martes, 9 de diciembre de 2008

Cuerpos ineditos,cuando cada género nutre a los otros

LA GACETA SAN MIGUEL DE TUCUMAN
Domingo 4 de junio de 1995
Cuando cada género nutre a los otros
No es una obra de esas que se rinden en la primera lectura
CUERPOS INEDITOS,
Luis Thonis.
(Grupo Editor Latinoamericano – Buenos Aires)

En Cuerpos inéditos, de Luis Thonis, sorprende, antes que nada, su gran dominio del lenguaje. No se trata de narrativa, ensayo ni poesía únicamente. Es más bien todo ello: cada género nutre a los otros por vaso comunicante. De esta obra cabe decir lo que Lin Yutang respecto a ciertos escritos chinos: “consideraciones hechas de paso”. Sólo que, como en los orientales, se trata de profundas consideraciones. Algunos de estos “pasos” medulares tocan lo existencial, otros lo social y teológico.
Hay aquí, aparte de abundante y rica poesía propia, un análisis ensayístico sobre la historia de la conquista americana, los dandis, y la crítica a hermosos libros (destacamos en particular una revalorización de Shakespeare y Oscar Wilde y un extenso comentario de una obra de Junichiro Tanizaki). Los excelentes relatos insertados estudian la condición humana: su sexo (quizás debimos emplear la palabra en plural), la religión y el acto social.
El capítulo intermedio, Fábulas vedadas es intercambiable en su título con el que denomina a todo el libro. En efecto: Cuerpos inéditos podría haberse titulado Cuerpos vedados, y el capítulo Fábulas inéditas. Porque, según creemos entender, la gran incógnita estudiada aquí, es el cuerpo vedado e inédito de Cristo. Cuerpo místico vedado, prohibido, incognoscible (a menos que uno logre solucionar la contradicción que despierta). Cuerpo inédito en el mismo sentido que a esta última palabra le da el autor: aún sin nominación válida que solucione el enigma. Coherentes con lo antedicho nos impresiona, en particular, el relato El buen cíclope, del mencionado capítulo.
Tenemos aquí, en este profeta de un solo ojo y visión plana, en este monoftálmico señor que aparece como personaje, otra vuelta de tuerca de la negación del dos y la pareja, del terraplenamiento de toda pluralidad.
Un poema del principio del libro prueba nuestra afirmación de que en Thonis los distintos géneros se nutren unos a otros: “Los perros no se deciden a ladrar la maldición del dos / ahí donde los griegos daban por terminado el asunto empezábamos nosotros” “Narciso resulta impersonal comparado con las parejas que son su propio refrito / llamaré binomio a la maldición del dos”. En realidad todo el texto de Luis Thonis está construido con Leit motiv o temas guía que se entrecruzan. Una última frase de poesía superior (está casi al final de Cuerpos inéditos): “creías sólo en los peores / los únicos –decías- que serán perdonados”.
En fin: ésta no es una obra de las que se rinden a la primera lectura. Su riqueza da por lo menos para tres o cuatro. Como en las cajas chinas, siempre hay una muñequita mágica más.
© LA GACETA
GRACIELA SCHEINES

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