lunes, 27 de febrero de 2012

El quiebre del relato, el insulto a las víctimas y las reminiscencias. Por Luis Thonis

El menen- kirchnerismo: una banda de ladrones, mentirosos, mitómanos, soberbios, imbéciles, tecnopólicos y criminales.
El recurso de culpar al menemismo de todo se está agotando: el ya está con sus compañeros de otrora cuando representaban el PJ menemista en Santa Cruz.












El secretario de transporte Schiavi por poco le echó la culpa a la gente que "se amontona al bajar" de la tragedia ocurrida en Plaza Once y agregó que si la gente no hubiera tomado el tren ayer "habría habido menos muertos". Una desfachatada burla a gente que aparte de viajar como ganado sufrió una muerte espantosa.













Hay una larga lista de denuncias desde hace años que van desde Elisa Carrió al pollo Sobrero, pasando por las Auditorías de 200 y 2008 de Leonardo Despuy sobre la falta de inversión y mantenimiento que con los altísimos impuestos que se pagan va al Fútbol para todos, a los millones de publicidad oficial, al Carnaval La cosa viene desde los tiempos desde tiempos del ilustre Ricardo Jaime que debió quitarles la conseción a sus amigos de TBA.
En un comunicado reciente, Nilda Garré culpa de su muerte a Lucas Menghini por encontrarse en un "lugar vedado a los pasajeros por hallarse en desuso y sin comunicación por hallarse con las puertas clausuradas". ¿Qué no estaba en desuso? Supongo que CFK, que se escondió como una rata y aparecerá en medio del glamour. Ni una palabra acerca de por qué el cuerpo de bomberos del que es responsable demoró 55 horas en encontrar su cuerpo que podría estar con vida. En vez de pedir renuncias masivas- empezando por la de Schiavi, que también acusó la gente de agolparse en los vagones delanteros- el gobierno no ha elegido el mejor momento para reinvindicar el surrealismo y seguir insultando a las víctimas. Abal Medina se sumó al coro afirmando que “La Presidenta estuvo presente desde el primer minuto de lo ocurrido”.







El quiebre del relato ha llevado a los funcionarios a multiplicar efectos de shocks que se contradicen unos a otros. A esto se suma lo que quieren hacer con el Central que espanta a la misma Marcó del Pont. O que por primera vez la Argentina importe plata producida en el exterior como el caso Boudou, otro pico de corrupción, que hace moverse a Oyarbide para blanquear el caso.


Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le había concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente." Manuel Belgrano, Autobiografia



La tragedia de Once y el quiebre del relato hasta ahora lo único que mostró de parte de las autoridades fue una competencia a ver quién declaraba la mayor bajeza. “Las vidas que se perdieron, se perdieron”, dijo en 678, el Jefe de Gabinete, Abal Medina. ¿No decía Videla que los desaparecidos son desaparecidos, no están...? ¿Qué película era esta? ¿Lo que el viento se llevó o Jodete por viajar en TBA?.



El extravío del principio de realidad va de la mano a un crudo retorno de lo reprimido: Galtieri, la ley antiterrorista, el insulto a las víctimas de Schiavi, la aplicación del proyecto X por Garré que superó a todos en bajeza al culpar a Lucas Menghini por no ocupar el lugar en el vagón adecuado y ahora reminiscencias de Videla. ¿Tenían el chip en la cabeza? Ayer en el programa de Quiroga fueron algunos capos lacanianos...citaron a Pacho O Donnell a medio decir...todo dicho...adiós a la Psicología de las Muchedumbres de Freud, ensayo que cobra actualidad en las presentes circunstancias. Ni siquiera estuvo Hamlet reflexionando entre los cráneos. No serán ellos quienes nos digan que el sujeto no puede programarse a sí mismo. Pero que tampoco es el Evangelio K el que los programa porque el nivel de creencia habla más de una estructura religiosa que de un relato. La catásfrofe del Once lo redujo a un mero relato y a éste a una venta de espejitos de colores y a un cuento del tío.


En el acto del Dia de la Bandera, Manuel Belgrano fue el gran ausente. Y cuando se lo nombró se lo hizo despojándolo de su identidad, adecuada, jibarizada a lo que queda del relato y convertido en un espectro. Un paso más y lo afilian como precursor del modelo, desplazando al Padrino. La oratoria melodramática de Kaperucita malvinera con previsibles lágrimones vino a poner un toque de altura al cohecho en el momento que los negocios con las compañías británicas marchan viento en popa. Echó un manto de neblina, sobre la tragedia de Once: ni se le ocurrió que en vez de pagarle al FMI como sugirió Alejandro María Cardoso cuando no se lo pedían podía haber servido para comprar trenes presentables.




Yo voy un poco más atrás: en septiembre del 2003 se hizo un acuerdo con el fondo que nunca se cumplió y se fue pateando para adelante en una comedia de bravuconadas y enredos. De paso por la Argentina, Ricardo Lagos- un político chileno impensable en nuestra fauna que explica por qué su país tiene los mejores índices de América Latina- le dijo que debía acordar con el FMI. Había un problema de lenguaje: para Lagos el FMI era un organismo internacional y para Kirchner una institución demoníaca, culpable de todos los males del país, aunque los préstamos tuvieron su visto bueno como representante de PJ de Santa Cruz cuando decía, antes de transfigurarse en ex combatiente, que Menen había sido el mejor presidente de la historia argentina. Este acuerdo con el Fondo permitía endeudarse a tasas más bajas, al 4 por ciento y no al 15 como en el megacaje de Cavallo. La demagogia fue más fuerte y se optó por Chávez como prestamista de última instancia. Además se perdieron millones de dólares que podían haber entrado al país en inversión genuina y se impuso definitivamente la política suicida de sustitución de importaciones ya fracasada en los años cincuenta que no ha podido sustituir ni jeringas. Todavía no hay noticias de los fondos de Santa Cruz: ¿con qué autoridad habla de enclaves coloniales alguien que, echando al que investigaba el tema en la provincia y comprando jueces roba tan descaradamente? Paso por alto sus patéticas alusiones a los motivos por los que tenemos que importar el fuel oil más trucho porque son directamente una mofa a la inteligencia de quienes la escuchan. La devastación energética ha sido el punto más negro el modelo y no exento para nada de corrupción, recuérdese la renuncia de Taiana por el tema de la Aduana paralela que quedó sin investigar. Chávez se convirtió en un prestamista tres veces más caro que el FMI y ahora golpea a la puerta porque también está falto de dólares, por eso se anuncia la estatización que hará de YPF una nueva Aerolíneas.



“Antes no se viajaba porque no se tenía adonde ir”, dijo, evocando el modelo productivo. Bien: es mejor no tener adónde ir, vivir en el yira yira, que ir del trabajo a casa en trenes de la muerte. Podría incluso haberse evitado en vez de dilapidar millonarios subsidos en el fútbol, el Bicenterario, con la publicidad o el carnaval. Jaime tendría que estar preso por la chatarra que compró entre millonarios negociados. ¿Quiere ahora saber qué pasó, nombres y apellidos, por la justicia, su justicia en manos de Oyarbide? ¿No tenía a mano el hombre de un tal Cirigiliano al que elogió hace unos meses en su visita al Sarmiento? ¿Perdió la memoria entre tantas reminiscencias? Si quería nombres y apellidos hubiera prestado atención a las denuncias de Carrió en 2006, las Auditorías de 2007 y 2008 de Leandro Despouy que señaló la “situación desastrosa”, la ausencia de inversión y el fracaso de los millonarios subsidios. Una investigación seria conduciría a El y a ella como principales responsables con el Estado que hizo las veces de ente regulador, que fue juez y parte.


Muchos han de ser los retornos en divisas que no tienen control para que siga sosteniendo este sistema obsoleto y no se le ocurra ya que quiere que se investigue parar los trenes de Kromañón y no pedir la renuncia de los funcionarios, salvo que se quiera como hasta ahora juzgar a las víctimas. Ante la caja o las vidas, los K no dudan y voces acalladas los recuerdan en tiempos de migas con militares entregando a los propios compañeros. Entre tanta conjoga no se enteró que una formación del Sarmiento sufrió ayer el estallido de los frenos, quemando al maquinista y en Olavarría un tren estuvo detenido cinco horas por un incendio, provocando peleas entre pasajeros porque unos querían continuar el viaje y otros no y terminaron por bajarse. El tren llegó a Once con lentitud, en un verdadero crucero épico. Hay que salir a protestar para que paren de una buena vez estos trenes fantasmales. Su oratoria en ningún momento se dirigió a ciudadanos como lo hacen estadistas como Rouseff, Piñera o Mujica sino al populacho como lo hacen Chávez y todos los líderes de estirpe bananera.


Tal es así que en la reminiscencia final, resonó Mussolini, que se cansó de repetir “El Estado es el pueblo, el pueblo es el Estado”, mientras que las patotas se encargaban de los que defendían la autonomía del individuo a diferencia de Belgrano, del cual demostró no saber nada. En una jornada convertida en mitín se insitió en imponer a El como prócer, quien más bien es su antítesis en todos los sentidos. Empezando por los ideas económicas liberales de quien difundió la obra de Adam Smith en el Telégrafo Mercantil y que no le vendría mal leer y que por influencia cartabiertista debe confundir con uno de sus ídolos, el jurista nazi Carl Schmitt, ideólogo de la supresión de poderes constitucionales concentrados en la persona de Hitler.


Tampoco Belgrano puede coincidir con las ideas políticas afines ya que luchó por la independencia ante España pero también con los déspotas en su propio país, ni con el trato despiadado a los aborígenes por haber sido el primero que propició derechos igualitarios, ni con la ética por lo cual ni ebrio ni dormido podría ser K porque no utilizó la función pública para enriquecerse, comprar voluntades o tergiversar estadísicas ni usó su prestigio para que se ponga su nombre en calles o plazas. El verdadero Manuel Belgrano que adhirió al federalismo también se opondría al arbitrario manejo que se hace con las provincias para hacerlas dependientes de un unitarismo que ni Rivadavia practicó: "Mi ánimo se abatió y conocí que nada se haría a favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común."





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