo que dicen que dicen y así, hay que limitarse a lo que firma cada uno. Cuando hay mucha confusión, hay que llamar al pan pan y al vino vino. Introduzco así a cierto tipo de reacciones que generó el poema de Leónidas Lamborghini- de Suad- publicado en la Risa Canalla. Dejo de lado los elogios o las lecturas inteligentes. Me interesaron algunas opiniones como "documentos" de tipo arqueológico. Me limito a reacciones unilaterales en las que oigo nítidamente un llamado desesperado a la afasia, a que no se hable más de ese tema, hasta el punto que no están lejos de pedir que el mismo poema sea suprimido del libro.






Hay que dejar de lado la indignación selectiva, lo único que se puede hacer es cruzarse con ellos en una bifurcación de caminos, en las líneas de transmisión de la escritura, y punto. No me place aplastar a los demás y este u otro señor, por ahora, no entran como otros en la línea de fuego, no tienen armas ni poder, no puedo constituirlos como enemigos porque no tienen peso. Hay un club de “borgeanos” que han hecho un modelo de Borges, que no tiene la culpa de que lo hayan reducido a un estecitismo paralizante. Llegado el momento se vuelven parte de una jauría ensimismada como la que en el poema de Leónidas persigue a Souad. Se trata de un escritor al que nadie puede reprocharle haber sido pro yanqui, pertenecer al "movimiento sionista internacional"- la fantasmal sinarquía que maneja todo desde las sombras según Hugo Wats- o haberse pronunciado sobre temas de la región.






Mi hipótesis es al pan pan y al vino vino: vio que incineraban a una mujer y se le salieron los ojos de madre.
Hay un cierto insulto en considerar a Rabelais rabelesiano, a Kafka kafkiano y a Borges borgeano sin que se les pase por la cabeza que escribieron para no ser eso precisamente. Hay algunos que piensan que Leónidas Lamborghini es el poeta oficial y luego derrumbarlo de ese supuesto pedestal para proponer a Borges. Es una pelea de salón, fuera del campo de batalla, ahí yo no peleo porque aun ganando pierdo. Leónidas y Osvaldo Lamborghini leyeron a Borges mejor que los que lo parafrasean religiosamente.
Así que digo textualmente:“el Leónidas que presento no tiene nada que ver con el supuestamente oficial”, el que imaginan. Les reconozco el derecho de que participar en la inevitable guerra del gusto. Que ladren nomás.
Si a Fulano el poema le pareció “execrable”es porque hace saltar la mierda hasta el techo y llueve sobre sus cabezas, ensucia el salón y el jardin se llena de olores de sangre podrida, de decenas de miles de muertas mal enterradas. Execrable: condenar o maldecir con autoridad sacerdotal o en nombre de cosas sagradas.”(Diccionario de la lengua española). Es un término sacerdotal. Maldijo- es decir, dijo mal- porque el poema tocó algo sagrado, intocable, puro…un crimen cometido en común y silenciado por bienpensantes no sólo borgeanos…se lleva puesta a toda la ideología argentina y a sus sacerdocios- lo sagrado actual- si lo examinamos detenidamente.
Lo que dije no fue para borgeanos o nacional populares sino contra esa forma de leer la literatura que la hace transitar del salón al jardín- nunca se bifurca- y viceversa. Yo introduzco el poema en la guerra de los mundos, eso sí se me puede reprochar, creo que es lo que angustia a muchos, ya que nadie quiere hablar o saber de eso, trabajan día y noche para pintar un mundo que ya no existe, eco de otras décadas.
Algunas señoras también reaccionaron: la vida para mí no es esto, quiero otro mundo, etc. Son madres que tienen hijas, más sinceras que las que dicen que la política no viene a cuento: es como si se hablara de un desaparecido en la época de la dictadura sin referirse a ella. Hay que escuchar esa demanda, su verdad: quiero otro mundo. Ahí aparecen los ideólogos y falsifican los doblajes de la guerra y la paz. De no existir Israel, todo iría mejor, ofertan sin invertir nada, cuidándose el trasero y esa demanda va adquiriendo la coloración suicida de los viejos pacificadores. Israel ocupa el mismo lugar que la literatura cuya solución los obsesiona. Jorge Jinkis tuvo que esperar casi tres décadas para "odiar a Astiz", pero en 1982 no se le notaba un pimiento de odio: apoyaba la amnistía de Luder para los militares, aliado a los sindicalistas. Tienen adelante al abominable Hombre de las Nieves y piensan a qué bloque pertenece.






Los que atribuían a Hitler las mejores intenciones, basta leer a los corresponsales de el New York Times que trabajaban en Berlín. El negacionismo actual es directamente alucinatorio. Es el caso de Alejandro Kaufman que escribe en la revista Confines: “Autodefinirse como de derecha requiere deslindarse del horror radical, tarea ingrata y punto de partida perdidoso para quien sea. Esta sola circunstancia nominativa define una diferencia: no es vergonzoso autodenominarse de izquierda porque no resulta difícil aclarar que los horrores de Camboya o de Stalin son más deudores de las derechas que de las izquierdas. En todo caso, un razonamiento que vincule el corazón del pensamiento de las izquierdas con las violencias o con el horror deberá admitir que hay una contradicción insalvable entre los fundamentos históricos y teóricos del pensamiento emancipatorio y algunas de sus derivaciones inaceptables.” Tesis nueve. Revista pensamiento de los confines. Nº 15, diciembre 2004. Págs. 71 y sgts.






Esto supone que tanto Stalin como Pol Pot eran de derecha, que el primero no escribió los Fundamentos del Leninismo- teoría del imperialismo que nada tiene que ver con Marx- o Pol Polt no tuvo influencias de Ho Chi Min en su estadía en París y luego de Mao, cuya revolución cultural aplicó en Camboya, quemando etapas y asesinando a un cuarto de la población. El mismo Lenin- el verdadero- también sería de derecha, porque masacró, a más de un millón de personas de Kronstand en adelante y liquidó a todas las facciones de izquierda desde el momento en que tomó el poder. Más simple sería decir al pan pan y a vino vino como Cornelius Castoriadis que el marxismo leninismo fue la ideología más criminal en número de víctimas de la historia de la humanidad. Que las primeras hayan sido las facciones de izquierda cuando llegan al poder no significa que sean de derecha sino que ejercen el terrorismo de Estado que se puede leer con todas las letras en Lenin: exterminar todo lo que sea contrario al Partido. ¿Qué libros leyó Kaufman sobre el siglo veinte? Ni a Furet, ni a Lefort, ni a Poliakov…supongo que al negacionista Hosbwaum que la TV pública sigue citando pese a que negó la masacre de Katin, reconocida recientemente por Rusia.

Han llegado a decir que quienes apoyan como yo el petitorio para evitar como el año pasado la lapidación de Sanihek Ahstiani le apuntan al petróleo de Irán. Esa mujer es, luego, un barril de petróleo, que en todo caso sirve para quemarlas vivas. Aluden al diablo norteamericano, reactivan desesperadamente el discuso de la guerra fría, encallan en un puerto fantasmal de amarre. Un modo de no pronunciarse mientras la lapidación u el ahorcamiento se aproximan. Niall Ferguson, cuestionando el poder del promocionado BRIC de Golman Sachs- Brasil, India, China, Rusia-, afirma que Estados Unidos tiene inmensas reservas en América del Norte y está a punto de convertirse en exportador neto de sus productos derivados.¿ Qué ocurrió con las licitaciones del petróleo en Irak?





Hay una escencialización heidegerriana de la guerra por parte de los filósofos del estado universitario global que lo leen en clave antimperialista: el polemos sólo muestra en Heigegger la aparición de "los Dioses y los Hombres, los Libres y los Esclavos" ý en comparación con eso " las guerras mundiales permanecen superficiales". Por eso, Heidegeer lee la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial como signo de "decadencia".
En Francia, más informada que en estos pagos sobre las licitaciones de petróleo en Irak, hubo un debate donde se preguntaban para qué se había hecho la guerra y que pone en evidencia el desconocimiento global de la guerra que está en curso por parte de los habitantes del Kindergarten.






Juan José Sebreli está trabajando en Marx y con el objetivo de integrarlo a la democracia y a la globalización. Pero hoy ni una ni otra cosa están aseguradas. Hay un renacimiento del nazismo y el fascismo y nuevas combinatorias. Lo único seguro es el antijudaísmo como porvenir de la Humanidad. Para mí el nudo más arduo de la cuestión se da en poner de manifiesto los efectos combinados de Mein Kampf y Heidegger. Las nuevas vueltas de tuerca del revisionismo más elemental: en la Argentina no basta con hace un análisis favorable a las posiciones de Manuel Dorrego, hay que cantar un himno a su martirio. No por la política sino por la metapolitización que producen continuamente con el lenguaje gratificante del "princeps juventutis", como dice Meschonnic.






Es la metapolítica la que lleva la delantera. Aplicando los métodos de Mein Kampf, Ahmanidejad que parecía un loco al llegar al poder, poco a poco ha convencido al mundo zombi progresista que Israel es un estado genocida y él es un defensor de los débiles.






Si se busca por el lado del tema, el poema es un atentado al terrorismo de la pseudo universalidad, trata de la ESTUPIDEZ HUMANA- en algunas partes es más consistente que en otras- y coincide con mi ensayo sobre la estructuración actual del sujeto como zombi terminal, por si sólo derrumba miles de libracos sobre el tema a cuyo término resuena con un encanto que encubre su sonido y su furia la flauta de Hamelin que atenta contra el silencio de las sirenas que tan bien escuchó Kafka.

Gabriel Roel me puso esta cita: ""Dios bendiga los campos de concentración para homosexuales de Fidel Castro y los veinte mil desaparecidos de Argentina y la jeta perpleja de Videla y la sonrisa de macho anciano de Perón que se proyecta en el cielo y a los asesinos de niños de Río de Janeiro y el castellano que utiliza Hugo Chávez, que huele a mierda y es mierda" Roberto Bolaño; Los mitos de Cthulhu; 2003). Esta frase me parece una pequeña obra de arte de la injuria que fija una posición ahorrando palabras. No leí a Bolaños, sólo sé que dijo que los chilenos no se merecían a Enrique Lihn. Escribí una nota sobre Enrique Lihn y la elogió mucho, está en la web. Me escribíó varias veces, me enviaba libros, le dije que no iba a contestarle porque temía que capturaran la correspondencia bajo la dictadura. No tenía tampoco mucho que decirle. Nunca intimé con los que admiraba. Debía pensar que tampoco me merecía a Linh.










La política cultural de Macri aplica al tango los mismos parámetros de la soja. Es sólo una mercancía de exportación según los viejos criterios de la patria libremercadista- contratista que piensa que los creadores son secundarios y sólo aceptan productos terminados. Hay nuevos grupos como la Astilleros y la Guardia Hereje que merecerían apoyo y difusión. Los intendentes populistas hacen su contribución, destinando la plata a la murga en vez de formas experimentales de teatro. Destruyen como en Victoria la plaza sólo para ganar en sobreprecios, que pierde su encanto anterior y queda a medio terminar como un minúsculo Yaciretá. Además deja cesantes a unos doscientos empleados para sustituirlos por punteros propios. Parece que esto sucede en varios municipios. Nunca se sabe lo que una forma en proceso puede llegar a dar. El tango y el teatro son prácticas aptas para desfilosofar. La murga, por el componente populista, está más cerca de los filósofos, el diablo se acerca a ella, pero para imitarla mejor para otro tipo de negocios. Curiosamente puse como foto de perfil la escultura donde Teseo ataca a Procusto cuyo lecho es sinónimo de intolerancia a lo que no encaje a un una hipótesis previa. Teseo escucha de Ariadna decirle soy tu laberinto y sin embargo la abandona, ella termina con Dionisios, tema para un tango que ya Nietzche no escribiría.


Esta navidad fue doblemente amarga para el diablo. En primer término porque en cuanto ángel caído, él pertenece a la familia y a su manera participa de la fiesta: nadie más católico que el diablo escribió Baudelaire. Con el paso de los siglos en la mayoría de las catástrofes ha manifestado su neutralidad. No hay que olvidar que su objetivo fue siempre espiritual: apropiarse del alma de los otros, no de sus bienes, aunque no ha habido como él para hacer un arte del fetichismo siempre lo hizo para su causa- buena para él- y nunca como un fin en sí mismo: no es noticia que filosóficamente esté más cerca de Kant que de Sade.




La Argentina actual lo dejó sin trabajo y con pocas almas que subyugar, sus técnicas lo superaron. Anoche hizo una excusión por un supermercado en Victoria. Daba pena ver al diablo disfrazado de murguista- pese a que se puso espuelas nazarenas para no ser uno más- que no se bancó la sidra de tres mangos de Moreno y se convirtió en un pequeño aprendiz de ladronzuelo más.











Arturo Jauretche, citando a Bentham, diferencia entre el error, simple opinión falsa- que puede ser bienintencionada- y sofisma, “con que designa la introducción en el razonamiento de una premisa extraña a la cuestión, que lo falsea” Y continúa diciendo que Bentham nunca sospechó que tendría tantos discípulos rioplatenses que superaban lo que se proponía combatir. Acuerdo con él, añadiendo que los sofismas se han incrementado de modo inflacionario hasta convertirse en enunciados zombis.







Jauretche escribe: “Porque cuando un zonzo analiza la zoncera- como se ha dicho- deja de ser zonzo.” ¿Colorín colorado? No. También se puede afirmar que los discípulos nacional populares de Jauretche hubieran infartado a su maestro. La Argentina se pobló de enunciados zombis que ahora son la base de su cultura. No vaya a creerse que me refiero sólo al oficialismo, la oposición no piensa diferente, le molesta la corrupción oficial pero no piensa distinto, tanto es así que toma- tanto ella como sus adherentes- a Beatriz Sarlo como si su ignorancia sin límites fuera equivalente a la inteligencia de un Sebreli. Sarlo pasó el papelón de su vida luego de las refutaciones de Pablo Jacovkis. Los medios lo silenciaron, finalmente, Orlando Barone casi se prestó para reivindicar a Sarlo como una intelectual complementaria de Sandra Russo. Aplausos.






El verdadero intelectual va contra la corriente general. Sebreli fue el primero que leyó al Stalin de Boris Souvarine. La mayoría del progresismo todavía está en pañales y todavía no ha abandonado la teoría leninista del imperialismo: el mitómano Chomsky anuncia una invasión de Estados Unidos a América Latina y le creen. Incluso hacen suyos los argumentos de videos truchos de la TV pública que abundan en delirios ecológicos presentando a un mundo arcádico invadido por los OGM de Monsanto, obsesionados con el glifosato y olvidando el Riachuelo.






Si no fuera por los transgénicos, Argentina nunca habría tenido el mayor crecimiento de su historia. En el fondo, le apuntan a los derechos de patentes que son la única manera de evitar el monopolio. Hay que gobernar las multinacionales, clamaba Noaemí Klein. Monsanto no tiene la culpa que la Argentina dependa para subsitir casi con exclusividad de la soja. También se presenta como argumento que los campesionos en Hungría quemaron miles de hectáreas, pero se olvida el resurgimiento en este país del nacionalismo exacerbado y el fascismo que destruye los cultivos como lo hizo el Che en Cuba como con la industria azucarera.






Sebreli en su reciente reportaje de La Gaceta, dice: “No nos olvidemos de que el Partido Comunista apoyó a Videla, no nos olvidemos de que los maoístas del PCR apoyaron nada menos que a López Rega, no nos olvidemos de que todos los partidos de izquierda sin excepción apoyaron a Galtieri.”
Y si da un paso más encontrará a los fascistas del grupo Quebracho aliados a D´Elía y a los hitlero islamitas atacando la embajada de Israel al grito de “todos somos Hezbollah- en la guerra de 2006 mediante la combinación de Hezbollah, Siria y Hamas. ¿Qué dijo Sarlo de todo esto? Tal vez espere veinte años para que sea correctamente político pronunciarse. Hoy el régimen sirio masacra la población de por miles y no se ven manifiestos ni manifestaciones ni “flotillas humanitarias”.







Cuando Moyano afirmó que la inflación “favorece la movilidad social” creí haber escuchado una de las frases más impopulares de la historia argentina. Sin embargo, pronto fue superado por Boudou para el cual “la inflación es un problema de los ricos”. El que está en la vanguardia de todos es Guillermo Moreno, empeñado día y noche en refutar la ley de Jean B. Say para el cual no puede haber demanda sin oferta. Cada frase que emite es un atentado a las leyes elementales de la economía como en la que dice que “los costos determinan los precios y no los precios los costos” o que cuando hace unos meses decía que todo producto que ingresa al país desde ese mismo momento es “argentino” y él puede disponer a su antojo de éste, pasando por alto los contratos que hayan hecho. Bien: aplicándole su propia teoría Moreno sería un apátrida que suspende las importaciones de productos que aspiran a ser "argentinos", decisivos para la economía de un país que vive de un 80% de las mismas. Que se cuide Moreno: hay gente de izquierda que está de acuerdo con sus políticas aislacionistas pero es capaz de hacer finalmente la revolución si no cuentan con la última novedad de Apple.








También Adrián Suar ha dicho que Cristina es una “gran actriz” ignorando que muchos que actúan muy bien en público con un escenario adecuado y sostenidos por la identificación con el público o la masa no soportarían una prueba en las tablas. No es lo mismo ser histrión que actor. Decir que Cristina es actriz equivale a decir que Luis D´Elía es filósofo, Aníbal Fernández escritor o Sandra Russo o Beatriz Sarlo intelectuales. Pobre Don Arturo: Hannibal es la mejor prueba que las zonceras analizadas por semejante personaje se vuelven más enunciados zombis que zonceras.






Cuando el psicoanalista lacaniano obsesionado por la literatura dijo que Nabokob era un “imbécil” me di cuenta que las cosas no iban ir bien en esa revista de sonados nombres: ¿qué nos quedaba a nosotros? Las cosas se agravaron cuando en el escritorio de recepción alguien que no conocía, Hugo Savino, trajo una traducción de Mallarmé y la me pasó nombrándome “especialista”. Todo consiste en reparar en los detalles. Vino la guerra de Malvinas y todo se fue al diablo. A la reunión había llevado un ejemplar de Folisofía para desfilosofar como punto de partida estratégico para iniciar la resistencia al delirio colectivo que prometía el nuevo contexto. No captaron. Se metieron en el delirio de cabeza. Considerar imbécil a Nabokob o pasar por alto a Folosofía se pagó caro. Todavía están blanqueando esa historia, ahora combaten a la dictadura militar.





Hice mi discurso- si se ganaba la guerra qué pasaría con los desaparecidos, pero la guerra estaba perdida ya que Inglaterra era parte de la OTAN que no iba a tolerar guapos que tiraban gente de los aviones en el Atlántico Norte, etc- y a la salida me crucé con la cara casi sonriente de Savino: “yo estoy con el mundo libre”, dije, casi con reflejo pavloviano y en ese contexto de angustia- la angustia que los psicoanalistas empujaban hacia los estafadores de la masividad, algo que se volvería rito – resonó una carcajada homérica. Yo sólo había dicho lo que pensaba y la palabra traidor ya zumbaba en el aire. La misma película de Literal, ampliada y a la luz de todos. Para qué se hicieron los amigos sino para traicionar, ésta era de Cabrera, y otra risa. Ramón Alcalde lo lamentó de veras. Teníamos todo armado y estos histéricos arruinaron todo, comentó el novelista "asesorado" de aspecto de sepulturero que no te acompaña ni a la puerta del cementerio.



Al pan pan y al vino vino: lacrimatorios y botas. Otra guerra había comenzado.





























































domingo, 8 de enero de 2012

Leónidas Lamborghini: un antes y un después. Por Luis Thonis.


Lunes, 29 de agosto de 2011 a la(s) 21:02. facebook
La marcha peronista y el susúrrame.












Escribo estas líneas después de haber chateado con Teresa Lamborghini. No son inspiradas, más bien recurrentes, aunque estoy a la caza de un acorde nuevo. Si lo hay, sea para ella. Me quedó algo por decir, antes que por tobogán se vaya. Hablo como un personaje secundario, anónimo, que le encuentra a la verdad una estructura de ficción por caprichoso que suene pasando por temas incómodos porque se piensa que su no resolución es más causa de angustia que una salida del estratificado malestar.
Después de leer Episodios me dije que había un antes y un después de ese libro de Leónidas Lamborghini. Libro en el sentido de Mallarmé, todo viene a parar ahí y cada lectura es un desmentido a la devaluación del tiempo. No creo que haya un canon en la literatura occidental en el sentido de un Harold Bloom, menos todavía en la literatura argentina. No puedo hablar de Leónidas- el Sabio Blanco de su extraordinario poema Los Dos Sabios- sino que me resuene la voz del otro, el Sabio Negro y sus innumerables relatos, así que escribo en su entre dos. Los Lamborghini tomaron a la Argentina como un caso especial de literatura y aunque el humor abunda en sus obras no creo que esto les causara gracia. Que fuésemos nada más que “literatura”, pero no Ascasubi, Artl o Borges sino que las zanjadas nuestras de cada día tuvieran que soportar la mochila de la sombra de una maldición escolar, la infra-literatura de una causa justa donde siempre “vamos ganando”como en Malvinas. Pero está la economía, le dije a Osvaldo, porque siempre recuerda que la ley de gravedad existe. La economía es aquí la determinación en primera instancia- contestó con la actitud severa de un marxista-, yo, ortodoxo, le respondí “es que se ignoran intencionadamente las leyes elementales, no tenemos moneda”, bueno, vos mismo lo decís, no hay moneda, es literatura también en última instancia, concluía el autor de El Fiord. Algunos escritores pertenecen a esta literatura, se vienen con la partitura de su propio cine bajo el brazo: esta es mi película. Bravo. No sé quién les metió en la cabeza que deben ser ejemplos de perfección y acertar en lo que más se equivocan: en política. Me parece que hay una Verdad de tipo platónico ante la cual cualquier resbalón es herejía. Temen a un Dios que no es de amor, pertenece a una religión sadomasoquista que olvida que en el último acto- tercer tiempo de la pulsión según Freud, el atormentarse que sucede al atormentar y al ser atormentado- ella se vuelve contra el sujeto: éxitos. Osvaldo Lamborghini decía que había que sacar al artista del lugar del boludo, bien, ahora se paga para ocupar ese honorable lugar y como el artista duda de su arte contrata al loro de Flaubert y hasta le arrastra el ala. Creo que de tener los millones de los políticos se alquilarían sus propios biógrafos y unos cuantos barthesitos para convertirse en glorias vivientes, pasando por alto que no bastan todas las universidades del mundo para instituir a un clásico, es decir, un nombre de autor en la tradición sino que éste es obra de sus lectores. Nadie está obligado a ser un genio pero incurrir en estos nuevos hábitos citando a Joyce o a Lacan es querer convertir en objeto sagrado a un bonete de raído terciopelo.
Leónidas las pasó duras, tuvo que exilarse años. Nunca mandó a nadie al frente para luego tener que convertirse en víctima de víctimas o campeón de gimnasia en derechos humanos. Sabio blanco, discreto, sin pontificar ni excomulgar. En ningún momento participó del oportunismo de los exilados tipo Osvaldo Bayer que decían desde Europa que todos los que se quedaron en el país eran cómplices de la dictadura como puede leerse en El exilio es nuestro de Carlos Brocato, libro curiosamente olvidado entre tanto revisionismo. La impostura continúa: los que se la pasaron estos años atacando a Roca no dicen una palabra cuando Gildo Insfrán les roba la tierra y mata a los tobas de la comunidad Qom violando las leyes de protección aborigen. Adiós a las tolderías y Amnesty Internacional, ya no sirven a la causa. Los amigos de lo indios desaparecieron ni bien se salieron del papel del buen salvaje, peor, a las víctimas verdaderas se les hace decir lo contrario de lo que denuncian. No tengo nada en contra de bacanes y sabiondos pero la caricatura se impone cuando se disfrazan de oprimidos exigiendo laureles. Leónidas Lamborghini debería ser reconocido como lo mejor que dio el peronismo en términos universales en la línea de Leopoldo Marechal y favorecer la traducción de su obra sin chistar. Punto. No por lo que yo u otro digan sino por su efecto innegable en generaciones de lectores. ¿O habrá que esperar un gobierno de otro signo, tal vez “neoliberal”?
Recuerdo que en los setenta leí en Clarín una crítica muy dura sobre el Solicitante descolocado, la que me hizo interesar por el libro. Leónidas siguió escribiendo, no se asoció a las nuevas sacristías, a los papas locales, experimentando sin esperar que otros le digan quién era. Podrían hacerse películas sobre las vidas de Leónidas y su hermano- un discípulo que quería dar vuelta al maestro que a su vez siempre comenzaba desde otra frontera, cambiando el juego-, los que no tenían que esforzarse para ser singulares. Eran inverosímiles para el para mí tortuoso cine tipo película de Bergman, de sus hombres comprensivos-pensativos y mujeres harto- depresivas que prosigue fuera de la sala como leyenda de los siglos. Sade ve la Iglesia, el universo mismo como un gran burdel, el progresismo como una inmensa sala de Cine debate que incluso amenazada por una bomba- no encuentro mejor ejemplo- declararía un instante antes del estallido que el terrorismo islámico es una invención de los yanquis. Hay una verdad en eso: en el fondo todos son “problemas de pareja” que andan en busca de un fetiche para estabilizarse. Toda una confesión sobre el deseo: paz a toda costa, búsqueda del doble en un mundo que no es sino el doblaje de los dobles, la mercancía espectáculo en función. Piensan que son profundos, metafísicos, citan a Heidegger y adiós literatura. Creo que ambos son irrepresentables como personajes por su complejidad, no me imagino quién podría hacer resonar sus humores que alteraban los dogmas ideológicos. Están en el centro de la vanguardia en la Argentina, son clásicos a pesar de sí pero en cierto modo eran ateos de su conversión a una serie de ritos y cultos fetichistas. Hay también un tema teológico: ninguno trabajaba para un dios gnóstico para el cual el Hijo vino para matar al Padre, hoy en alianza con las truchas divinidades del neomatriarcado: “¿Del cielo cuál es el canto?”, escribe Leónidas. Millones y millones de muertos que ha habido y habrá encerrada en esta frase ilegible para el zombi filo heideggeriano y lacanianos afines que hacen pasar por el significante a sinonimias asociativas que se van adecuando al Partido que ya no existe pero que sigue escribiendo una historia que gira sobre si misma sin que la afecte el menor desmentido.
El antes y el después valía para mí y amigos que me eran próximos. Me había sorprendido La estatua de la libertad pero ahora me encontraba con un ritmo apabullante que sólo reconocía en Oliverio Girondo, especialmente en el “susúrrame”, las vibrantes del extenso poema El combate mordían ásperas la oreja. La escansión del poema recordaba el salmo bíblico. La unidad de un combate era efecto de una división que proseguía otro combate. Extraño susurro que era la imposibilidad de un grito que no decía su nombre. Es que antes del susurro el grito se había convertido en hemorragia interna luego del criminal bombardeo a la Plaza en 1955. Fue en una segunda lectura que descubrí tonos y voces que evocaban la marcha peronista. No se combatía al capital a lo facho sino a “el lo capital” y en nombre de unos principios que eran… a e i o u. Lo capital es qué está cantando el cielo. Susúrramelo. Nada de la ilusión de querer como Maiakovsky que las rimas internas sean armas para intentar el asalto. Vibrantes y vocales, tenían que ver con una guerra en el lenguaje que en su caso no conocería tregua. ¿Era posible? Sí: era la reescritura de la marcha peronista, me confirmaron mis amigos. Pero las reescrituras de Leónidas extraviaban más que violaban el original como hacen los obsesivos, aunque con cierta modestia las llamaba parodias. Y lo argumentaba. Leónidas insiste en que la parodia late en toda literatura. En Sade lo cómico no reside en los discursos sobre el Mal divino de la cortesana Saint Fond sino que este discurso sea también el del Papa. La marcha peronista tendría el mismo destino que el himno de López y Planes: sería entonada por personajes lamentables y siniestros, incluso antiperonistas conversos de todos los colores, pero el susúrrame creó un efecto de transmisión- bíblico- entre las generaciones que está condensado en la payada de los Dos Sabios donde yo leí- polemizando con los que sólo leyeron odio, hay que ser duro de oído- que aunque Osvaldo no hubiera sido su hermano igual habría sido su discípulo. Un sabio tiene algo del otro y viceversa. Yo no era peronista. Mejor, podía leerlo sin sanción de los compañeros. Tenía mis intereses. No era antiperonista primario- gorila para los muchachos- pero si antiestanilista y advertía en esas vibrantes y vocales una osadía que abría otra vía a la stasi literatura de Tuñon- que Osvaldo consideró el enemigo principal- y que culminaría con Gelman como poeta nacional y popular, paso. Canta de un modo que aterra, comenta el Sabio Blanco. Osvaldo leía libros peligrosos, contrarios al despotismo guevarista pequeño burgués, a Gluksmann- se lo recuerda en las biografías, pero no qué leía en ese autor- que analizaba el “antes muerto que rojo” de los progresistas europeos rendidos de antemano ante los misiles soviéticos. Insistía con la KGB, las masacres comunistas se multiplicaban en tres continentes. Ya lo sé, le decía. Pero, ¿no te das cuenta?.¡un oficial soviético sabe matemáticas! Bueno, la unidad es efecto de una división…estábamos sin saberlo dando el otro combate que se renueva hasta hoy.
Ahora se quiere asimilar a todos con todos, hay que leer los libros, los escritos para saber de qué se trata y anotarlo en primera persona. Aquí no puedo detenerme, pero las diferencias mínimas son decisivas. En ese sentido para mí Leónidas Lamborghini pertenece a la civilización que no es ya lo opuesto a la Kultur- cuna del nazismo en Weimar- ni al buen salvaje- los bárbaros actuales hoy le dan tanto al twitter que hasta se queja Manuela- en tanto captó la vertiente homicida del sentimentalismo. Se siente se siente que Tuñón está presente- y con él Scalabrini Ortiz y toda la runfla de revisionistas favorables al Eje- aunque poetizando a Carl Schmidtt. Qué prestigio tienen los nazis de lujo cierta vez me deslizó Leónidas.
Leónidas Lamborghini tiene como referencia a toda la literatura universal, dialoga con ella a través de las parodias, va al encuentro del mismo Homero y capta la línea que va desde Circe a Lady Macbeth. Ahí donde Aragón dice que la mujer es el porvenir de la Humanidad- para luego, maquillado, declarar su gusto por los muchachos- cita a Kafka. No escribe para el dios oscuro, no poetiza lo sagrado, no cree en la Mujer que absorbe uno a uno los atributos femeninos de cada una para sumar el continente negro a las glorias de lo indiferenciado.
La marcha peronista fugó de las bocas descamisadas y se volvió el coro de unas voces cambiantes hasta ser adoptado por la burguesía socialista. En el combate la voz está muy marcada, es la de un sujeto uno y múltiple con el cual el populismo oficial no quiere saber nada. Cuando refieren al sujeto, hablan de ellos mismos, no de quienes son exteriores a la mercancía- espectáculo. Prefiere la jerga chata y el sermón didáctico de los modernizadores progres que todavía siguen citando como autoridad a Howsbaum pese a los desmentidos flagrantes de la historia. El despotismo pequeño burgués sigue vigente, imaginado el mapa del mundo a su medida. El combate y el susúrrame nacieron en relación al peronismo histórico pero no le pertenecen al PJ actual que probablemente ni lo haya leído- el mismo destino de Borges con muchos borgianos- y que se ha ido confinado a la oratoria, es decir, a la reiteración de lo mismo.
Leónidas, como Murena, el único que analizó sobre el pucho el golpe de 1955, al que se sumó todo el espectro, desde clericales hasta la izquierda, mostrando las razones que dieron lugar al peronismo, captó el fatum. La fatalidad de una repetición compulsiva en la cultura y lo resolvió creando un exterior a ella ahorrándose muchos culebrones y disfrutando la lectura. Para mí el peronismo como movimiento político- el de la distribución del ingreso y los derechos para los trabajadores- culminó en los cincuenta con la grave crisis de la balanza de pagos y la recesión a partir de la cual Perón, “pragmático”, da un giro de 180 grados con el préstamo del Exim Bank, la Ley de inversiones extranjeras de 1953- contraria a la constitución de 1949- y sustituye a Miranda con Gómez Morales- el mismo que no puedo resolver la catástrofe fiscal que generó Gelbard a partir de 1973- , dijo adiós al IAPI iniciando la política de “la vuelta al campo”, resolviendo el problema de la inflación que lejos de querer ocultar se tomó muy en serio y tuvo un gran triunfo electoral en 1954. Quiso en los cincuenta enviar tropas cuando la guerra de Corea, rechazadas por huelgas obreras, para favorecer la llegada de divisas norteamericanas que iban a Japón, Europa y Brasil. Cuando innumerables empresas extranjeras se radicaban en el país, la oposición y hasta el mismo Frondizi lo acusó de pro norteamericano. Después sólo hubo ismos- alentados o no por Perón mismo-que riman con oportunismo: vandorismo, menemismo, duhaldismo, kirchnerismo- cuyo combate ya nada tiene que ver que ver con el peronismo de las patas en las fuentes y que conforman una ideología en concubinato con liberales formados para empresas que pasan a ser técnicos de la cleptocracia de Estado y que hubieran espantado a Alberdi, desde Rodrigo- Zinn a Menen- Cavallo hasta la boda final de Cristina-Boudou. Representan a la burguesía prebendaria y su ciclo de expropiaciones a las mayorías a partir de 1975 con el Rodrigazo y que temo que no ha terminado. Ahí comenzó a repetirse lo que Leónidas llama el fatum. Con lo que quedó del peronismo, con el sindicalismo convertido en mafia y lo peor del liberalismo se gestó la ideología argentina que para cada interrogante ya tiene un clisé. Es una lengua defensiva contra el lenguaje, el lugar mismo del combate. Apunta a una argentina ideal, lo contrario del tango que es nuestra forma popular y cosmopolita por excelencia. Ahí donde otros tratan de imitar al peronismo inicial mediante una patética reescritura de los años setenta, con un relato para jardín de infantes, Leónidas parodia el universo de los dobles de dobles en una aventura poética. Cuando pasa a la novela- La experiencia de la vida- cuyo personaje puede ser Nadie o Juan Pueblo, expulsados antes de entrar a escena, la carcajada es un continuo sin principio ni fin. No puede asimilarse a una política que se funda en la conjunción de nombres indistintos- ejemplo: coexistencia de Moyano y Bonafini y otras innumerables parejas- que Osvaldo Lamborghini disuelve en la orgía caníbal del Fiord cuyos sobrevivientes son los fundadores de la Argentina actual. Rodolfo Walsh no tuvo en cuenta lo que le dijo Osvaldo: en la Argentina se había escrito El Fiord. Lo tomó como una chicana o un autoelogio, pero se lo dijo literalmente y en todos los sentidos. Nadie escuchó lo que resonó en esta escena “capital”, y la anécdota fue contada una y mil veces. No veían que la masacre ya no estaba en José León Suárez, en un lugar fijo, sino en el mismo aire que respiraba un suicidio colectivo al que él no contribuyó ni con una coma, léase el manifiesto de Literal de 1973 escrito en una diversión con Germán García, “el no matar la palabra y no dejarse matar por ella” ante la creciente movida tanática. Malvinas fue el capítulo final de esa premonición. Me dijo, con cara resignada: hay demasiados boludos que giran en torno del Obelisco. Fue el que en medias palabras me reveló, cantante y sonante el dispositivo que apunta a constituir al sujeto en zombi terminal que describo en una Generación de granito. Los ultras extremos de El Fiord se han amigado pero siguen pariendo a los hijos de Vandor, asesinado ni bien tuvo la idea de un peronismo sin Perón y siempre a punto de matarse entre si con otros hijos de su madre que nos arrastran a “los volcanes lindos que viven y braman”, al decir de Leónidas.
Leónidas Lamborghini prematuramente captó la crisis de los modelos en su literatura, después la teorizó como fatum: “Un modelo (político, social, el que ustedes quieran) puede estar siendo ofrecido como una panacea hasta que aparece el parodista y demuestra, por ejemplo, que la verdad de ese modelo es una caricatura trágica, sangrienta."
Aquí el "ismo" mutante del peronismo resulta desbordado y se lleva puesto a los otros también. Los sabios eran sabios porque sustraían el cuerpo ahí donde se enuncia un saber sobre el sujeto, el sexo y la muerte, con el objeto de orientarlos hacia la estupidez. El modelo supone una ingeniería social previa que no tarda en volverse su propia caricatura. Es grotesco, ridículo pero al final hay un tendal de muertos. Lo mismo vale para la ingeniería literaria. No dejaron los dogmas de una nueva religión, ni siquiera una bajada de línea sino una posición adversa a la servidumbre voluntaria y al vaciamiento del lenguaje y el sujeto. Y muchas voces que nunca se habían dado a oír aunque fuera para comprobar que la sordera anticipa a la escucha que si capta la resonancia del susúrrame se niega a la fusión en lo indistinto. Conduce a la bobería y a canallada y a largo plazo- que suele acortarse vertiginosamente- a consecuencias letales. No obstante, el fatum no será fatídico mientras vibre la risa del riseñor que celebra que todavía haya guerra en el lenguaje.

sábado, 7 de enero de 2012

Leónidas Lamborghini: de Souad. El integrismo del fuego: Luis Thonis.







De Souad:







Quedé embarazada y me quemaron viva,
cubro con una máscara mi rostro
fue el mío un carnaval de fuego







Mi máscara es hermosa, seductora,
pero, detrás, soy el Momo de un horror
que alguna oscura diversión da al mundo

Porque este horror también tiene su risa





me quemaron,- ¿lo creen?- por quedar
gruesa, encinta sin estar casada
La Humanidad es idiota: sus costumbres





más la esclavizan que el yugo de un tirano
y en mi aldea, esa era mi costumbre

De su nombre no quiero ya acordarme





fue en un poblado de Cisjordania
a orillas del Jordán en la que Cristo
escribió el bautismo: no fue el mío
de agua; y mi tío, no fue, tampoco,
para mi desgracia, San Juan Bautista

(Teníamos, créanmenlo, teléfono
y baño instalado, éramos familia acomodada
y todos instruidos)

No recuerdo ya qué estaba haciendo





en nuestro patio, cuando sentí en mi cuerpo
la sorpresa del líquido y su olor






era la nafta con la que mi tío
me rociaba; rápido, me prendió
fuego, más rápido, era yo una tea







que aullando clama auxilio, ayuda,
una tea ardiendo por la calle
hasta que alguien se apiadó de mí







Y fui a parar al hospital: mi carne,
derretida, el mentón y los brazos
-¡me lo creen, soldados a mi pecho!-







En carne viva fueron arrancándome
tiras de piel quemada, una por una:
reducida quedé a algunos kilos:
los de mis huesos y de mis quemaduras
Al bebé estrangulároslo mis padres
siguiendo otra costumbre(era una niña).






Mi tersa máscara, siguiendo el albayalde
es ahora mi rostro, me acostumbro
Souad, es mi nombre: escribo un libro
doy reportajes, hay que seguir viviendo.


(La risa canalla, ediciones Paradiso, 2004)



El integrismo del fuego.






Nada es "medio" en Medio Oriente. Aquí no se preguntan como el doctor Semmelweis de Céline si las mujeres no casadas, las madres solteras, se encuentran más deprimidas que las demás al acercarse al alumbramiento. No: si no están casadas y tienen un hijo las matan desde hace medio siglo siguiendo el ritual que describe el poema: el tío intenta matarla, se salva de milagro y le matan a la hija, en especial por ser niña. En otros países existen crímenes de honor y asesinatos de mujeres de todo tipo. La Argentina alcanzó un récord de femicidio, en el 2011 mataron una mujer por día. Pero esto está penado por la ley. Aquí la ley es la que ordena el crimen que no tiene nada de pasional o ciego: es condenada a muerte en una junta familiar.
Se trata de una cultura sin tercero: entre la familia y ella no hay lugar para otra palabra- la justicia, por ejemplo, el psicoanálisis es herejía-, por el contrario, los otros, la masa, la persigue como una jauría que es una extensión de la familia. Se salva sólo porque algunos se apiadan y actúan como individuos. En Souad, quemada viva, su autobiografía cuenta su historia: cuando corre en llamas, unas mujeres la llevan al hospital para que muera ahí.










Gracias a una cooperante francesa que trabaja con niños palestinos e israelíes y la ayuda de un médico palestino logra huir a Europa, en Suiza es operada veinte veces, después con la máscara en el rostro quiere volver a sentirse deseada y logra formar una familia. Si alguien la descubre, como en otros casos, podría ejecutarla para salvar el honor de la familia y de todo un pueblo. Su amante la había pedido en matrimonio- pero debía esperar que se case la hermana mayor, se entrega por el miedo de ser abandonada, casarse es la única posibilidad que existe de libertad, para ir "sola al mercado". A veces es pasar de una cárcel a otra porque la familia del cónyuge puede tratarla como esclava.
Bernard Fougéres, resume la historia: "Souad tiene diecisiete años cuando se enamora del joven Faiez. Estamos en Jordania, que puede llamarse Trasjordania, Cisjordania. En el pueblito, se sabe que una mujer debe sangrar en la primera relación matrimonial. Souad rompe el tabú, se entrega de puro amor, sin bodas, queda embarazada. Es sinónimo de muerte. Frente a la deshonra que representa semejante culpa, la familia designa al cuñado como ejecutor del castigo. Souad debe lavar la afrenta, compartir con todo el pueblo el rito de la expiación. Más de cinco mil casos de este tipo cada año han sido recopilados."







Si es cierta la cifra que da Fougéres, un periodista para nada tendencioso- cinco mil casos por año- en este articulo reciente, y sumamos cincuenta años el femicidio sería sinónimo de un genocidio a puertas cerradas. Souad se salvó de la muerte escapando, y vivió para contar su historia. ¿Cuántas habrán sido sacrificadas desde hace medio siglo? No lo sabemos, ahí no hay prensa independiente, no es un tema que quieran tratar los medios locales a fondo por temor a pasar por incorrectos políticamente. Cuando Leónidas Lamborghini publicó esto en Comedieta- 1995 y luego en La Risa canalla- había quienes se burlaban como diciendo: este tipo está gagá, de qué está hablando. Esto viene de antiguo: Platón en la República expulsa a Homero y Esquilo y a otros que dicen que la peste existe, invitando a mirar el horror de frente. Pero lo trágico es inseparable de la hibris, la desmesura y la némesis que mediante el castigo del que sobrepasó los límites restablece el equilibrio. Leónidas es un trágico en un mundo sin hibris que se encontró con Dante. Los nuevos republicanos quieren saber menos que el filósofo griego de que la peste existe. Dante creó una nueva dimensión, que no es un agregado a las clásicas sino que supone otra lógica: el purgatorio. Fue un modo de evitar el todo o nada del integrismo: de ahí brotará el purgatorio moderado de los derechos del hombre. Pero sólo quienes han podido acceder a la "risa del Paraíso" pueden entrar sin miedo en las zonas más desconocidas del infierno, decir ahí donde la unanimidad colectiva se refuerza en la complicidad con el crimen. El burgués y el comunista- cada vez se diferencian menos- participan de un combate común: sacarse al infierno de encima. Siempre que le fue posible, el burgués, dejando de lado los principios, asesinó al comunista que cuando tuvo el poder no sólo exterminó al burgués sino a sus propios compañeros, además de obreros y campesinos. Pero sus intenciones, se dice, eran buenas. Ahora es cosa del pasado: el burgués paga para ser parte de una gesta revolucionaria y el comunista le ha tomado el gusto a pertenecer a la clase de los millonarios. Dos personas honorables que no quieren saber nada de este integrismo que mediante el fuego purifica a las mujeres para que aun muertas sean del Templo. Ahí se juega un miedo fundamental vinculado a la castración, como dice Freud en Cinco ensayos sobre psicoanálisis, "la más profunda raíz inconsciente del antisemitismo." El ideal de un mundo sin castración ha dado lugar a alianzas prodigiosas.
Leónidas escribió el poema mucho antes que Jean Claude Milner escribiera su libro extraordinario sobre la función del paradigma palestino: todavía no se había inventado al "pueblo palestino", que aparece después de la Guerra de los Seis Días. Era sólo una región, parte de Jordania. Leónidas corría con ventaja, llevaba a Dante en el bolsillo. Le ocurrió lo mismo que todavía les pasa a los periodistas que han hecho crónicas de la crueldad en acto que reina en esta cultura: no les creen, los acusan de sionistas, etc. Así escuchan los “interpretadores”. Es difícil no leer el poema sin experimentar un fuerte sacudimiento. Era difícil de aceptar que los jordanos de ayer- los palestinos de hoy- no son carmelitas descalzas victimizados por otros sino víctimas de su propia victimización propiciada por sus dirigentes. Es, creo, el primer poema argentino que asume directamente el tema.






Lo personal está implícito: Leónidas conoció a la mujer, tenía su retrato con máscara en su habitación, puede leerse como una historia de amor donde el silencio desborda al odio que es lo único que se promete al futuro. Una frase clave es la que se refiere a la familia- “éramos una familia acomodada, y todos instruidos”, tan “normal” como el hecho que refiere. Da pavor comprobar que esta práctica se ha naturalizado.
Si esto sucede con las personas comunes qué será, hay que preguntarse, con las "vanguardias" fundamentalistas. Hay que atreverse a leer la carta fundacional de Hamas, apoteosis del integrismo, para ver que el odio al judío excede el tema territorial o político y entre tambores y resonancias auditivas a lo Schreber se planea el banquete de comer judío. En su agudo libro sobre Céline, Philippe Muray, escribe: "Se podría arriesgar una hipótesis: es antisemita aquél que considera fundamentalmente al verbo como una infección del cuerpo, y no a la inversa. Es ya antisemita cualquiera que se siente médico ante la literatura, verbo encarnado."




Entre el negacionismo de Pedro Brieger y la ignorancia sin límites de Beatriz Sarlo- los dos consideran a Israel "genocida"- se podría decir que la impunidad para los hitlero islamitas está asegurada. Hay muchos que participan de este banquete del integrismo del fuego que parece ser el futuro de la idiotez de la Humanidad según Leónidas Lamborghini.






Hay que leer los programas criminales de la UNESCO para niños y jóvenes palestinos donde Hitler es un héroe. El soplo de occidente, apurado por desintegrarse, tiende a integrarlos todavía más al integrismo que los desintegra. Entre esto que les dan y lo que la tradición- una tradición que idolatría a la mujer pura, cada uno lleva en sí a la madre inconsciente- les ordena tenemos un combo bien representado por la cultura de los cinturones con bombas. El sujeto no es sino eso. Es curioso que desde occidente, donde la cultura no se ha cansado de subvertir sus fundamentos se las respete en nombre de un relativismo cultural que las idealiza ciegamente.
Rodolfo Fogwill, molesto por el enérgico pedido de Kirchner de los funcionarios iraníes vinculados al atentado a la Amia, se refirió- revista Zoom, 2009- a esa cultura milenaria a la que no había que hostilizar.






Además de negar el atentado a la Amia- uno de los más probados de la historia- se hizo cómplice de la persecusión que sufren los intelectuales, escritores o cineastas que enfrentan esa tradición que sólo trasmite la muerte a propios y extraños. Es la teoría del "imperialismo" en su punto extremo de degradación para que los devotos del espectáculo de lo mismo duerman tranquilos. Como los que justifican la lapidación de Sanihek Ahstiani diciendo que el objetivo es el petróleo de Irán...complementados por demócratas que oran por la democracia y la paz en el mundo que habrá de producirse cuando ellos ocupen los lugares de las actuales burocracias.
La risa canalla suena más ética que tantas palabras edificantes y vacías.
Leónidas Lamborghini participó en las luchas del setenta como todos los de su generación. Pero no las explotó como si fueran un fetiche sagrado, se apartó de negatividad donde "la muerte sólo vive una vida humana"(Hegel) y el sacrificio tiene como fin un orden definitivo: el integrismo ateo es totalitario. En los noventa había aparecido otro tipo de sacrificio: el de los integristas, que comenzó a fascinar a los antiguos castrotercermundistas de la negatividad que una vez derrumbadas las madrigueras de los socialismos concretos olvidaron que para Marx la religión era el opio de los pueblos y como nuevos penitentes interpretaron a los hitlero islamitas como aliados para continuar el negocio de los "pueblos oprimidos por el imperialismo", salvando la ropa de sus dirigentes y silenciando las decenas de miles de Souad que asesinan década tras década.






Tal vez recordaron que Lenin había amparado a los Jóvenes Turcos aunque pasando por alto que fueron los autores del genocidio armenio.
¿Es el mismo soplo? En el desierto y los salones se bebe de una misma fuente común, el nihilismo. El integrismo invierte esta nueva vuelta de tuerca del sacrificio en la Umma: ahí van a parar todas las sangres. Y el antimperialismo actual es sinónimo de los capitalismos mafiosos: ahí cree haber encontrado el final de su historia, que el resto lo haga el integrismo.
Agamenón inmola a Ifigenia para que las naves sigan su curso y el viento comienza a soplar. Es sólo un medio para entenderse con los dioses. El sacrificio integrista no procede así, integrando por disyunción sino que desintegra por conjunción y en ese proceso necesariamente se autodestruye. En vez de venerar o idealizar esa tradición que supone siglos del imperio otomano pero a la que ahora se añadía la huella del integrismo, Leónidas Lamborghini la considera un ejemplo de la idiotez humana. Tiene interlocutores que nunca sospechó como Ibn Warraq que en libros como Why I am not Muslim, reivindica el derecho a la sátira, la blasfemia y a burlarse sobre lo que considera una religión opresiva. Muchos islamitas critican duramente la cultura occidental, pero si alguien lo hace desde occidente es acusado de racismo. Sobre Warraq pesa una fatwa, ha sido condenado a muerte porque su risa suena a canalla para los intachables doctores. Joumana Haddad no menos atrevida, introduce a Sade en las noches árabes. Y así.
Leónicas supo leer y escuchar y no se dejó intimidar: es un poema de amor sobre el fondo de una comunidad suicidada. Y lo que se enuncia en su poema no puede ser leído por los que chapotean en el agujero de los setenta a través del discurso del mito y prácticas fetichistas.

Trato de esto en La lengua que lapida a propósito de la condena a la lapidación de Shakineh Ashtianí, que reactiva el poema con una memoria amarga y actual. Por el fuego o por las piedras, el integrismo persigue integrarlas al Templo, mejor muertas que vivas, ante el silencio del burgués y el comunista asimilados uno al otro a la misma negación. Esas culturas milenarias han quedado reducidas, aplastadas a un código penal, la lengua que hablan, que es adversa a las formas de creación poética o artística: carecen de todo humor en cuanto a la guerra de los sexos sobre la que no habrá solución final, salvo que quemen o lapiden a todas las mujeres.

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A consecuencia de la guerra del Líbano. Por Pablo Jacovkis.

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Joumana Haddad: Sade en las noches árabes. Por Luis Thonis.








jueves, 5 de enero de 2012

Acerca de la crítica de Pablo Jacovkis a Beatriz Sarlo. Por Luis Thonis.





Beatriz Sarlo es una alegoría donde la Universidad aparece como sinonimia de un saber supuesto que va de la mano de la impostura, a una visión del mundo que se reduce a las aulas y los shoppings. Fuera de ahi, hay un mundo muy complejo. Se supone que la Universidad sabe algo aunque a veces sea saber algo de nada y nada de algo. La religión de lo políticamente correcto le hace llegar siempre demasiado tarde a los problemas porque, ubicua, siempre está donde tiene que estar. Es un símbolo del "derrumbe moral de la izquierda" dice Jacovkis. Su oratoria para bienpensantes es un resguardo ante la angustia, les evita que puedan pensar ahí donde las categorías morales del progresismo se quedan absortas y mudas.




Sarlo ha hecho toda su vida metapolítica: una esencialización de la cultura y de la política. un progresismo previo preexiste a la lectura que debe adaptarse a él. Por eso esencializó el maoísmo en los setenta cuando había pasado la política del gran Salto que dejó treinta millones de muertos de los que no tuvo noticia. Ahora lo hace con Medio Oriente al firmar un manifesto que considera a Israel como culpable de genocidio: de un lado judíos asesinos que matan niños, del otro organizaciones como Hamas libradas de culpa y cargo. Muchos de los que firmaron el manifiesto no son antisemitas, lo hicieron por razones humanitarias. Pero se supone que Sarlo que se denomina "trabajadora de la cultura" cuando menos ha leído la carta de Hamas y sabe algo de la historia. Uno creería estar oyendo al chavista Pedro Brieger en la TV pública, son los mismos argumentos.




En esta nota Pablo Jacovkis refuta la acusación de genocidio a Israel por la solicitada firmada por intelectuales argentinos que lo acusa de comenter genocidio cuando intervino en la franja de Gaza atacando en diciembre de 2008 las bases militares de Hamas que lanzaban cohetes continuamente y con impunidad sobre el sur de Israel haciéndo imposible la vida de los habitantes. Hamas desoyó todas las advertencias. Por parte de Beatriz Sarlo se debió más al oportunismo que al antisemitismo o el humanitarismo, de lo contrario no se explica que no se haya pronunciado por las masacres que hacen estados criminales con sus poblaciones. Sarlo no tiene ni la menor idea de la historia de Medio Oriente, ni de los hitlero islamitas de Hamas cuya mitología victimista compra inmediatamente, ni de los verdaderos genocidios- guerra contra civiles indefensos, limpieza étnica- que hay en el mundo y que habría que impedir creando una fuerza militar como lo hizo la OTAN en Bosnia y en Kosovo.

Sarlo se encontró con un agonista especializado- para colmo un hombre de izquierda- en modelos matemáticos no formateado a la medida de los bienpensantes a los que dirige su prédica. Una de dos: o bien ignoraba lo que estaba ocurriendo, y optó por la opinión general, o sabía, y optó por la opinión general, por mero oportunismo.




Jacovkis sabe de lo que habla, aun si estamos en desacuerdo y las víctimas de Chehenia y de Darfur superen sus cifras. Para los devotos del Espectáculo que Sarlo aparezca en la tele o los medios más que Jacovkis- que apenas los frecuenta- debe ser una prueba de un Saber inapelable. Actualmente el régimen sirio está masacrando a la luz del día a su población, niños y mujeres comprendidos. ¿Dice algo Beatriz Sarlo, propone un manifiesto donde grita ¡detengan el genocidio de los Assad !? ¿O será que Siria, aliada a Irán, Hezbollah y Hamas forma parte de los "pueblos oprimidos"? El solo preguntárselo molestaría el sueño de la clientela que se piensa a si misma como humanista.




Pasó por alto los verdaderos genocidios, que ocurrieron de Milosevic hasta el presente, el de Darfur y el de Putin en Chechenia donde las víctimas totales parten de cien mil para arriba. ¿Y la limpieza étnica en Egipto, Tailandia, Birmania, Nigeria, Irak para citar puntos bien precisos, de los que no se acomdodan al principio de exclusión étnica que rige a los fundamentalistas? Nada. Para el progresismo sin horror de Sarlo el mundo es pacífico jardín que un pequeño estado altera caprichosamente. Ni indignación, ni barquitos humanitarios ni nada que se parezca. Si Israel hiciera lo mismo con los árabes judíos que gozan de todos los derechos que los estados árabes con los cristianos con quienes practican limpieza étnica, Sarlo lo acusaría de genocidio y los fascistas de Quebracho junto a Luis D´Elía, aliados de Hezbollah destrozarían como mínimo a la embajada.


Con grandes pompas el 5 de junio de 2012, el jefe de Hamas, Ismaïl Haniyeh fue recibido con grandes pompas por el gobierno tunecino según informa la revista Régle du jeu. Los videos muestran decenas de manifestantes gritando "matad a los judíos" sin que haya la menor reacción de la policía o mandatarios.était reçu en grandes pompes par le gouvernement tunisien. Estas imágenes no verán la TV pública ni afectarán la reflexión de Beatriz Sarlo pero demuestran que los territorios son el pretexto de exterminar una religión.


Tampoco se habrá enterado que Haniyed al fin del año pasado se reunió con su amigo Al Baschir, hasta ahora el máximo genocida del siglo veinte.
Sarlo elogiaba a los utopistas que querían hacerle una revolución a la cubana a Alfonsín, que estaba entre éstos y los carapintadas que le hacía el juego a la mafia sindical, prédicas que se apagarían luego de La Tablada. Alianza aparte, se escandalizó con Menem pero nunca dijo una palabra de los K cuando había que hacerlo: "Me gustaron sus primeras medidas. Estamos sorprendidos por esta aceleración que le imprime a la cosa pública, y por la acumulación de gestos que, es cierto, tienen mucho de simbólico. Pero la Argentina los estaba necesitando: su convocatoria a los organismos de derechos humanos y a distintas personalidades de la franja progresista..."


Y añadía en el reportaje de septiembre de 2003,en Redacción I- "Sólo el peronismo puede gobernar"- de Jorge Fernández Díaz: "“Seguramente, en la composición tanto del 22 por ciento de Kirchner como de la opinión pública actual, se podrían encontrar sectores sociales con deseos de limpieza moral de la República representados hoy en el actual gobierno. Sí, lo que fue una avenida principal del voto de la Alianza podría verse representado en Kirchner”.


Se justifica su entusiasmo por la política de derechos humanos a la que siempre, a diferencia de Patricia Walsh o Carrió fueron indiferentes, pero el estado de derecho estaba quebrado ya por la expropiaciones de Duhalde que presentó a los Kirchner no como los ultramenemistas que habían sido sino como una especie de ex combatientes que no habían privatizado YPF o participado en la reforma constitucional. Compró el paquete completo. ¿Necesitaba ver la cartera de Cristina para recordar quiénes habían sido? Hace tiempo que el decisionismo impregnaba toda la política argentina. Pero no se quedó ahí: introdujo a Kirchner que apenas había dejado de ser menemista en la Alianza con lo cual hizo dos operaciones: por un lado no asume ninguna responsabilidad en el fracaso de la Alianza- algo necesario porque es lo que entregó definitivamente a los votantes al peronismo- y por otro blanquea a Kirchner de los noventas haciendo representar una supuesta causa moral sobre la limpieza de la República. El progresismo queda sano y salvo en dicha operación metapolítica.


El Kirchnerismo en el manejo del Estado no hizo sino adoptar y extremar el decisionismo de Carl Schmitt que ya practicaron durante el alfonsinismo el Grupo Esmeralda- Portantiero, De Ipola- y Jorge Castro durante el menemismo al que adhirió el Chacho en la época de la Alianza.



El Pacto de Olivos de 1994 y la reforma constitucional que permitió la reeleción de Menem por parte de dos partidos son efectos del pensamiento decisionista. Natalio Botana hizo en su momento objeciones precisas como alguien formado en Tocqueville que pensaba que las segundas partes nunca fueron buenas y en este caso serían menos santas. Los superpoderes permanentes, el manejo a capricho del presupuesto, son consecuencias de un decisionismo que apunta a perpetuarse indefinidamente. También al decisionismo- que somete el poder judicial al político- se deben las expropiaciones de prepo a los fondos de los jubilados- que no quisieron pasarse al Estado en 2008- y que los funcionarios más corruptos tengan privilegios de los que carecen los ciudadanos.



El pensamiento de Ernesto Laclau, ideólogo oficial K, hará la síntesis de todos estos lineamientos acentuando el antirepublicanismo como cesarismo populista.



El decisionismo, gestado en el Club Socialista- al que pertenecían entre otros Jorge Dotti y Nun-, que tenía como objetivo el delirio del "tercer movimiento histórico" se realizó en la era K. No es extraño que Sarlo haya visto en Kirchner "el principal voto de la Alianza" y que "solo el peronismo puede gobernar" como si los representantes santacruceños del PJ menemista no tuvieran nada que ver con la crisis que sirvió para aumentar su fortuna ya que con informacion privilegiada un día antes de la megadevaluación sacaron dos millones de pesos dólares afuera mientras Don Pedro quedó encanutado en el corralón.



Sarlo apoyó a Binner en las últimas elecciones, un hombre honesto, pero que es un furgón de cola de la corporación política: votó por el robo de las jubilaciones y la estatización de Aerolíneas. La izquierda sigue confundiendo estatización- no importa cuál sea- con socialización. Muchos creen que la defensa de los derechos de propiedad- vinculados a las garantías individuales- favorecen a los ricos cuando la historia de muestra las sucesivas y compulsivas expropiaciones de la mayorías a partir del Rodrigazo que no han cesado.




Elisa Carrió dijo de entrada que la declaración jurada de los K no se justificaba. En otro país- republicano- hubiera sido investigado. Pero los viejos y nuevos decisionismos ya habían "decidido", como Sarlo, que los K representaban la limpieza moral de la República. Sarlo llega siempre tarde y cuando lo hace multiplica los clisés que sostienen a una cultura progresista como si fuera un eterno arquetipo que se repite a sí mismo, sin ninguna conexión con las realidades más incómodas, caso Israel.



Ella es "presuntamente inteligente"(Jacovkis) y quien la critica queda invariablemente del lado reaccionario como si toda crítica al nacional populismo respondiera a un pensamiento único.



No sitúo a Sarlo en la misma bolsa de castrotercermundistas como Eduardo Galeano que se han pasado décadas justificando a Castro para que asesinara y torturara a gusto. Ni la asimilo al pensamiento de Ernesto Laclau. Para el nacional populismo, Sarlo, Jacovkis, yo o cualquiera que dude del modelo pasa a ser cipayo, proimperialista, etc. Es imposible no estar de acuerdo con sus enunciados generales pero están hecho a medida de un público de consumidores progres a los que ofrece un mundo ya hecho, cosa juzgada para un jardín de infantes: decir que Israel es un estado "genocida" es reforzar la peor de las ignorancias sobre Medio Oriente entre supuestos opresores y oprimidos.



Ahora bien: no hay un solo argumento de peso contra Israel, salvo las críticas que supone cualquier estado. Más, pese a estar acechado por el terrorismo y las guerras todavía sigue siendo una perla democrática en Medio de las dictaduras de Medio Oriente. ¿No sabe Sarlo de los millones que recibe Hamas y esta organización de la muerte destina a la cultura de los cinturones con bombas? ¿Ignora Sarlo que desde que el malvado Bush en 2005 logró la retirada de las tropas sirias del Líbano, Hezbollah, base iraní en el Líbano, Siria y Hamas iniciaron la guerra del 2oo6 y la canalla progresista hizo pasar a los agresores por agredidos hasta llegar a la ceguera de considerarlo un "estado genocida" por defenderse?




Beatriz Sarlo hizo caso omiso y no respondió los argumentos de Jacovkis. ¿Por qué firmó la solicitada? Por la eterna alienación del progresismo a la ley de hierro de lo políticamente correcto que en algunos casos se cruza y mezcla con la ola de antisemitismo de quienes dicen que la Patagonia está ya en manos del movimiento sionista internacional y piensan hacer con nosotros lo que con los palestinos.




De lo que se trata es de situarse en exterioridad a la "ideología argentina", marcada entre otras cosas por un decisionismo que fusiona las posiciones más divergentes, pospone la constitución para mañana manteniendo los superpoderes, convierte la excepción en regla y del cual el progresismo sin horror de Beatriz Sarlo- el mayor "horror" es no ser incorrectamente político, no atreverse a salirse de lo ya mil veces reiterado, como si la invención estuviera prohibida- no es a mi entender la crítica adecuada en tanto se limita a reforzar las creencias de una clientela. Luis Thonis.













Un análisis muy interesante y diferente de la situación vista por alguien que viene desde la izquierda argentina. Pablo Jacovkis, he aquí su crítica y sus palabras:




Querría hacer algunas observaciones políticamente muy incorrectas sobre Medio Oriente, preludio de algunos documentos más elaborados que estoy preparando



En primer lugar, hay cosas que no tengo muchas ganas de discutir. Si lo que se discute es sobre la legitimidad de la existencia de un estado judío, a saber Israel, no me interesa. Es decir, Israel, tanto en cuanto al esfuerzo gigantesco de un grupo de gente excepcional de convertir un desierto en lo que es ahora (pues aunque resulte cursi decirlo pues es un leit-motiv de los pro-israelíes, es cierto.



Israel, en particular la parte que le hubiera correspondido según el plan de las Naciones Unidas, era un desierto o un pantano con paludismo - Galilea - que convirtieron en un vergel) como en cuanto a la guerra de la Independencia en la que una población total de 600.000 personas, muchas de ellas refugiados sobrevivientes del nazismo, venció a los ejércitos de varios países árabes, de los cuales la Legión Jordana (entrenada por los británicos) era de lejos la fuerza más poderosa en la región, tiene mucha más legitimidad que, por ejemplo, la que tiene Panamá, que fue creado por Teddy Roosevelt, quien impidió que las tropas colombianas recuperaran su legítima provincia, o que la que tiene Uruguay, cuyos 33 Orientales tenían la intención de reanexar la Banda Oriental a las Provincias Unidas, propósito que Gran Bretaña impidió, o la que tiene cualquier país del África Negra con fronteras arbitrarias diseñadas por las potencias europeas imperialistas, o la que tiene Irak, del cual Churchill dijo "A Irak lo creé yo, un viernes a la tarde, a la hora de la siesta".



Más concretamente, en orden de "ilegitimidad" primero discutamos la legitimidad de Panamá, luego la de Uruguay, y luego la de todos los países de África Negra y la de Irak (de hecho, el único motivo por el cual la zona kurda de Irak no se independizó es porque los turcos los invadirían para evitar el mal ejemplo en su zona kurda). Y recién después la de Israel. Y tampoco tengo muchas ganas de discutir el retorno de los refugiados. No solamente porque los refugiados palestinos fueron un producto de una violación árabe de la resolución de las Naciones Unidas de creación de dos estados, uno judío y otro árabe, decisión aceptada por los judíos (gracias, dicho sea de paso, a la genialidad de Ben Gurion, que convenció a los duros que querían toda Palestina, de que era mejor "un país, aunque sea del tamaño de un mantel" que ninguno) y no por los árabes (que invadieron inmediatamente el flamante estado judío), y que incluso, si hay que indemnizarlos, habrá que tener en cuenta también los refugiados judíos provenientes de los países árabes, que son más o menos la misma cantidad (600.000).




Más concretamente, los refugiados palestinos son refugiados por tres motivos no contradictorios sino confluyentes: por un lado, los que, según la tesis israelí, huyeron hasta que los árabes triunfaran y volvieran (dicho sea de paso, el consejo de Hezbollah de esta semana a los árabes de Haifa de que se vayan de la ciudad va en esa dirección); por otro lado, los que, según la tesis árabe, fueron expulsados o huyeron aterrorizados de los judíos, y, en tercer lugar - de esto se habla poco - por una razón un poco distinta: porque los árabes de Palestina estaban acostumbrados, cuando había una guerra, a guarecerse hasta que terminara, y después volver, con el amo anterior o con otro nuevo, y esta vez el nuevo amo no los aceptó; es decir, estos árabes reaccionaron de acuerdo a su cultura, que lamentablemente esta vez les jugó una horrible mala pasada (las guerras eran para ellos como las inundaciones, uno se guarece hasta que terminan).



Y además, sea porque los judíos son maravillosos y buenísimos y no querían expulsar a nadie, sea porque son malísimos y cobardes y no se animaron a expulsarlos a todos, o sea porque son malísimos y tontos y no fueron capaces de expulsarlos a todos, fracasaron en su limpieza étnica: hay un 18% de árabes en Israel. En cambio, los judíos de los países árabes, de los que no se habla, tuvieron que irse todos de todos los países árabes (con la honrosísima excepción de Marruecos, de donde se fueron la mayoría, pero mucho después, y no por haber sido echados sino por sentirse incómodos en un país árabe en este conflicto).Es decir, en todos los países árabes sí hubo limpieza étnica de judíos, no quedó ninguno. Y no sólo de judíos. Para hablar de un pueblo políticamente más correcto en esta época que el judío, el pueblo griego, en Egipto no quedan más griegos. El país donde vivió Cavafis, el más grande poeta griego de la primera parte del siglo XX (tan maravilloso que sus poemas son extraordinarios incluso traducidos, recomiendo especialmente "Esperando a los bárbaros"), el país del "Cuarteto de Alejandría", no tiene más griegos, prácticamente.




Y si hablamos de indemnizaciones, como el nivel de vida de los judíos de los países árabes (y por consiguiente su patrimonio) era bastante superior al de los campesinos árabes actualmente refugiados, seguramente la indemnización a pagar a los judíos será mayor que a los árabes. Pero hay otro problema. Sin contar los refugiados hindúes y pakistaníes después de la independencia de la India (varios millones, que se acomodaron en sus nuevos países), el hipotético retorno de los refugiados árabes a Israel sería un antecedente peligroso para el retorno de refugiados alemanes de la segunda guerra mundial. Porque en Palestina siempre hubo judíos, muchos o pocos, pero en Prusia Oriental jamás hubo un ruso. Y Koenigsberg (¡la ciudad de Kant!) es ahora Kaliningrado.Y los alemanes sudetes pueden querer volver a Bohemia. Por eso (entre otras cosas) los países ex comunistas de Europa Central u Oriental, Polonia y la República Checa, son muy prudentes con el asunto de los refugiados y ese tema los pone muy nerviosos (el otro día justamente hubo una fuertísima reacción del gobierno polaco - que hizo responsable al gobierno alemán - contra un acto de una Asociación de alemanes expulsados de Polonia, o algo así, la información está muy detallada en "Le Monde"). Y eso sí puede echar al traste la unidad europea e incluso provocar la tercera guerra mundial.










En fin, me gustaría discutir, por un lado, cómo encontrar una fórmula de paz con la existencia de dos estados, Israel y Palestina, que cada uno comprenda un poco lo que siente el otro, calmar un poco los odios, etc. Y por otro lado, para ser aun más políticamente incorrecto, me gustaría discutir qué es lo que provoca que Beatriz Sarlo, una mujer presuntamente inteligente, pueda firmar una solicitada cuyo título es "Detengamos el genocidio israelí"










Independientemente de que estoy en contra de los bombardeos israelíes, llamar a 700 muertos, por más horrible que sea esto, genocidio, es muy agresivo e insultante con las víctimas de genocidios de veras.










No hablemos de las víctimas judías, que ya sabemos que no son políticamente correctas. Hablemos del millón y medio de armenios, hablemos de los 800.000 tutsis, hablemos de los 200.000 muertos de Darfour (asesinados por los sudaneses) de los que Beatriz Sarlo ni debe de saber que existen.










O los 30.000 muertos de Chechenia.










Es decir, por más criticables que sean las acciones israelíes, discutamos también por qué la izquierda (y en muchos casos la derecha) sólo se interesa por las víctimas cuando los victimarios, o presuntos victimarios, son judíos.Porque decir que todos los antiisraelíes son antisemitas es muy fácil, y solucionaría todo (intelectualmente, o ideológicamente) si fuera cierto, pero no creo que sea cierto, es mucho más complejo. Y en esa discusión (o en la que haya cuando yo esté en Buenos Aires y no en Santiago) me gustaría comentar también algo sobre la psiquis israelí .Dado que conozco gente que justifica los atentados terroristas suicidas en Israel en asilos de ancianos y en cafeterías de Universidades progresistas diciendo "pobrecitos, cómo sufrieron" (cuando en realidad a la larga esa cultura fascista de la muerte le hace muchísimo más daño a los palestinos que a los israelíes), justifiquemos también las barbaridades israelíes con lo que sufrieron los judíos y con su sensibilidad (aclaro que yo no justifico barbaridades, pero trato de usar la misma vara y la misma medida). No sólo el trauma de la Shoah (prefiero el término en hebreo, porque Holocausto puede indicar un sacrificio voluntario).Sino qué piensan los israelíes, incluso los progresistas, de Europa.










Comentar cómo en la guerra de Iom Kippur todos los países europeos, salvo el Portugal de Salazar, impidieron que los aviones norteamericanos que llevaban suministros a Israel pasaran por sus territorios cuando parecía que los árabes iban a tirar a los judíos al mar y los israelíes necesitaban desesperadamente suministros. Cómo cuando los terroristas alemanes de la banda de Baader-Meinhoff, aliados con los terroristas palestinos, secuestraron un avión francés y lo llevaron a Entebbe, el aeropuerto de la capital de Uganda, separaron a los pasajeros en judíos y no judíos (ni siquiera en israelíes y no israelíes) y liberaron a los no judíos ¡los alemanes hicieron la separación, que entienden más de apellidos judíos que los palestinos, tan luego los alemanes!Y cómo, después de la liberación de los rehenes judíos por un comando israelí, el capitán francés, que con toda su tripulación se quedó con los rehenes, en un gesto que los honra infinitamente (hubo también una monja que se quiso quedar y los soldados ugandeses la obligaron a irse), Air France lo castigó, a su capitán, impidiéndole volar por varios meses, justamente por eso, por haberse quedado con los judíos. Michel Bacos es el nombre del capitán francés. Los nombres de los tripulantes que lo acompañaron no los sé, lamentablemente, pero vale la pena recordar el de Bacos, no son tantos los franceses con esa dignidad.










Y querría comentar por ejemplo que cuando terroristas palestinos secuestraron el barco italiano Achille Lauro, y mataron a sangre fría a Leon Klinghoffer, pasajero judío norteamericano inválido que iba en silla de ruedas, y tiraron su cadáver al mar como si fuera un perro, esos terroristas fueron interceptados después por un avión norteamericano que los obligó a bajar en Sicilia, y fueron detenidos por los italianos. A los pocos meses estaban en libertad. Italia no quería problemas...Es decir, la discusión será calentita, porque estoy caliente (no sé si se nota). Y no es que esté a favor de los bombardeos israelíes.Creo que había otras opciones. Por supuesto que algo tenían que hacer los israelíes, no podían dejar que les mataran, en su territorio, a ocho soldados y secuestraran a dos: pensemos en qué diría la gente en Argentina si un comando de un grupo guerrillero boliviano, que controlara la provincia de Tarija, a donde el ejército boliviano no pudiera entrar, invadiera Jujuy y matara a cuarenta y ocho soldados argentinos (esa es la proporción de poblaciones) y secuestrara a doce. Y esa guerrilla tuviera dos ministros en el gobierno de Bolivia, y el Presidente de Bolivia se hiciera el idiota.











Pero Israel tendría que haber aprovechado la coyuntura diplomática que más favorable le era en los últimos treinta y cinco años para encontrar una solución política, posiblemente pacífica. Y si bien creo que lo que dice la canciller israelí sobre que Hezbollah usa a la población civil como escudos humanos es absolutamente cierto, no se puede esgrimir ese argumento como hacen los israelíes: con ese criterio si tres delincuentes intentan robar un banco, y son descubiertos por la policía, y toman rehenes, la policía debería dispararles aunque mueran los rehenes. (Que, dicho sea de paso, es lo que hicieron los rusos con esa escuela que tomaron los terroristas chechenos y Beatriz Sarlo no firmó nada.) Otra cosa que me viene a la mente para discutir es (según mi análisis, por supuesto) el derrumbe moral de la izquierda.



Si la izquierda, en sus versiones comunista, socialista, e incluso anarquista, pudo tener un prestigio enorme en la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, se debe no a que los obreros entendieran la tasa de plusvalía, o la conciencia en sí, o ninguna de esas categorías, sino a que consideraban a los comunistas, socialistas, y anarquistas como gente de una ética, de una solidaridad y de una capacidad de sacrificio increíbles. Eso se ha perdido. Cuando los laboristas ingleses de Bradford participaron en la quema de los "Versos Satánicos" de Rushdie (¡en la quema de un libro, como en la época nazi!), porque hay un electorado musulmán importante en Bradford, es algo muy podrido lo que está pasando.



En mi opinión, que Beatriz Sarlo firme esa solicitada indica algo parecido. Repito: me interesa discutir ese tema sin decir que el que haya firmado esa solicitada es antisemita (de hecho, la firmó un muy querido amigo mío, que cuando le expliqué por qué yo no la iba a firmar pensó y me dijo "En fin, tal vez no debería haberla firmado".







Pablo Jacovkis.
Profesor titular del Departamento de Computación Facultad de Ciencias Exactas y Naturales Universidad de Buenos Aires jacovkis@dc.uba.ar

martes, 3 de enero de 2012

La lengua que lapida. Por Luis Thonis.

Quedé embarazada y me quemaron viva
cubro con una máscara mi rostro
mi máscara es hermosa, seductora
pero detrás, soy un Momo de un horror
que alguna oscura diversión da al mundo

Leónidas Lamborghini( de Souad, La risa canalla, Paradiso,2004)

¿Quién tiró la primera piedra?



Hay que mirar fijamente su rostro, lejano y como uncido por el silencio que se va petrificando hasta confundirse y volverse más profundo que las piedras con la que pensaban lapidarla. El rostro de Sakineh, lejano, como si se avergonzara de cierto toque de mustio exotismo, sigue en silencio: no hemos podido escuchar su tono de voz ni sus palabras. Ni de ella ni de las otras quince que al no una tener repercusión internacional que afecte al poder serán fatalmente lapidadas, con mayor aplicación si una logra "salvarse" y será solamente colgada como prenda de benevolencia. Lapidación u horca. Siniestro. Es la lengua misma la que tiró la primera piedra, lo demás viene solo, la lapidación está en la misma lengua que se habla, absolutamente maternizada en el Templo.
Nada sabemos de su memoria individual, sólo del caso que he han achacado retrospectivamente. Sakineh emerge desde las sombras como un trofeo de los ayatolas de la muerte o de nosotros, los bienpensantes, pero ella como tantas otras está muerta previamente y lapidada de palabras.
La lengua del Templo y de la Oumma no deja de tirar piedras: está lapidando todo el tiempo una memoria que no puede ser contradicha por ninguna escena individual, qué decir del deseo, todo es adúltero para esa lengua que quisiera prescindir del lenguaje que como el amor viene, se posa, vuela, se va…Marivaux es ilegible para los guardianes del Templo. También Joumana Haddad cuya obra introduce a Sade en las noches árabes. Sade puede hacer mucho más que la ONU y los discursos edificantes para arrancar a los sujetos del incesto con el templo-madre.



Tampoco hay “una” entre todas las mujeres como el catolicismo: todas las mujeres son una, La Mujer- la que despoja a la mujer concreta de sus atributos femeninos- pertenecen a la Oumma. De ahí el fantasma de los que asesinaron en diciembre pasado los coptos cristianos en Alejandría, incentivados por un Sheik: les hizo creer que “sus” mujeres están copulando con otros sobre los que cae el principio de exclusión étnica que prima hoy en el mundo islámico donde pronto sabremos- ejemplo Túnez- si existen o no los moderados, si la vida puede escribirse en el lenguaje y no en la lengua del Templo.


Les dio licencia para matar en masa.
En enero del año pasado escribí sobre “El caso Sakineh Ashtianí y la ruptura de relaciones con Irán”, a partir de las declaraciones de la Presidente que pensaba incluir el tema Amia en su gira por Kuwait, Qatar y Turquía proponiendo un tercer país neutral para juzgar a los implicados en el atentado más grave que sufrió el país. Una de las hipótesis que barajaba- no sólo propia- era que Argentina de no llegar a ningún acuerdo, rompiera relaciones y siguiera los pasos del caso del avión de Panam en diciembre de 1988 en la localidad escocesa de Lockerbie, derribado por Kadafi, que fue llevado a los tribunales y tuvo que pagar por la vida de cada una de sus víctimas. Todo eso quedó en una nebulosa y la Argentina se ha acercado cada vez más a Irán en sociedad comercial, algunos hablan de un pacto secreto: sería un verdadero insulto a las víctimas tan bochornoso como el apoyo a Al Baschir en 2009, autor hasta la fecha del máximo genocidio del siglo XXI, ante el pedido de detención de Moreno Ocampo, para satisfacer el “antiimperialismo” de Chávez que tiene en Texas su principal refinería.

Nada quedó del notable discurso de Kirchner en 2007 en la ONU donde reconocía la existencia del terrorismo global y poco a poco el discurso fue pasando a lo sagrado, en una suerte matriarcado demo delegativo: la oratoria de Cristina Kirchner no es la de una empleada pública sino de una Matriarca.
La cultura argentina en general parece más bien estar de acuerdo con la zombi interpretación de Rodolfo Fogwill- revista Zoom, 2009- , quien, molesto por el enérgico reclamo de Kirchner, consideró que el caso Amia, uno de los atentados más probados de la historia del terrorismo, eran lucubraciones del fiscal Nisman para satisfacer a Israel y Estados Unidos porque “han hecho un imperio que existe desde hace miles de años. ¿Qué sentido tiene hostilizarlos todo el tiempo para contentar a Estados Unidos e Israel? ¡Hay que dejarse de joder”. Le faltó añadir a la "banca judía" y a la "sinarquía internacional". Estaban presentes. Uno creería estar oyendo a Luis D´Elia.
Lo jodido es precisamente esta cultura milenaria donde la vida de los sujetos está escrita de antemano por el mektoub y su memoria petrificada en relación al fanum, al templo. El fanático es el hombre que lleva el templo consigo como Fogwill, prototipo del clown posmoderno, llevaba la mercancía espectáculo en sus espaldas hablando para un grupo de consumidores contestatarios dispuesto a aplaudir la "fija" que les cantaba.
Ahora, el gobierno, parece haber cambiado su concepción del terrorismo: no es un estado o una organización multinacional que ataca mediante crímenes masivos a civiles indefensos, un terrorista deja de serlo si el hombre es “experto en explosivos” según la insólita definición de Carlos Kunkel.


Los que hicieron Auschwitz hubieran podido alegar en Nuremberg que eran “expertos” de una clase muy especial que sólo hacían su trabajo. ¿Los lapidadores son otros "expertos"? El régimen sirio está masacrando a su propia población- incluyendo mujeres y niños- sin que nadie mueva un dedo: no hay manifestaciones, ni ataques a la embajada, ni flotillas "humanitarias"...No hay indignados: qué va a haber, diría Discepolin. ¿Qué ocurrirá si Israel hiciera lo mismo con sus propios árabes judíos que gozan de todos los derechos?...la progresía saldría en masa a las calles junto a los fascistas de Quebracho y otros pro hitlerio islamitas y convertiría en piedras su embajada, además de firmar manifiestos que conspirarían contra la "regulación" del papel...


Ahora por una ley de corte pinochetista cuyos artículos no tienen el estato de penales por su vaguedad, pueden, en cambio, ser terroristas los militantes que hagan pintadas, ya hubo detenidos por eso. El gobierno, cada vez más limitado a un grupo que funciona a puertas cerradas , desoyó las críticas de los intelectuales que lo apoyan, desde Verbitsky hasta Carta Abierta. Quedó lejos aquello de "no hay criminalizar la protesta social".
Hace tiempo escribí que la Argentina está librando la peor de las guerras posibles: contra el principio de realidad mismo.


Difícil entonces que quiera enterarse de que no sólo el mundo está en guerra sino que hay una guerra de los mundos donde Irán es uno de los lugares estratégicos claves, hay abundante material en Libros peligrosos de las masacres sobre los que reina un código de silencio.


Incluso nuestros demócratas no quieren saber nada porque la idea de la guerra es fea, sin duda, y contradice su sueño del mundo como un gran Arcadia democratizada que se logrará con grandes palabras que suelen culminar en un crimen de indiferencia. Sucede que los estados terroristas y sus secuaces no se "mueren por dialogar" como demostró recientemente Kadafi y en un contexto donde además de Irán, las sectas whaabitas y salafistas matan como moscas a los que no son del Templo en todo el mundo, Corea del Norte el año pasado hundió un barco surcoreano y apunta a Corea del sur, China continúa la limpieza étnica en el Tibet como Hezbollah en el Líbano y está Pakistán donde hay que impedir que los fundamentalistas accedan a la Bomba. La política temerosa de un Obama ha logrado que Turquía como en los viejos tiempos entre en la saga de la limpieza étnica- lo argumento en Túnez y el modelo turco- y se acerque cada vez más a Irán.
Ahora hay malas noticias sobre el caso Sakineh Ashtianí: será lapidada, colgada si hay benevolencia. Nunca pudo probarse el adulterio y menos que asesinara a su marido, se trata de un “mensaje” para demostrar fuerza por parte de un régimen que tiene en contra a casi todo el pueblo. Desde la llegada de Ahmanideyad el régimen, como digo al narrar la guerra del 2006, Irán ha empleado las técnicas de Mein Kampf con indudable éxito: desde esa provocación que originó la réplica de Israel el mundo, con el aporte de organizaciones criminales como la Unesco- basta leer sus programas para los niños palestinos donde Hitler es un héroe- , las mentiras de un Chomsky y secuaces ha decidido que, pese a Hamas y la Jihad Islámica y la base iraní que se estableció cuando Israel devolvió Gaza, los hitlero islamitase son carmelitas descalzas y los judíos los malvados. Se olvida rápidamente que a toda réplica israelí la precedió un ataque palestino y que los cohetes no dejan de caer sobre las fronteras.


Se han sucedido desde esa época las sucesivas "crisis antisemitas" después de una provocación- evidente en el caso de la "flotilla humanitaria"- que alcanzan a la misma política europea: Dominique Villepin saca partido de la causa palestina, pasando por alto que- como lo demuestran las últimas declaraciones de su líder en Gaza, Ismail Haniyed, a fines de 2011 al celebrarse el 24 aniversario de la fundación de Hamas donde retoma la carta fundacional- está en la web, ahí puede leerse que el tema no son los territorios sino comer judío- de avanzar hasta la eliminación de Israel:"La resistencia armada y la lucha armada son el camino y la opción estratégica de liberar la tierra palestina, desde el Mar [Mediterráneo] hasta el río [Jordán], y de expulsar a los invasores y usurpadores [Israel]... No renunciaremos a un centímetro de la tierra de Palestina".* Y prometió que Hamas "conducirá Intifada tras Intifada hasta que liberemos Palestina - toda Palestina, por voluntad de Allah. Allah Akbar y alabado Allah”. Por supuesto, dos días más tarde, el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, dijo todo lo contrario: "La solución permanente está en las fronteras del 67" Mentía al prometer la paz. No la habrá hasta que exista Hamas.



Se habla siempre de los pobres palestinos, y es cierto, pero se pasa por alto que los dirigentes de Hamas, que sigue a la letra el viejo programa de Arafat de destrucción por etapas, son los multimillonarios de Gaza gracias al financiamentio internacional. A esta altura gran parte del mundo "delira" a Israel ante cualquier nombre judío como el político chileno Fuad Chahin, diputado de la República de Chile por el Distrito 49, que atribuyó- 5 de enero- un incendio a un ataque israelí, un estado que vive matando "niños palestinos" ante la sola presencia sospechosa de un turista judío. El antijudaísmo es el porvenir de la humanidad, dijo Jean Claude Milner. Es el triunfo de las técnicas comunicacionales de Mein Kampf, best seller en el mundo árabe.
Nicolás Sarkozy evitó el año pasado la lapidación amenazando a Mahmud Ahmadineyad con una ruptura de relaciones: ahí el gangster iraní demostró que la caja le importa más que la Sharia. Motivo demás para seguir presionando al régimen y obligarlo a suspender este acto macabro.



Bernard Henry Lévy escribe, fustigando el régimen: “Viva la muerte generalizada! Así como la marcha forzada para la adquisición de la bomba atómica, así como la amenaza de destruir Israel, así como el envío de homicidas a Bachar Al Assad o la desestabilización del vecino iraquí por terrorismo interpuesto, y así, hoy, con esta provocación deliberada, enorme, innoble: Sakineh será colgada “
Será colgada para mantener ese silencio petrificado que informa que todas las guerras de religión apuntan a controlar el goce femenino no limitándolo por el nombre y el lenguaje que separa a la mujer de si misma sino volcándolo al universo de la Oumma, del templo, a una memoria compacta gestionada por lo teológico político que ha perdido la guerra con lo arcaico y que sólo puede actualizarse en una lengua absolutamente maternizada, cerrada sobre sí misma.


Kafka, cuando daba una conferencia sobre el yiddish ante un público de judíos alemanes que para integrase había olvidado involuntariamente- o no- esa lengua de origen, dijo: veo miedo en sus ojos. Como si el yiddish enunciado por Kafka les recordara que nunca estarían totalmente integrados, que estaban entre dos lenguas. Ese miedo sería premonitorio: estamos en el centro de Europa, pero somos un conjunto de asquenazíes, nuestra lengua no tuvo un Lutero y menos a un Heidegger, no está siquiera integrada a sí misma, se ha hecho de préstamos del arameo y lenguas eslavas, no, hablamos una lengua que no es la nuestra, somos otros de los que creemos ser. Posteriormente los campos de la muerte serían el modo de solucionar el "problema" de la integración. El estado iraní ha entrado en una fase paranoica, habla la lengua sagrada del templo y su efecto es el terror: hace suyas a las mujeres lapidándolas. Como si todavía pesaran la polarización extrema entre el Bien y el Mal del mazdeísmo de los tiempos de Zoroastro que el Islam había superado designándose una religión de tolerancia.
Irán, hay que recordarlo siempre, a diferencia de Siria no tiene ningún conflicto, territorial ni de ningún tipo con Israel. Tampoco Egipto, pero los Hermanos Musulmanes piensan romper el tratado de paz tras la devolución del Sinai. Ahmadineyad insiste en querer borrarlo del mapa, apurando su programa nuclear.

El motivo no es sólo que Israel ha ganado todas las guerras, es decir, los intentos de genocidio del mundo árabe desde 1948 sino que ha vencido en la guerra de lo arcaico mediante mandamientos como el "no matarás" que se incribe fuera de toda ley y toda trasgresión como una figura de lenguaje. Esto contradice el código penal al que se reduce la Sharia. Habría que preguntarse si lo que Kafka nombra como Ley no es sino un código penal enmascarado: el personaje de El Proceso siente cierto alivio cuando es detenido de veras como si esa concreción fuera un descanso de la incertidumbre de estar entre dos lenguas y en un juego de escondidas con una ley que nunca se manifiesta.


Cuando la ley se reduce a un código penal advertimos una impotencia radical para lidiar con el Origen, todo vuelve ahí, a una lengua absolutamente purificada. ¿Qué no le ha sido trasmitido al Islam? Nada, al menos en esta versión donde el nihilismo es la consecuencia inevitable, fatal. Israel también tiene sus problemas de integración con los judíos de excepción o los judíos árabes, quienes odian a su Estado pero no quieren saber nada del trazado de una frontera con Palestina que los deje como vecinos de Hamas, o los "jaradei", que representan un 3% de la población y no quieren integrarse a la modernidad.



Israel, como Sakineh, es "adúltero" por fundarse más en el lenguaje que en una lengua penal, con la ausencia de poética sensual que alguna vez destacó al mundo árabe y que como toda otra cultura siempre se tradujo al maniqueísmo persa, lapidada también por lo teológico político que sólo quiere oír la lengua del templo hablándose a sí misma y de la cual el lenguaje es la diferencia que hay que asesinar reiteradamente, donde lo que dice uno debe ser ritmado y cantado por todos y ahí tenemos el himno de un viva la muerte generalizada.



HAY QUE IMPEDIR QUE LAPIDEN A SAKINEH.

Se puede hacer algo para evitar que lapiden a Sakineh Ashtianí la próxima semana participado en la cadena de solidaridad internacional y marcando en facebook el nombre de la revista Règle du jeu, Des nouvelles(terribles) de Sakineh donde aparece su rostro y cliqueando donde lo indican. La práctica de la lapidación por inhumana es en sí misma repudiable- las piedras no deben ser demasiado grandes para demorar la muerte de la condenada y que sea mayor el suplicio- pero ella fue torturada para que confesara haber tenido relaciones extramatrimoniales- pena: lapidación- con dos hombres y retrospectivamente de haber asesinado a su marido: 10 años de prisión. Su cuerpo muestra las huellas de la flagelación. El proceso estuvo viciado de arbitrariedad: su primer abogado se tuvo que ir del país, pero apresaron a su mujer, al actual le saquearon la casa y a ella la hicieron aparecer en televisión cubierta en un chador donde sólo se veía la nariz confesando sus “crímenes” por parte de una justicia que contradice al propio código iraní que supone una previa denuncia de las víctimas (los supuestos amantes no denunciaron “violación”).




Mas allá de cualquier polémica sobre el relativismo cultural o porqué el adulterio se castiga más que el crimen hay que presionar para ante todo detener este acto macabro como se pudo lograr el año pasado sumando firmas y difundiendo el suceso, algo que, además, puede abrir la posibilidad de no sean ejecutadas otras quince mujeres que no tuvieron repercusión y evitar un hecho que insulta a la humanidad y al pueblo más culto de Oriente, hoy en lucha y reprimido por los ayatolas de la muerte.
El gobierno, la oposición, los medios, las personas públicas, intelectuales y artistas tendrían que hacerse eco del caso y peticionar por ella, cada uno con los recursos que tenga.
¿Quién tiró la primera piedra?
Piedad para Sakineh

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